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Helio Carnassale

Helio Carnassale

Manteniendo la visión

Teólogo, y magíster en Ciencia de las Religiones por la Universidad Metodista de São Paulo, Brasil. Fue pastor de iglesias y fue orador de la Voz de la Profecía. Trabajó en la Casa Publicadora Brasileña, Superbom, Unasp y desde 2015 es el director de Libertad Religiosa y Espíritu de Profecía de la sede sudamericana adventista.

Salir de las grandes ciudades, ¿ahora o cuándo? Parte 1

Lo que Elena G. White aconsejó en sus escritos sobre vivir en el campo, en medio de la naturaleza, y el mejor momento para dejar las grandes ciudades. (Imagen: Shutterstock)

Es gratificante constatar cómo Dios cuida de sus hijos y cómo las orientaciones divinas son una bendición en cada situación de la vida. En 2 Crónicas 36:15, leemos que el Señor envió profetas “porque él tenía misericordia de su pueblo”.  La iniciativa de comunicarse por medio de profetas (Números 12:6; Hebreos 1:1) es un gesto de su misericordiosa compasión. Creer en el testimonio de los profetas y aceptar el espíritu de profecía es una marca identificadora del remanente (Apocalipsis 12:17 y 19:10).

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Entre los temas preferidos de las transmisiones de las últimas semanas, están los estudios sobre los eventos finales. Y realmente este debe ser objeto de cuidadosa reflexión. Después de todo, Elena White recomendó: “Debieran realizarse grandes esfuerzos para mantener este tema ante la gente”.[1] En estos tiempos, surgen en abundancia las alusiones escatológicas de todo tipo, y entre ellas, las que exhortan al abandono inmediato de las grandes ciudades. Lo que existe de revelación sobre este asunto en los escritos inspirados de Elena White es lo que será considerado a continuación.

Un enfoque consciente de este tema debe tener en cuenta por lo menos cuatro aspectos: 1) las ventajas y desafíos de mudarse ahora al campo; 2) la orientación escatológica para salir de las grandes ciudades y el decreto dominical; 3) el tiempo de vender las propiedades; y, 4) el compromiso de la iglesia con los grandes centros.

Las ventajas y desafíos de mudarse ahora al campo

Es innegable el conjunto de recomendaciones y razones dejadas para que los adventistas del séptimo día puedan optar ahora por vivir junto a la naturaleza. Elena de White escribió sobre eso en varias ocasiones y estos consejos se encuentran registrados en muchos de sus libros. Entre las ventajas de una vida en el campo, se destacan algunos aspectos, entre tantos otros:

  • Proporciona un mejor ambiente para la familia y para la educación de los hijos;
  • Genera la oportunidad para una vida más espiritual y misionera;
  • Permite apartarse de los elementos nocivos y tentadores de las ciudades;
  • Facilita la edificación del carácter;
  • Ofrece beneficios físicos, mentales y espirituales para todos los miembros de la familia;
  • Propicia cultivar los propios alimentos; y,
  • Hace posible estar en contacto directo con las obras de Dios en la naturaleza.

La siguiente cita, escrita en 1903, destaca la importancia del tema: “Salid de las ciudades tan pronto como sea posible, y adquirid una porción de tierra donde podáis tener un huerto, donde vuestros hijos puedan ver crecer las flores y aprender de ellas lecciones de sencillez y pureza”.[2] Este párrafo resume muy bien la respuesta encontrada para el primer tema de este artículo. Se recomienda, para una visión más amplia y completa, la lectura del libro De la ciudad al campo o del capítulo La vida en el campo de Eventos de los últimos días, ambos de autoría de Elena G. White, publicados por la Asociación Casa Editora Sudamericana, editora oficial de los adventistas del séptimo día.

Es evidente que Elena White presentaba un mensaje claro para dejar las grandes ciudades cuando antes; , sin embargo, se observan diversas recomendaciones de evaluación, cuidado, planificación, prudencia y oración. En la sección VII del libro De la ciudad al campo, se encuentra una carta que ella escribió, en 1892, en respuesta a la noticia recibida de que muchas familias se estaban preparando para dejar la ciudad de Battle Creek, entonces sede del adventismo. Fueron separados dos extractos:

“Hermano mío, su carta me dice que en Battle Creek hay muchos que están decididos a salir de ese lugar. Existe una gran necesidad de que ahora se lleve a cabo tal cosa. Los que por fin han decidido salir, que no lo hagan en forma apresurada como respuesta a un movimiento de agitación, en forma imprudente, o de un modo tal que después tengan que arrepentirse profundamente de haber salido”.[3]

“No se haga nada en forma desordenada para que no se produzcan grandes pérdidas ni se sacrifiquen las propiedades a causa de discursos ardientes e impulsivos que despiertan un entusiasmo que no está de acuerdo con la voluntad de Dios; para que una victoria que es esencial que se obtenga no se convierta en derrota”.[4]

Otro consejo precioso: “Puede haber personas que se apresuran a hacer una cosa, y que se comprometen en negocios acerca de los cuales no saben nada. Dios no requiere que se haga esto. Pensad con sinceridad y oración, y estudiad la Biblia cuidadosamente y con oración, teniendo la mente y el corazón despiertos para oír la voz de Dios… Comprender la voluntad de Dios constituye una gran cosa”.[5]

Por lo tanto, mudarse al campo, sí, y cuanto antes, mejor. Sin embargo, que todo se haga de forma planificada y bajo la dirección divina. Queda bien claro que esta decisión es de naturaleza personal y que nadie tiene autoridad para “dar órdenes” a nadie. Lo máximo que se puede hacer es aconsejar con espíritu humilde, invitando a las personas a pensar y reflexionar en el asunto. Que cada uno pida sabiduría a Dios, y después, con oración, tome una decisión propia, sin interferencias.

El segundo aspecto a considerar es la orientación escatológica para dejar las grandes ciudades, que juntamente con otros dos puntos, serán considerados en un próximo artículo en esta columna. Que el Señor nos conduzca en este asunto para que, bajo su dirección, cada uno estudie este tema y se permita ser guiado por el Espíritu Santo a una sabia decisión.


Referencias

[1] White, Elena G. Eventos de los últimos días, p. 16.

[2] White, Elena G. Eventos de los últimos días, p. 84.

[3] White, Elena G. De la ciudad al campo, p. 24.

[4] Ibíd., p. 26.

[5] Ibíd., p. 25.

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