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Comportamiento

Cuando el dolor permanece en silencio

Señales, cuidado y fe para preservar la vida.


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El sufrimiento de la vida puede llevar al individuo a pensamientos extremos, pero hay un camino para revertir ese escenario (Foto: Shutterstock) 

Desde el ADN hasta la forma en que sonríes, piensas, actúas y sientes, no existe nadie en el mundo exactamente como tú. Esa singularidad no es fruto del azar, sino la expresión intencional de un Creador que valora los detalles. La Biblia declara: “Tú creaste mis entrañas; me formaste en el vientre de mi madre. Te alabo porque soy una creación admirable” (Salmos 139:13-14). Esto significa que incluso las características que consideras imperfectas forman parte de una obra maestra en construcción. 

Cada persona carga una historia única y preciosa. Aun cuando la vida parece pesada, sigue teniendo valor. En un mundo donde el amor parece depender del desempeño, la apariencia o el éxito, es liberador saber que existe un amor que no cambia frente a nuestros errores, caídas o fragilidades: el amor de Dios. Él nos conoce por completo, incluso nuestras sombras, y aun así nos elige cada día.

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En Sudamérica, miles de personas enfrentan el sufrimiento emocional en silencio. Se estima que, en promedio, 11 personas de cada 100 mil se quitan la vida por año en esta región del mundo.[1] Esta dura realidad afecta a diferentes edades y contextos, especialmente a jóvenes y ancianos. 

Este cuadro nos llama a la responsabilidad de mirar con más atención a quienes nos rodean. El dolor no siempre es visible, pero la escucha atenta puede transformar vidas e incluso salvarlas. 

Tú tienes valor 

Aun en los días más oscuros, eres amado, visto e importante. Hay un propósito para tu existencia. Dios conoce tu dolor y está a tu lado. Buscar ayuda no es señal de debilidad, sino de valentía. 

Señales que indican sufrimiento 

Algunas conductas pueden mostrar que una persona está atravesando momentos difíciles: 

  • Alejarse de la gente; 
  • Estar más callada o irritable; 
  • Demostrar tristeza constante; 
  • Decir frases como “no aguanto más” o “quisiera desaparecer”; 
  • Hacer “despedidas” o regalar pertenencias importantes. 

Estas son señales que merecen atención y cariño.[2] 

¿Cómo ayudar? 

La ayuda puede comenzar con actitudes simples: 

  • Escucha con atención, sin apuro y sin juzgar; 
  • Muestra que te importa, aunque no tengas todas las respuestas; 
  • Sugiere buscar ayuda profesional, como psicólogos o médicos; 
  • Hazte presente con pequeños gestos: una visita, un mensaje, una oración; 
  • Comparte esperanza. Hablar de fe puede abrazar corazones cansados.[3] 

Y si conoces a alguien que esté sufriendo, ofrece apoyo. La presencia de una persona atenta puede salvar una vida.


Giselly Zahn Erthal es pedagoga y psicóloga clínica, especialista en Terapia Conductual Dialéctica (DBT). Es doctoranda en Enseñanza en Salud por la Universidad Estadual de Pará. 

Referencias: 

[1] TheGlobalEconomy.com – Tasa de mortalidad por suicidio en Sudamérica 
https://www.theglobaleconomy.com/rankings/suicides/South-America/ 

[2] OMS – Suicidio: datos y estrategias de prevención 
https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/suicide 

[3] Infográfico: señales y cómo ayudar 
https://painel.programasaudeativa.com.br/materias/saude-da-mente/infografico-setembro-amarelo