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Josanan Barros

Josanan Barros

Primero Dios

Historias y pruebas de fidelidad a Dios en todos los momentos y circunstancias de la vida

Expectativa y paciencia: riesgos en la espera de los últimos acontecimientos – Parte 1

El regreso de Jesucristo está totalmente asociado al fin de los tiempos y a los eventos finales (Foto: Shutterstock)

“Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo. Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo? Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos” (Romanos 8:19-25).

Estos textos presentan uno de los diversos contrastes paulinos. En diversos momentos, en los escritos de Pablo, él parece contradecirse a sí mismo en sus enseñanzas. Hay momentos en los que parece estar en contra de la ley: “Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley” (Romanos 7:4), y, luego, dice que la ley es “es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno” (Romanos 7:12). O cuando parece que está desmereciendo al judaísmo (Romanos 2:25-29) y luego afirma que ser un judío tiene muchas ventajas (Romanos 3:1, 2). Cada una de esas aparentes “contradicciones” tiene una linda y profunda explicación.

La aparente contradicción del texto de Romanos 8:19-25 es que en el versículo 19, Pablo habla sobre esperar el regreso de Jesús con “anhelo ardiente”, y en el versículo 25 dice de esperarlo con paciencia. La pregunta es: ¿debemos esperar los eventos finales con anhelo ardiente o con paciencia?

Como esperar la redención final

Para comprender este texto, debemos analizar el contexto del capítulo 8. Este capítulo es un contrapunto o una respuesta al capítulo 7. En el capítulo 7, Pablo usa 13 veces la palabra pecado y 13 veces la palabra muerte. Pablo presenta en este capítulo la falencia del hombre que vive en la carne. En el capítulo ocho, el apóstol está llegando al auge de su carta a los romanos. Y algunas de las palabras importantes del capítulo 8 son: gloria, vida, esperanza, hijos, herederos y redención.

En el capítulo 8, él quiere llevar los ojos de sus lectores hacia la bendita esperanza de la redención completa en Jesucristo. Él presentó en los capítulos anteriores lo que la cruz hizo por nosotros, lo que la cruz hace por nosotros y, por último, lo que la cruz hará por nosotros. Pero mientras la redención completa no llega, él presenta en el capítulo 8 dos consejos sobre cómo esperar la redención.

El primer consejo es el de los versículos 19 y 23, donde dice que no solo las criaturas, sino también nosotros, debemos anhelar ardientemente la redención. Esta es una expresión muy fuerte y, para que pueda entenderla, debe crearse una imagen en la mente. Imagine a alguien en puntas de pie, cuello estirado con el cuerpo inclinado hacia adelante, con la mano en la cabeza y cerrando un poco los ojos para mirar fijamente un punto en el horizonte de donde vendrá lo que espera. Eso para Pablo es el anhelo ardiente. En la traducción de Phillips, este pasaje es traducido de la siguiente manera: “Toda la creación está en puntas de pie para ver el maravilloso espectáculo de los hijos de Dios recibiendo lo que les pertenece”.

El segundo consejo en el versículo 25 dice que debemos aguardar con paciencia. Como en todas las aparentes contradicciones de los escritos de Pablo, esos pasajes no se excluyen, sino que se complementan. Es como si él nos estuviera diciendo que hay una manera correcta y una incorrecta de esperar la redención y los eventos finales. Usted no debe esperar con tanta paciencia que termine perdiendo el anhelo, y no puede esperar con tanto anhelo que termine perdiendo la paciencia. Pero en la vida cristiana, muchas veces, es difícil mantener un equilibrio entre el anhelo y la paciencia.

Anhelo impaciente

Vamos a comenzar estudiando sobre la forma incorrecta de esperar la redención. Algunos dan un énfasis exagerado al anhelo y no tienen paciencia para esperar las promesas. Eso genera lo que yo llamo un anhelo impaciente. Ellos quieren experimentar ahora lo que todavía no está disponible.

Cuando una persona comienza a predicar que aquí ya podemos tener la victoria completa sobre el pecado. O, entonces, que una generación sin pecado surgirá en los últimos días, está dejando que el anhelo de la gloria se salga del camino. Y demuestra un anhelo impaciente. Por desgracia, esta enseñanza lleva inevitablemente al legalismo amargo o a la hipocresía. Cuánto anhelo escuchar a Jesús diciendo: “Vuestro conflicto ha terminado”. Cuando escuchemos eso, entenderemos que nunca más tendremos luchas contra el pecado, pero solo escucharemos eso frente a la puerta de perla del cielo.

Elena de White afirma, en el libro El conflicto de los siglos, página 628, que “Jesús abre ampliamente las puertas de perla, y entran por ellas las naciones que guardaron la verdad. Allí contemplan el paraíso de Dios, el hogar de Adán en su inocencia. Luego se oye aquella voz, más armoniosa que cualquier música que haya acariciado jamás el oído de los hombres, y que dice: ‘Vuestro conflicto ha terminado’”.

Entonces, tenga cuidado con este anhelo impaciente de querer anticipar la perfección y la victoria completa. El anhelo impaciente también ocurre cuando una persona comienza a buscar en internet videos especulativos y sensacionalistas sobre los eventos finales, con respecto al decreto dominical, la persecución o el ecumenismo. Todo eso va a ocurrir, pero en el tiempo de Dios, no en el mío. Dios está actuando en la historia para efectuar nuestra salvación, pero si su “ardiente anhelo” se concentra solo en la especulación de eventos, usted

puede perder el centro de los eventos finales. El centro de los eventos finales debe ser Cristo y no el Papa, la persecución, los decretos, las bestias o el ecumenismo.

Cuando el Reino Unido decidió separarse de la Unión Europea, algunos comenzaron a especular sobre fechas y eventos, puesto que Daniel, en el capítulo 2, ya había dicho que nunca más los reinos se unirían perfectamente. Eso no quiere decir que no debamos estudiar las profecías o conocer el momento histórico que estamos viviendo, por el contrario, debemos estar siempre alertas y vigilantes. Lo que no debe ocurrir es la especulación y creación de teorías que no tengan un claro respaldo en la revelación de la Biblia.

Cristo está al control del tiempo y de los eventos. Él volverá como prometió para establecer el reino eterno y, si perdemos la mirada en Cristo, podemos perder el principal evento de las profecías bíblicas: el regreso de Cristo.

Jesucristo volverá y las señales y eventos sirven no para especular y poner fechas, sino para despertarnos y mantenernos alertas. Entonces, la primera forma incorrecta de esperar los eventos finales es con un anhelo impaciente.

Paciencia irresponsable

La segunda manera incorrecta de esperar el regreso de Jesús es lo que yo llamo paciencia irresponsable. Algunos dan un énfasis exagerado a la paciencia y caen en el letargo, la apatía y la frialdad espiritual. Cuando las promesas de la segunda venida ya no entibian su corazón y usted es vencido por la incredulidad, quiere decir que tiene una paciencia irresponsable.

Si estudia los sermones de Cristo, percibirá que este tema era la base de muchas de sus enseñanzas. Un día, él predicó sobre dos siervos; uno de ellos estaba preparado para el regreso de su señor, y el otro estaba sin preparación alguna. Este sermón está registrado en Lucas 12:43-46. ¿Cuál era el problema del siervo que no estaba preparado? Era tan paciente que perdió el anhelo. Él sabía y creía que su señor volvería, pero dijo en su corazón “Mi señor se tarda en venir”.

¿Será que ese no es su problema? ¿Cree usted en el regreso, canta sobre él, sigue a la iglesia que proclama la segunda venida, pero es tan paciente que perdió el anhelo? Y el gran peligro es que eso ocurre en el corazón; no tiene necesidad de proclamar que no cree en el regreso de Jesús, no perdió la fe, todavía lee sobre el tema, canta sobre eso, pero de forma sutil ha actuado como alguien que perdió el anhelo.

Pídale a Dios para no caer en ninguno de esos dos errores. No tener un “anhelo impaciente” ni una “paciencia irresponsable”. En el próximo artículo, trataremos sobre la manera correcta de esperar el regreso de Jesús, lo que llamo anhelo paciente y paciencia anhelante. Que Dios lo ayude a tener equilibrio bíblico para la comprensión y para vivenciar los últimos eventos de esta Tierra.

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