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Helio Carnassale

Helio Carnassale

Manteniendo la visión

Teólogo, y magíster en Ciencia de las Religiones por la Universidad Metodista de São Paulo, Brasil. Fue pastor de iglesias y fue orador de la Voz de la Profecía. Trabajó en la Casa Publicadora Brasileña, Superbom, Unasp y desde 2015 es el director de Libertad Religiosa y Espíritu de Profecía de la sede sudamericana adventista.

Salir de las grandes ciudades: ¿ahora o cuándo? Parte 1

La vida en el campo puede traer beneficios físicos y espirituales para la familia (Imagen: Shutterstock)

En tiempos de crisis y tensión resurge entre los adventistas un interés sobre los eventos finales, tema que debería ser objeto continuo de cuidadosa reflexión, pues Elena de White, mensajera y cofundadora de la Iglesia Adventista, recomendó: “Debieran realizarse grandes esfuerzos para mantener este tema ante la gente”. En situaciones amenazantes surgen alusiones escatológicas de todos los perfiles, y entre ellas, las que exhortan el abandono inmediato de las grandes ciudades. Lo que existe revelado sobre esta cuestión en los escritos inspirados dejados por ella es lo que será considerado en este artículo.

Denis Fortin2, uno de los editores de la Enciclopedia Elena G. White, menciona los argumentos principales en torno de los cuales giran los llamados de Elena de White para que las familias adventistas se muden a áreas rurales, conforme a las citas encontradas en el libro De la ciudad al campo. Ella afirma que la mayoría de estos consejos fueron escritos entre 1890 y 1910 y tuvieron como objetivo incentivar un estilo de vida más simple, el desarrollo del carácter y el obtener mejor salud física, mental y espiritual.

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Un enfoque consciente de este tema debe tener en cuenta por lo menos cuatro aspectos: 1) Las ventajas y desafíos de mudarse al campo; 2) la orientación escatológica para salir de las grandes ciudades y el decreto dominical; 3) el tiempo para vender propiedades; y, 4) el compromiso de la Iglesia Adventista con los grandes centros.

Ventajas y desafíos de mudarse al campo

Es innegable el conjunto de recomendaciones y razones dejadas para que los adventistas del séptimo día puedan optar por vivir junto a la naturaleza. Elena de White escribió sobre eso en varias ocasiones y estos consejos están registrados en muchos de sus libros, y guardan estrecha relación con la propuesta de un estilo de vida saludable.

Además de los peligros y riesgos de vivir en las ciudades grandes, se destacan muchas ventajas de una vida en el campo. Algunas de ellas son: 1) Proporciona un mejor ambiente para la familia y para la educación de los hijos; 2) genera la oportunidad para una vida más espiritual y misionera; 3) permite apartarse de los elementos nocivos y tentadores de las ciudades; 4) facilita la edificación del carácter; 5) ofrece beneficios físicos, mentales y espirituales para todos los miembros de la familia; 6) propicia cultivar los propios alimentos; 7) hace posible estar en contacto directo con las obras de Dios en la naturaleza.

En 1903, ella escribió: “Salid de las ciudades tan pronto como sea posible, y adquirid una porción de tierra donde podáis tener un huerto, donde vuestros hijos puedan ver crecer las flores y aprender de ellas lecciones de sencillez y pureza”3. Este párrafo responde a la pregunta sobre este tema, sugiriendo que el tiempo para salir de las grandes ciudades debe ser lo más pronto posible. Pero eso debe ser claramente comprendido. Por eso, se recomienda, para una visión más amplia, la lectura del libro De la ciudad al campo o del capítulo “Vida en el campo”, de Eventos de los últimos días, también de Elena de White.

El mensaje para dejar las grandes ciudades lo más pronto posible, como muchos otros consejos de Elena de White, tienen como telón de fondo la convicción de la inminencia del regreso de Cristo y un sentido de urgencia para la predicación del evangelio, que caracterizó a los pioneros adventistas. Pero la recomendación de mudarse al campo se presenta con el reconocimiento de que algunos podrían tener dificultades para dejar todo inmediatamente; y, sin condenarlos, ella indica cuál debería ser la conducta de esos hermanos: “Pero hasta que sea posible salir, durante todo el tiempo que permanezcan en ellas, deberían ocuparse activamente en el trabajo misionero, por muy limitada que sea su esfera de influencia”4.

Análisis individual

Elena de White llama a salir cuanto antes y, al mismo tiempo, admite la existencia de impedimentos circunstanciales aceptables. Sin embargo, se debe observar las recomendaciones para una cuidadosa evaluación y planificación que conlleva el cambio y el carácter personal de esta decisión. En la sección VII del libro De la ciudad al campo, se encuentra una carta que ella escribió en 1892 en respuesta a la noticia recibida de que muchas familias estaban preparándose para salir de la ciudad de Battle Creek, entonces sede del adventismo. Vea dos extractos:

Primero: “Hermano mío, su carta me dice que en Battle Creek hay muchos que están decididos a salir de ese lugar. Existe una gran necesidad de que ahora se lleve a cabo tal cosa. Los que por fin han decidido salir, que no lo hagan en forma apresurada como respuesta a un movimiento de agitación, en forma imprudente, o de un modo tal que después tengan que arrepentirse profundamente de haber salido”5.

Segundo: “No se haga nada en forma desordenada para que no se produzcan grandes pérdidas ni se sacrifiquen las propiedades a causa de discursos ardientes e impulsivos que despiertan un entusiasmo que no está de acuerdo con la voluntad de Dios; para que una victoria que es esencial que se obtenga no se convierta en derrota”6.

Pero un precioso consejo fue dado: “Puede haber personas que se apresuran a hacer una cosa, y que se comprometen en negocios acerca de los cuales no saben nada. Dios no requiere que se haga esto. Pensad con sinceridad y oración, y estudiad la Biblia cuidadosamente y con oración, teniendo la mente y el corazón despiertos para oír la voz de Dios…”7.

Por lo tanto, la decisión con respecto al tiempo para salir de las grandes ciudades es una respuesta individual que resulta de la comunión personal con Dios, la planificación consciente y nunca de la presión de discursos acalorados y alarmistas.


Referencias

1. White, Elena G. Fundamentos da Educação Cristã [fundamentos de la educación cristiana]. Casa Publicadora Brasileña, 1975, p. 336.

2. Fortin, Denis. “Vida no Campo [la vida en el campo]”. Fortin, Denis & Moon, Jerry (edit.). Enciclopédia Ellen G. White. Casa Publicadora Brasileña, 2018, p. 1361.

3. White, Elena G. De la ciudad al campo, p.16.

4. White, Elena G. Eventos de los últimos días, p.102.

5. White, Elena G. De la ciudad al campo, p. 24.

6. Idem, p. 24.

7. Idem., p. 25.

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