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Cómo ayudar a los niños a manejar la diabetes durante las fiestas

Especialista comparte consejos sencillos para ayudar a que los niños con diabetes disfruten las fiestas sin estrés.


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Pequeños ajustes, buena planificación y mucha empatía son claves para que los niños con diabetes disfruten las fiestas. (Foto: Shutterstock)

Las festividades de cada fin de año llegan con momentos familiares especiales: mesas llenas de comida, reuniones con la familia que se extienden hasta la noche y una abundancia de platos especiales que invitan incluso a los más disciplinados a darse algún gusto. Pero para las familias de niños con diabetes, la temporada también puede traer una capa silenciosa de presión: equilibrar la celebración con un monitoreo cuidadoso.

En el Hospital Infantil de la Universidad de Loma Linda, la doctora en medicina, Sena Orsdemir, directora médica del Centro Pediátrico de Diabetes y Endocrinología, escucha estas preocupaciones todos los años. Los padres quieren que sus hijos participen plenamente en las festividades sin sentirse diferentes ni restringidos. Y, según Orsdemir, así debe ser.

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En una conversación antes de la temporada festiva, la doctora habló sobre conceptos erróneos, estrategias de planificación y hábitos pequeños pero significativos que pueden ayudar a las familias a pasar este tiempo con confianza. Conoce la información que compartió en la siguiente entrevista.

¿Cuáles son algunos de los mayores desafíos que enfrentan los niños con diabetes durante las fiestas de fin de año?
Siempre empiezo reconociendo la alegría de las fiestas. Es un momento lleno de momentos familiares, celebración y mucha comida deliciosa. La comida es una parte significativa de nuestras tradiciones culturales, y debe disfrutarse. Nuestro objetivo nunca es hacer que las familias se sientan estresadas o restringidas. Queremos que los niños con diabetes estén totalmente incluidos en las festividades y disfruten las fiestas como todos los demás, pero de una manera que apoye su salud y seguridad.

Algunos niños pueden sentirse “diferentes” durante las fiestas debido a las restricciones alimenticias. ¿Cómo pueden ayudar las familias?
Ningún niño debería sentirse excluido. La diabetes no debería hacer que los niños vivan las fiestas con angustia. La clave es planificar con anticipación. Si tu familia es la anfitriona, revisa el menú para asegurarte de que haya opciones equilibradas disponibles: cosas con proteína, fibra y menos carbohidratos. Pero lo más importante es que los niños con diabetes pueden disfrutar de los postres. Solo necesitan hacerlo de manera equilibrada y consciente.

Entonces, si los postres están permitidos, ¿cómo deberían las familias manejar esta situación?
Por supuesto, el postre está bien. Lo que importa es la estructura de la comida. Si el niño ya comió un plato equilibrado con proteína y fibra, el cuerpo puede manejar el postre más fácilmente. El tamaño de la porción importa, y no queremos que el postre se coma de forma aislada. Las galletas, la torta y el helado, uno tras otro, pueden elevar rápidamente la glucosa, lo que dificulta el equilibrio. El concepto erróneo más grande es que los niños con diabetes no pueden comer dulces. Ese enfoque de “todo o nada” a menudo tiene el efecto contrario, ya que los niños pueden terminar buscando más golosinas a escondidas después. Las comidas equilibradas y las porciones conscientes funcionan mucho mejor.

¿Recomienda que los padres ayuden a servir el plato de sus hijos?
Sí, y la manera en que se presenta hace una gran diferencia. En lugar de decir: “No comas nada sin preguntar”, es mejor enmarcarlo de forma positiva: “Vamos a tener una cena de navidad maravillosa, con comida rica y postre. Hagamos tu plato juntos para que puedas disfrutar de todo”. Cuando los niños se sienten apoyados y no restringidos, suelen seguir las rutinas saludables con mayor facilidad.

¿Las familias deberían ajustar los controles de glucosa o las rutinas de medicación en los días festivos con comidas abundantes?
Sí, deben saber que no será un día típico. Las fiestas suelen significar varias rondas de comida: cena, postre y luego más bocadillos. Los niveles de glucosa pueden subir, así que el monitoreo es esencial.
– Los niños que usan punción digital deben medirla con más frecuencia.
– Quienes usan monitores continuos de glucosa (CGM) deben revisar sus dispositivos más seguido.
– Los padres solo deben estar atentos, ya que puede que necesiten más insulina de lo habitual y deben seguir las pautas que han aprendido para manejar los niveles altos y bajos.

Si las familias viajan durante las fiestas, ¿qué deben considerar?
Revisar las políticas de las aerolíneas: algunas requieren cartas para llevar dispositivos médicos como bombas de insulina o insumos. Las familias deben contactar a su equipo de endocrinología con anticipación si necesitan documentación.
Llevar bocadillos: la comida de aeropuerto puede ser impredecible. Llevar snacks que combinen carbohidratos con proteína es especialmente útil para los niños pequeños.
De nuevo, la planificación es clave.

¿Aconseja que los padres den el ejemplo con sus propios hábitos alimentarios durante las fiestas?
Definitivamente. Incluso si los padres no tienen diabetes, modelar los mismos patrones de alimentación equilibrada que esperan de sus hijos es muy útil. Sabemos que las reuniones grandes pueden dificultarlo, y los padres no deberían sentirse presionados a vigilar a toda la familia. Pero los niños naturalmente siguen el ejemplo de sus padres, así que los pequeños gestos marcan la diferencia.

¿Algo más que las familias suelen preguntar en esta época del año?
Otro consejo importante: fomenten la actividad física. Incluso una caminata corta en familia después de una gran comida festiva puede marcar una gran diferencia en la regulación de la glucosa. Los niños pueden andar en bicicleta, en patineta o simplemente correr por el vecindario. La actividad física ayuda al cuerpo a manejar mejor los picos de azúcar, y además es una excelente manera de pasar tiempo juntos.


La versión original de esta entrevista se publicó en la página web de la Universidad de Loma Linda.