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Adolescente comparte su fe con decenas de niños

Los sábados, Yosselin da los estudios bíblicos a los niños y a su vecina, y los domingos les ayuda con las materias del colegio.

Por Victoria Sanchez Portocarrero 27 de enero de 2021

Yosselin, de 15 años, a la derecha, sentada junto a sus estudiantes de la Biblia, en la localidad de Collique – Perú. (Foto: Jamyr Espinoza)

Con quince años, Yosselin Ferrer ha logrado que 25 niños de Collique, localidad del distrito de Comas, en la provincia de Lima, Perú, escuchen cada sábado un mensaje de esperanza. Su trabajo misionero no termina ahí: actualmente Yosselin recibe a niñas de 11 a 14 años para hablarles sobre la autoestima o sobre cómo enfrentar con optimismo y prudencia los problemas y las tentaciones.

En noviembre de 2020 mientras la pandemia azotaba los rincones del Perú, Yosselin y su tío Ricardo vieron el caos como una oportunidad para llevar un mensaje de esperanza. En una de sus visitas misioneras, Yosselin notó el interés de dos niños por aprender de Jesús. Fue así como decidió abrir las puertas de su hogar para reunirse con ellos respetando las medidas de seguridad.

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Tras varios sábados de estudio, se percató de que el número de niños aumentaba, y eso la motivó a realizar las clases bíblicas en el patio de su vecina, quien también estudia la Biblia con ella. Cada sábado aprovecha para enseñar del amor de Dios mientras que los domingos se encarga de ayudar a los pequeños con sus materias del colegio. “Me llena de alegría saber que Dios ha transformado mi vida a través de los niños, yo sé que ellos van a estar listos para la segunda venida de Cristo”, afirma Yosselin, mientras nos cuenta lo satisfactorio que resulta para ella enseñar a tantos niños a su corta edad.

Yosselin Ferrer junto a los niños. (Foto: Jamyr Espinoza)

Sin embargo, no todo fue fácil. La adolescente relata que al inicio de esta gran aventura las cosas no fueron muy sencillas para ella, porque algunos padres no permitían que sus hijos asistieran a las clases bíblicas, y sus obligaciones como estudiante parecían ser un impedimento más para su ministerio; sin embargo, nunca estuvo sola. “No lo hice por mi cuenta, lo hice con la ayuda de Dios”, asegura Yosselin.

Hoy, afirma que su trabajo evangelístico no ha terminado, pues su objetivo es llevar poco a poco a los padres de cada niño a los pies de Jesús y lo está logrando. Actualmente cuenta con dos familias que ya decidieron llevar el curso bíblico. Lo cierto es que ella está convencida de que al finalizar el estudio habrá grandes sorpresas para el cielo.

 

 

 

 

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