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¿Por qué Dios usa un arco(íris) como símbolo del pacto?

¿Qué puede representar el símbolo que aparece en el cielo a partir de la perspectiva de las culturas antiguas?


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Según la Biblia, Dios dijo: “Y sucederá que cuando haga venir nubes sobre la tierra, se dejará ver entonces mi arco en las nubes. Y me acordaré del pacto mío, que hay entre mí y vosotros y todo ser viviente de toda carne”. (Foto: Pexels)

Una de las primeras historias bíblicas que los niños aprenden, ya sea en la iglesia o en casa, es la historia del diluvio y del arca de Noé, registrada en Génesis. En las innumerables Biblias infantiles que tengo en mi casa, todas tienen un dibujo de Noé, de los animales, del arca y de un gran arcoíris en el horizonte, al fondo. De acuerdo con las Escrituras, el arcoíris en el cielo es el símbolo del pacto de Dios con la humanidad y simboliza que él no destruiría nunca más la Tierra por medio de un diluvio (Génesis 9:9-16). Pero ¿por qué Dios eligió ese fenómeno meteorológico para indicar su promesa de que nunca destruiría a la humanidad con las aguas del diluvio?[i]

Una parte fundamental de la respuesta a esa pregunta es entender la palabra hebrea traducida como “arco”, en Génesis 9. El término utilizado en el pasaje bíblico es qéshet, que posee tanto un significado militar de un arco utilizado en batalla (por ejemplo, como está registrado en Habacuc 3:9), así como también el de un arcoíris (ver Ezequiel 1:26). A pesar de esa diferencia, el lector bíblico no necesita elegir entre esos dos significados porque en el Antiguo Cercano Oriente, el mundo en el que la Biblia hebrea fue escrita, era común interpretar ciertos fenómenos de la naturaleza como una representación de algún aspecto de la divinidad o la divinidad en sí.

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Por ejemplo, en el famoso relato de la creación de la antigua Mesopotamia, el Enuma Elish, después de que el dios Marduk derrotó a Tiamat y a su ejército, él estableció el arco utilizado en la batalla como una constelación llamada en el texto ‘estrella arco’ (identificada hoy como Canis Major). Un habitante de la antigua Mesopotamia que observara esa constelación en el cielo recordaría el arco de Marduk. Partiendo de eso, el arco de Dios es el arcoíris y el arcoíris es el arco de Dios.

El motivo de que un arco en las nubes en Génesis 9 indique la promesa de Dios de no destruir más a la humanidad ha sido el foco de especulaciones académicas por siglos. Algunos estudiosos sugieren que el hecho de que Dios haya colocado su arco en las nubes indica que él renunció a usar su arma contra la humanidad.[ii] Otros afirman que el arco de Dios no tiene una cuerda para poder colocar una flecha, lo que lo hace inutilizable.[iii] Una explicación interesante para el pasaje bíblico fue propuesta por el rabino medieval Nahmánides, también conocido como Rambán, que vivió en España en el siglo XII d. C. Nahmánides interpretó la acción divina con el arco en Génesis 9 de la siguiente forma:

“De hecho es la forma en la que los guerreros (arqueros) invierten las armas en sus manos cuando piden paz a sus enemigos”.[iv]

Esa es una sugerencia muy curiosa con gran potencial para responder nuestra pregunta. Para Nahmánides, cuando un arquero deseaba pedirles la paz a sus oponentes, invertía el arco hacia sí, demostrando no estar dispuesto a disparar más flechas. Una analogía moderna para entender esta práctica es la forma como entregamos un objeto puntiagudo a alguien en la mesa: colocamos ese objeto hacia nosotros, con el mango hacia la persona que lo recibirá. Tal gesto indica que no hay peligro para el receptor del objeto. Así, como tradicionalmente el arco(íris) está apuntando hacia arriba, el arco estaba apuntando hacia el propio Dios, y no hacia la humanidad.

Representaciones históricas

Alguien puede argumentar que esa interpretación del arco en Génesis 9 no tiene mucho sentido, ya que fue propuesta por un rabino que vivió en la Edad Media, mucho después de cuando fue escrito el texto bíblico. Sin embargo, cuando observamos la forma como los reyes y las divinidades del antiguo oriente sostenían sus arcos cuando desean expresar la idea de no agresión contra sus adversarios o subordinados, percibimos que Nahmánides estaba haciendo eco de una convención militar milenaria. A continuación, comparto tres ejemplos, dos relacionados con monarcas y uno con una divinidad, todos de la antigua Mesopotamia.

El primer ejemplo es la conocida “estela de la victoria de Naram-Sin”, hoy en el Museo del Louvre, en París. En esa representación del tercer milenio a. C. (2.200 a. C.), vemos al rey acadio Naram-Sin triunfante en una batalla contra una tribu que residía en las montañas Zagros. En ese documento, él aparece sosteniendo un arco vuelto hacia sí ante sus enemigos ya derrotados. La pose del rey en esta escena indica que él ya no disparará flechas contra las tropas enemigas; sostiene el arco hacia sí mismo.

“Estela de la victoria de Naram-Sin”. (Foto: Archivo personal)

El segundo ejemplo está presente en el llamado “obelisco negro de Salmanasar III” (850 a. C.). Esta vez, vemos a un rey asirio recibiendo tributo de un monarca vasallo llamado Sua, del territorio de Gilzanu, actual norte de Irán. El rey subordinado aparece postrado ante el rey Salmanasar, quien, a su vez, sostiene un arco hacia sí mismo, en su mano izquierda. Un aspecto curioso de la interacción de esos dos personajes es que, en los registros históricos de Salmanasar, él afirma que arrasó el territorio de Gilzanu como un diluvio. De acuerdo con la escena, el rey asirio no necesita infligir más violencia contra el rey de Gilzanu. Salmanasar demuestra con su arma la intención de no hacer más guerra contra ese territorio.

El rey Salmanasar III sosteniendo su arco hacia sí mismo ante Sua, rey de Gilzanu, en la actual Irán. (Museo Británico, Wikimedia Commons)

El tercer y último ejemplo del arco invertido tiene que ver con la diosa Ishtar, la divinidad del amor y la guerra en varias partes del Antiguo Oriente. En las innumerables representaciones de Ishtar en el arte de esa región, siempre suele ser retratada con sus armas listas para la batalla, pero en la escena de un sello cilíndrico (ver abajo), ella aparece sosteniendo un arco en la mano izquierda ante un adorador. Así como en las dos escenas anteriores, las de Naram-Sin y la de Salmanasar III, el arco está mirando hacia su dueño(a). A pesar de tener un arma mortífera en su mano, Ishtar no tiene ningún interés en amenazar a su adorador. Ella está apuntando el arco hacia sí misma.

Sello cilíndrico que muestra a un adorador (posiblemente un eunuco) en la presencia de la diosa Ishtar. (Museo Británico)

Esos tres ejemplos apoyan la interpretación del rabino medieval Nahmánides, que afirmaba que el arco de Dios en las nubes en Génesis 9 representaba una antigua convención entre los arqueros, que volvían el arco hacia sí mismos cuando deseaban indicar la paz a sus adversarios. Volviendo a nuestra pregunta inicial, ¿por qué Dios eligió un arco(íris) para indicar paz para la humanidad? Porque ese fenómeno meteorológico simboliza un arma divina apuntada hacia el propio Dios y no hacia la humanidad.[v]

Luiz Gustavo Assis está cursando un doctorado en Antiguo Testamento en el Boston College, en Estados Unidos.


[i] Esta es una versión resumida del siguiente artículo: Luiz Gustavo Assis, “How to Interpret the Sign of the קשׁת in Genesis 9?” Die Welt des Orients 52.1 (2022): 34-52.

[ii] Julius Wellhausen , Prolegomena zur Geschichte Israels (Berlin: Druck und Verlag von Georg Reimer, 1886), 326; Herman Gunkel, Genesis: übersetzt und erklärt (Göttingen: Vandenhoeck & Ruprecht, 1964), 150-151; Samuel Driver, The Book of Genesis (London: Methuen, 1916), 98-99.

[iii] Udo Rüterswörden, “Der Bogen in Genesis 9: Militärhistorische und traditionsgeschichtliche Erwägungen zu einem biblischen Symbol,” UF 20 (1988): 247–263.

[iv] Ramban (Nachmanides), Commentary on the Torah (New York: Shilo Publishing House, 1971), 136-137.

[v] Es importante recordar que en otros momentos de la historia bíblica, Dios utiliza su arco para luchar por su pueblo (Habacuc 3:9; Apocalipsis 6:1, 2). En esos y en muchos pasajes bíblicos, el Dios bíblico es un guerrero que lucha por su pueblo.