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El propósito de la profecía apocalíptica – Parte III

Jesucristo como el centro del mensaje del Apocalipsis, a través de la revelación que él presenta a lo largo de los capítulos.


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¿Estudias Apocalipsis para adivinar una fecha o para entender el mensaje revelado de Jesús? (Foto: Shutterstock)

Recientemente escuché sobre otro grupo de personas que están fijando la fecha de la venida de Jesús, esta vez para el año 2028. Lamentablemente, este no es el primer grupo, ni será el último, que pone fechas para ese acontecimiento. Muchas personas estudian las profecías apocalípticas movidas por la curiosidad acerca del futuro, como si la Biblia fuera una adivina, o para estimular el sensacionalismo, creyendo que eso es espiritualidad. La fecha pasa, Jesús no viene, y muchos se debilitan o abandonan la fe en Dios.

En los dos artículos anteriores vimos la explicación de Jesús de que la profecía apocalíptica no fue dada para satisfacer la curiosidad respecto al futuro, sino para profundizar nuestra fe al saber que la Palabra de Dios se cumple y que la victoria final es segura. “Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino solo mi Padre” (Mateo 24:36). “Os lo he dicho ahora, antes que suceda, para que cuando suceda, creáis” (Juan 14:29). Como no sabemos la fecha, necesitamos estar siempre preparados y vigilantes, ¡porque el día puede ser hoy!

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Apocalipsis 1:1-3 nos ofrece más información. En el original griego, la primera palabra del capítulo 1 da nombre al libro y resume su contenido: Apokalypsis, que significa “revelación”. Es decir, el libro del Apocalipsis es la “revelación de Jesucristo”; el contenido de la revelación trata sobre Jesús, y es él quien la revela, por lo tanto, es una autobiografía. Así, el propósito de leer y estudiar el Apocalipsis es conocer a Jesús. El foco del libro no es descubrir los detalles sobre los animales híbridos, por muy importantes que sean, sino profundizar el conocimiento y la relación con nuestro Salvador. Ese es el propósito de la profecía apocalíptica.

En el versículo 3, la expresión “palabras de la profecía” se usa como sinónimo de “revelación de Jesucristo”. La profecía, por consiguiente, revela a Cristo. Y el “bienaventurado” o “bendito” es aquel que lee, escucha y guarda la revelación de Jesucristo, “las palabras de la profecía”. Quien estudia la profecía apocalíptica debe tener este principio en mente todo el tiempo, para no desviarse ni perderse en los detalles y complejidades que el texto presenta.

Un mensaje de esperanza

Es cierto que el Apocalipsis presenta diversas situaciones difíciles, como iglesias que enfrentan problemas, pero en cada paso Cristo es “el primero y el último” (Apocalipsis 1:17) y vive en medio de las iglesias (Apocalipsis 1:12, 13, 20). Cada vez que se abre un sello puede traer sucesos terribles a la Tierra, pero es Jesús quien abre los sellos (Apocalipsis 6:1) y quien tiene el libro en sus manos (Apocalipsis 5:7). Él controla la historia. La narrativa de todo el libro tiene a Jesús como protagonista. Así, una vez más, el propósito de la profecía apocalíptica es revelar a Jesús. Y al estudiarla, debemos cumplir ese propósito: conocer a Cristo. Quien estudia las profecías y no encuentra a Jesús, no está estudiando profecía.

Dos veces, Apocalipsis 1:1-3 habla de los acontecimientos y de la brevedad del tiempo: “las cosas que deben suceder pronto” (versículo 1); “guardan las cosas en ella escritas, porque el tiempo está cerca” (versículo 3). En la profecía apocalíptica es necesario conocer los eventos de la historia y el tiempo es “ahora”. Pero en el versículo 1, esos eventos tienen como fundamento la revelación de Jesucristo. No son un fin en sí mismos, sino que apuntan hacia Cristo. Y en el versículo 3, la brevedad del tiempo es el motivo para que el cristiano lea, escuche y guarde las palabras de la profecía, es decir, la revelación de Jesucristo. Por lo tanto, necesitamos estudiar los eventos para encontrar a Jesús, porque él viene pronto.

Profundizando la fe

En resumen, de acuerdo con Mateo 24 y 25 y Apocalipsis 1:1-3, la profecía apocalíptica existe no para despertar nuestra curiosidad ni alimentar el sensacionalismo, sino para profundizar nuestra fe en Dios, para conocer a Jesús y así estar preparados para su pronto regreso.

Ahora que vimos en la Biblia cuál es el propósito de la profecía apocalíptica, quiero invitarte a descubrir el significado de la expresión “Testimonio de Jesús”. Esta expresión aparece cuatro veces en el Nuevo Testamento, tres de ellas en Apocalipsis (1 Corintios 1:6; Apocalipsis 1:2, 12:17; 19:10). ¿Qué es el “Testimonio de Jesús”? ¿Qué revela esta expresión sobre el fin de los tiempos? Eso es lo que veremos en el próximo artículo.

Leonardo Godinho Nunes

Leonardo Godinho Nunes

Conexión Profética II

Profecías, en su contexto, explicadas para quien quiere entender el tiempo en que vive.

Es casado con Beverly S.M. Nunes y es padre de Larissa y Eduardo. Pastor durante más de 25 años, dieciséis de los cuales se desempeñó como profesor de teología. Doctor en Teología Bíblica de la Universidad Andrews. Actualmente se desempeña como Coordinador del Seminario Latinoamericano de Teología Adventista en el Instituto Adventista Paranaense.