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Karyne Correia

Karyne Correia

Salud Mental

Cuidados para tener una vida mentalmente saludable

Cómo ayudar a su hijo a tratar con el estrés del estudio a distancia

Los padres enfrentan, con los hijos, los dilemas psicológicos creados por una nueva rutina con muchas clases de forma remota (Foto: Monika Zingon).

Estudiar en casa puede ser una excelente opción. Miles de familias practican el homeschooling y son muy felices con esta elección. Pero, una cosa es optar por la educación domiciliaria. Otra, muy diferente, es estar obligado por las circunstancias a trasformar el hogar en escuela.

Diversos factores han producido estrés en las personas de diferentes edades desde el inicio de esta pandemia. El estudio a distancia ha sido uno de estos desafíos, tanto para los padres como para los hijos. Al conversar con los hijos y los padres, observo que, a pesar de que estamos hace algunos meses en estas condiciones, la adaptación aún no ocurrió, de modo que la ansiedad y el desánimo empezaron a estar presentes y ser constantes en la vida de estas familias.

Pero, ¿qué podemos hacer como padres para ayudar a nuestros hijos a pasar por este momento?

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Rutina

Una rutina bien definida es fundamental para el buen manejo del estrés y la ansiedad, especialmente cuando se trata del estudio remoto. No importa que la clase sea a través de la computadora, y que no sea necesario vestir uniforme. Los niños y los adolescentes necesitan tener un horario para despertar, realizar su higiene personal y alimentarse antes de iniciar las clases por video, o las actividades académicas. También necesitan tener un horario para dormir, jugar, conversar con los amigos y participar de las tareas domésticas. No estamos en un periodo de vacaciones. Si actuamos como si lo estuviéramos, difícilmente tendremos niños y adolescentes motivados para los estudios.

Ambiente adecuado

Si la concentración es baja o la asimilación del contenido no está siendo muy buena, pregúntese como está el ambiente de estudio. ¿Será que es un ambiente adecuado? ¿Está bien ventilado, bien iluminado, silencioso y sin distracciones? El niño o adolescente ¿posee una silla y una mesa cómodas para estudiar por algunas horas? ¿Hay agua cerca para beber? La necesidad de alimento ¿está debidamente suplida? Otras personas ¿están circulando por el ambiente o el espacio reservado? Sé que es difícil tener un ambiente 100% adaptado en este momento. También sé que hay casas donde existen dos o más hijos que tienen que compartir el ambiente y los equipos para poder estudiar. Pero, cuanto más adaptamos el ambiente, más favoreceremos la reducción de incomodidad generada por los estímulos ambientales durante los estudios.

 Reportaje en video muestra esta nueva rutina de enseñanza:

 Aceptación de lo nuevo

Necesitamos entender que el periodo que estamos viviendo es una excepción. Eso significa que necesitamos ser flexibles en cuanto a las exigencias acerca del rendimiento académico. Las situaciones de estrés, comunes del día a día de las familias (como conflictos familiares, enfermedad o pérdida de un pariente, por ejemplo), suelen afectar el desempeño académico de los estudiantes. ¡Imagine una situación como esta que afecta a todo el mundo! Entonces, necesitamos ayudar a los niños y adolescentes a entender (1) que durante este periodo es algo normal tener un poco más de dificultad con los estudios, (2) que usted no espera que el rendimiento y las notas sean los mismos de antes, y (3) que usted está dispuesto a ayudarlo a encontrar soluciones para amenizar esta situación.

Buscar otras formas de trabajar el contenido

Sé que el periodo también es delicado para padres y madres que están en teletrabajo o están intentando administrar el trabajo y los niños en casa. Pero, tanto como sea posible, ayude a su hijo a trabajar el contenido académico de otras formas. Busque hacer que el tema se vuelva más práctico, por medio de actividades de lo cotidiano de la familia. Busque videos o sitios que aborden el contenido de una forma que su hijo lo entienda mejor. Los profesores están haciendo el mejor esfuerzo para enseñar a distancia, pero no siempre eso será suficiente para que los alumnos entiendan el contenido.

Tiempo para las preocupaciones

Cada día, aparte un tiempo para conversar y, especialmente, para escuchar a su hijo. Deje que él hable sobre cómo se está sintiendo, qué lo tiene preocupado, qué tipo de cosas lo incomodan. Saber que tiene ese tiempo puede traer mucho alivio y ayudarlo a lidiar con las dificultades del día de una forma más segura y tranquila.

Recuerden que ustedes, que son madres o padres necesitan cuidar de sí mismos también. Si ustedes están estresados, ansiosos, preocupados, difícilmente lograrán ayudar a sus hijos a sentirse tranquilos. Así como en un vuelo, en caso de emergencia, necesitamos ponernos primero las máscaras de oxígeno nosotros para después ponérselas a los niños. En medio de una crisis, necesitamos primero tomar aliento para después ayudar a los niños a respirar de forma calmada. Si fuera necesario, busque ayuda profesional.

Por último, recuerden que la verdadera educación está más allá del aprendizaje académico. Elena de White afirma que “La verdadera educación significa más que la prosecución de un determinado curso de estudio. Significa más que una preparación para la vida actual. Abarca todo el ser y todo el período de la existencia accesible al hombre. Es el desarrollo armonioso de las facultades físicas, mentales y espirituales. Prepara al estudiante para el gozo de servir en este mundo y para un gozo superior proporcionado por un servicio más amplio en el mundo venidero. […]” (Consejos para la Iglesia, p. 364).

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