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Paz en Medio de la Crisis Sanitaria Mundial

La pandemia del Covid-19 ha traído tal incertidumbre y angustia. ¿Tiene la Biblia algo qué decirnos para estos tiempos?

Por Pr. Israel Jaramillo 22 de abril de 2020

La pandemia del Covid-19 ha traído tal incertidumbre y angustia que nos ha hecho preguntarnos -y con toda justicia-: ¿La Biblia tiene algo que decirnos acerca de los tiempos en que vivimos?, ¿podría la Biblia ayudarnos a enfrentar esta repentina agitación de salud pública? La respuesta es sí, porque la Biblia es la carta de un Dios vivo para sus hijos, que nos puede ayudar incluso en los tiempos que estamos viviendo. Esto nos motiva a confiar en ella como la Palabra de Dios.

En el antiguo testamento encontramos muchos ejemplos de personajes bíblicos que se enfrentaron con la debilidad y el temor de su humanidad, en relación con la enfermedad o la muerte.

Hoy nos enfrentamos a un gran desafío, a una carrera por alcanzar paz frente al temor de una situación ignota que podría concluir con la muerte. La Biblia nos da unas pautas a través de hombres y mujeres que estuvieron en la misma búsqueda.

1. Se refugió en los brazos de su Señor.

David se enfrentó varias veces con la incertidumbre de perecer, ante Goliat, por los celos de Saúl y los enemigos que le rodeaban. ¿Cómo alguien en su situación podría dormir en paz? Frente a esto David nos dice en un salmo “Porque en el día de la aflicción Él me resguardará en su morada; al amparo de su tabernáculo me protegerá, y me pondrá en alto, sobre una roca. Me hará prevalecer frente a los enemigos que me rodean; en su templo ofreceré sacrificios de alabanza y cantaré salmos al Señor” (Salmo 27:4-6).

 

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2. Puso toda confianza en Dios. Fe en un Dios vivo.

Job, durante el tiempo de mayor incertidumbre, puso su confianza y fe en un Dios vivo a pesar de haber perdido todo lo que tenía y todo lo que amaba. Fue Él quien trajo paz a su corazón mientras se oían palabras desconsoladoras de sus “amigos” y le mostró a Job lo que no podía ver con sus ojos terrenales. “De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven” (Job 42:5). Después del túnel el paisaje es diferente y más hermoso.

3. Dios escucha al corazón que clama en silencio.

Daniel, otro hombre de Dios que, en el encierro de un foso y frente al jadeo de la muerte por leones hambrientos, nos dice la Biblia: “Mi Dios envió a su ángel a cerrar la boca de los leones y no me han hecho nada, porque sabe que soy inocente, y tampoco le he hecho a usted, majestad, ningún mal” (Daniel 6:22).

4. Dios tiene una familia que no te dejará solo o sola. La mayor paz la encontramos al saber que no estamos solos y que somos parte de una gran familia.

A Ruth, la moabita, la soledad le susurró como brisa de mar. Su gran proyecto de vida, formar una familia,  se desmoronó al quedar viuda y sola. Sin embargo, Dios no la abandonó, le dio respuesta al anhelo de su corazón. Dice el relato Bíblico “El hombre con el que hoy trabajé se llama Booz”. Al escuchar eso, Noemí dijo: “Sea él bendito de Jehová, pues que no ha rehusado a los vivos la benevolencia que tuvo para con los que han muerto”. Después le dijo Noemí: “Nuestro pariente es aquel varón, y uno de los que pueden REDIMIRNOS” (Ruth 2:19 y 20).  Siempre Dios coloca personas que nos pueden acompañar en esta caminata.

En conclusión, el creyente no debe olvidar que Dios se interesa por cada uno de nosotros. Dice el profeta Isaías: “he aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni hase agravado su oído para oír” (Isa 59:1) .

Por tanto: “Presenta a Dios tus necesidades, gozos, tristezas, cuidados y temores. No puedes agobiarlo ni cansarlo […]. Su amoroso corazón se conmueve por nuestras tristezas y aún por nuestra presentación de ellas. Ninguna cosa es demasiado grande para que él no pueda soportarla; Él sostiene los mundos y gobierna todos los asuntos del universo. Ninguna cosa que de alguna manera afecte nuestra paz es tan pequeña que el no lo note”[1]

Dios les bendiga.

 

 

Referencias:
[1] Elena White. Mente Carácter y Personalidad, T.2. ACES, 127.

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