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Cuca Lapalma

Cuca Lapalma

Construyendo el futuro

Porque el futuro de nuestra sociedad, los niños de hoy, está en nuestras manos.

Cinco cosas que los niños necesitan aprender

El Salmo 15 ofrece una excelente orientación de cómo debería ser el perfil de un ciudadano del cielo. (Imagen: shutterstock)

Si tuvieras la oportunidad de que un niño aprendiera y practicara por el resto de su vida cinco valores, ¿cuáles serían? No hace falta mirar el diario o las noticias para ver que el reflejo de la mayoría de los sectores de nuestra sociedad está construido sobre antivalores. Si los valores son todas aquellas características que nos hacen ser “más personas” guiándonos por el camino del bien, los antivalores atentan contra las buenas costumbres y contra la sociedad misma.

Difícilmente un padre o madre sueña con que su hijo sea un delincuente, un hijo maleducado, un fracaso. Imaginar a un hijo ideal es solo el comienzo. Se necesita esfuerzo, trabajo decidido, tiempo y cercanía para construir las bases de valores sobre donde nuestro hijo construirá su carácter, su vida, su futuro.

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El Salmo 15 ofrece una excelente orientación de cómo debería ser el perfil de un ciudadano del cielo, porque el propósito de la verdadera educación es preparar al niño no solo para ser útil en este mundo sino también tener acceso a la eternidad con Jesús. La integridad, la justicia, la honestidad, el respeto y el amor al prójimo son cualidades del verdadero cristiano.

El papel de los adultos

En la formación del carácter, los adultos juegan un papel fundamental pues son ellos quienes modelan la conducta de los niños, para bien o para mal. Por eso, más allá de los consejos específicos orientados a los niños, busca con la ayuda de Dios reflejar todos sus atributos para ser un ejemplo real de lo que Dios espera para sus hijos. Los valores comienzan y terminan en Dios, es él quien primeramente pensó en la felicidad de los seres humanos y quiere ver reflejado en ellos su propia esencia.

¿Cuáles podrían ser 5 valores imprescindibles a ser desarrollados en la vida de los niños según Salmo 15?

Integridad

Una persona íntegra es alguien que hace siempre lo correcto ¡Parece un ideal demasiado difícil de alcanzar cuando pensamos en niños! Por eso, la clave de este concepto está en los adultos.  

-Enseña y diferencia lo que está bien de lo que está mal desde que el niño es pequeñito.

-Escapa de las incoherencias: “haz lo que yo digo y no lo que yo hago”. Los niños, que disponen todo el tiempo del mundo, pueden percibir esas incoherencias.

-Sé un modelo de integridad, pues los niños necesitan ver en la vida práctica cómo se aplican estos conceptos. La mente de un niño es una mente concreta, aunque es necesario explicar con palabras simples los conceptos, ellos los entienden mejor cuando ven ejemplos en la vida real, en la historia de un libro, jugando con sus juguetes.

Justicia

La justicia como valor, es dar a cada uno lo que le corresponde o pertenece. Pareciera que en estos tiempos está mal representado. Muchos relacionan este valor con violencia, porque lamentablemente las injusticias de la vida son excusas para más violencia y venganza. En el hogar, los niños son sensibles a las injusticias cotidianas que los adultos pueden cometer: prometer pero no cumplir, un castigo desmedido, una actitud arbitraria, etc.

Por eso, enseñar el concepto de justicia a un niño es ayudarlo a no ignorar la necesidad del otro y se empieza teniendo padres o adultos de confianza que practican la justicia.

-Enseña a no ignorar a una persona que necesita de ayuda.

-Desarrolla la amabilidad y el respeto por el otro.

-Ante una situación de conflicto, no tomes decisiones apresuradas que favorezcan injusticias. Por el contrario, analiza y tómate el tiempo para pensar en soluciones que sean justas. Preguntas como: ¿Qué harías en mi lugar? ¿Qué pasaría si…? Pueden ser disparadores de conversaciones para analizar la situación hipotética.

Honestidad y veracidad 

El Salmo 15 hace alusión a estos dos valores. Ser veraz, es decir; siempre la verdad sin pensar en las consecuencias. Ahora ser honesto es ser transparente, sincero. Para ser honesto primero hay que ser veraz.  El verdadero cristiano es totalmente sincero en sus palabras y acciones pues su motivación es reflejar el carácter de Jesús quien se definió como “la verdad”.

¿De qué manera puedes ayudar a un niño a ser honesto?

-Ayúdalo a cumplir con su palabra. Si prometió, hay que cumplir.

-Educa a través de historias, experiencias, textos bíblicos, sentimientos y otros recursos que puedan incentivar la honestidad.

-No evites las consecuencias naturales de la deshonestidad. Aunque sea doloroso reconocer la mentira, el robo o cualquier otra conducta relacionada a la falta de honestidad, es necesario para evitar en el futuro que la conducta se repita.

-Felicita cada acto de honestidad y veracidad para generar un refuerzo positivo. Para muchos niños no es fácil contar cuando ha hecho algo malo, especialmente si sus padres o adultos de confianza reaccionan escandalosamente frente a una falta cometida. De alguna forma eso refuerza el deseo de ocultar la verdad por miedo a las consecuencias.

Amor al prójimo

Es difícil poder amar al prójimo si primero no se tiene amor a uno mismo. Puede que venga a tu mente el versículo bíblico que en Mateo 22:39 Jesús nos incentiva a amar al prójimo pero la clave es amarse a uno mismo. Este “amarse” es fundamental en la vida de un niño y se relaciona con el desarrollo saludable de la autoestima. Es poder mirarse al espejo y aceptarse como uno es. Es entender que la propia vida tiene mucho valor. A partir de esa base, el niño puede llevar a la acción el amor que tiene por si mismo y por otros.

-involúcrate junto a tu familia en acciones solidarias.

-desarrolla el respeto por todas las personas, y otros seres vivos.

-ayuda a tu niño a pensar con empatía, es decir, intentar ponerse en los zapatos del otro.

¿Estás dispuesto a pagar el precio de educar niños con valores incorruptibles?

Quizás te mires a ti mismo, mires a tu familia y sientas que estas lejos de este ideal. Pero es hoy el momento más oportuno para intentar alcanzarlo. Pide perdón a tus hijos, a tu cónyuge, específicamente, por aquellas actitudes negligentes o indulgentes y pídele a Dios ayuda, porque es él quien tiene amor de sobra si a ti te falta, tiene sabiduría infinita si no sabes como resolver las cosas, tiene la paciencia ilimitada que necesitas para tratar con niños impacientes o con tu carácter defectuoso que te impide solucionar las cosas de la mejor manera.

Que puedas creer con fe,  así como el Salmo 15 termina,  que “El que hace estas cosas, no resbalará jamás.”

 

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