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Lía Treves

Lía Treves

Detalles de Mujer

Un plan detallado de Dios para la mujer cristiana de hoy

Tener hijos desarrolla el carácter

Pocos se dan cuenta de los beneficios del cuidado, la responsabilidad y la experiencia que los niños traen consigo a la familia. (Imagen: shutterstock)

Conversaba con una clienta estos días y me comentaba que se encontraba en un dilema. Graduada y casada hace algunos años y con la edad perfecta para comenzar cualquier proyecto, pero se detuvo a pensar.

– No sé si dedicarme a construir mi familia o a desarrollar mi carrera profesional.

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Le hice algunas preguntas para que pudiera ver la situación desde varios ángulos y ampliara su perspectiva para tomar la decisión… Todavía seguimos trabajando en el caso, pero su primera respuesta me hizo pensar bastante:

– Creo que primero voy a dedicarme a mi carrera, siento un vacío profesional que necesito llenar.

Hoy en mi momento de devoción personal me encontré con una cita que confirmó aún más lo que pensaba sobre este dilema.

Elena G. De White en su libro Mente Carácter y Personalidad  pág. 74 dice lo siguiente: “Muchos están enfermos física, mental y moralmente porque su atención está dirigida casi exclusivamente hacia sí mismos. Se podrían salvar de la paralización por la vitalidad saludable de mentes mas jóvenes y variadas, y por la incansable energía de los niños.

Muy pocos se dan cuenta de los beneficios del cuidado, la responsabilidad y la experiencia que los niños traen consigo a la familia […]. Un hogar sin niños es un lugar desolado. Los corazones de sus habitantes está en peligro de transformarse en egoístas, de acariciar el amor por su propia comodidad, y de consultar sus propios deseos y comodidades. Buscan compasión para sí mismos pero tienen poco que dar a otros. El cuidado y el afecto de niños que dependen de uno elimina la aspereza de nuestra naturaleza, nos hace tiernos y llenos de bondad, y tiene una influencia en el desarrollo de las virtudes más nobles de nuestro carácter”

En nuestra sociedad actual cada vez vemos más jóvenes y adultos postergando la familia para satisfacer deseos y realizaciones personales. Y no quiero que me mal entiendan, no tiene nada de malo querer tener éxito profesional, laboral y personal, pero esto no debe ser en desmedro de una de las instituciones más importantes de la cual somos mayordomos y responsables en la sociedad.

La individualidad y el egocentrismo, el colocarnos a nosotros mismos como centro del universo, nos lleva a ser víctimas de la mayoría de las enfermedades mentales y emocionales que padecemos. Ansiedad, estrés, depresión y un sin número de otros síntomas que somatizan nuestro desequilibrio mental.

El tiempo pasa mientras estamos enfocados en satisfacer nuestros deseos existenciales, y cuando miramos para atrás, ya no tenemos tiempo para los otros, no tenemos paciencia, no nos queda amor, no tenemos edad para la vida familiar.

Investigando en internet sobre las razones por las cuales las personas deciden hacer a un lado la bendición de tener hijos, encontré algunas que me dejaron intranquila:

  • Puedes tomar siestas sin preocuparte de que un niño esté incendiando la casa mientras tú duermes.
  • Puedes maldecir libremente alrededor de tu casa sin preocuparte de que unos pequeños duendes traviesos te escuchen.
  • Como resultado, los adultos sin niños son menos propensos a padecer depresión.
  • No te preocuparás por ser un mal padre y accidentalmente criar a un monstruo.
  • Cuesta muchísimo dinero criar a un niño. Piensa en todo lo que podrías comprarte con ese dinero.
  • Ya que cuentas con más efectivo disponible, puedes tomarte vacaciones espontáneas sin tener que buscar un alojamiento especial para tu hijo.
  • Si quieres, incluso puedes mudarte a una nueva ciudad como capricho.
  • Puedes comprar tus propios muebles que no se mancharán con pequeñas y sucias huellas.
  • Hablando de sexo, podrás tenerlo donde quieras sin el temor de que tus hijos entren.
  • ¡No tener hijos hace que el ser adulto sea mucho más divertido!

Y voy a detenerme aquí, porque no encuentro palabras para describir tamaña demostración de egoísmo.

Es cierto que un hijo demanda de nosotros tiempo, dinero, dedicación, sabiduría, buen ejemplo, cariño y amor. pero… ¿Será que somos incapaces de levantar la mirada de la pelusa de nuestro propio ombligo, para ver, aprender, crecer, madurar, experimentar y disfrutar trascendiendo en la vida de alguien más?

Y con trascender en la vida de alguien más me refiero a sentirte satisfecho no solo con tus logros personales, sino también con los logros y las conquistas de tus hijos, a quienes amas y respetas por ser quienes son.

En mi experiencia personal, puedo decirte que mis hijas son una bendición. Nadie te enseña lo que ellos te enseñan, nadie te desafía a superarte como ellos lo hacen, nadie te posiciona socialmente como ellos lo hacen, nadie te realiza humanamente como ellos lo hacen… y si eres un padre responsable, nadie te enorgullece como ellos.

En esta búsqueda de material también encontré una definición que se dice realizada por el poeta español José Saramago que me encantó:

“Hijo es un ser que Dios nos prestó para hacer un curso intensivo de cómo amar a alguien más que a nosotros mismos, de cómo cambiar nuestros peores defectos para darles los mejores ejemplos y, de nosotros, aprender a tener coraje.

Sí. ¡Eso es!

Ser madre o padre es el mayor acto de coraje que alguien pueda tener, porque es exponerse a todo tipo de dolor, principalmente de la incertidumbre de estar actuando correctamente y del miedo a perder algo tan amado.

¿Perder? ¿Cómo? ¿No es nuestro?

Fue apenas un préstamo.

El más preciado y maravilloso préstamo, ya que son nuestros solo mientras no pueden valerse por sí mismos, luego le pertenecen a la vida, al destino y a sus propias familias.

Dios bendiga siempre a nuestros hijos pues a nosotros ya nos bendijo con ellos”

Y las sagradas escrituras lo reafirman en Salmos 127:3 “Los hijos que tenemos son un regalo de Dios. Los hijos que nos nacen son nuestra recompensa” Y en Proverbios 17:6: “El orgullo de los padres son los hijos; La alegría de los abuelos son los nietos”

El detalle es: “El cuidado y el afecto de niños que dependen de uno elimina la aspereza de nuestra naturaleza, nos hace tiernos y llenos de bondad, y tiene una influencia en el desarrollo de las virtudes más nobles de nuestro carácter” (MCP pág. 74).

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