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Felipe Lemos

Felipe Lemos

Comunicación estratégica

Ideas para una mejor comunicación personal y organizativa

La comunicación como herramienta para atacar la reputación

El riesgo seguro de tener aversión al diálogo constructivo es la pérdida de información que podría, inclusive, mejorar la argumentación de su punto de vista para defenderlo. (Imagen: shutterstock)

Las formas de desarrollar las estrategias comunicacionales son bastante dinámicas y están sujetas al uso de la tecnología digital de una forma impresionante. De manera general, la comprensión es que eso representa un avance con aspectos positivos claros y diversos. Proporciona, por ejemplo, el compartir informaciones con rapidez, precisión y eficiencia, pues alcanza a los públicos en su individualidad. Eso ya lo adelantaba el especialista en marketing digital y columnista del Portal Adventista, Carlos Magallanes. En uno de sus artículos, él explica la necesidad de cambio de comportamiento en los medios digitales hoy. Afirma que “para tener éxito en ese ambiente, tenemos que cambiar la visión tradicional de alcanzar grandes audiencias y comenzar a concentrarnos en grupos e individuos, haciendo que las acciones y los contenidos sean más relevantes para cada uno de ellos”.[1]

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Filtro-burbuja

Lo que también cambió fue la forma como las personas reaccionan y se expresan ante los contenidos. En los medios sociales, hablan de todo, todo el tiempo y exponen permanentemente sus percepciones sobre el mundo que los rodea. Y ahí tenemos el fenómeno clasificado como filtro-burbuja. Es la idea de que, en el sistema lucrativo y sofisticado de algoritmos controlados por grandes corporaciones comunicacionales, las personas son inducidas o incentivadas a construir sus propios mundos on-line. Entonces, se manifiestan comportamientos de muchos que se muestran totalmente intolerantes a los pensamientos, creencias y formas diferentes de ver la vida del suyo. Y eso se verifica en cualquier área del conocimiento humano que se puede imaginar. Desde la política hasta la forma del planeta; desde las creencias religiosas hasta al origen de la vida.

Ataque a la reputación

Este tipo de comportamiento generalmente deriva en atacar la reputación. Y dejo en claro que no se trata de ataques solo a la reputación de personas u organizaciones. Se establecen batallas en las que los blancos son inclusive conceptos y creencias. Y sepa que la reputación se construye, también, por la imagen que el otro percibe, por lo tanto, por lo que los terceros hablan de determinada persona o de algo.

Identifico aquí por lo menos dos factores que potencian los ataques a la reputación. Uno de ellos es la superficialidad de la información. O sea, muchos atacan ideas y personas sin el mínimo conocimiento de lo que están haciendo. Sin leer, sin escuchar, no saben nada, ni tienen interés en dialogar con alguien que piensa de una determinada forma. Como afirmó de manera apropiada Fernando Ilharco, especialista en ciencia de la información, “la cultura contemporánea ya no está basada en la profundidad y en la especialización, sino en la velocidad y en la superficialidad”.[2]

Aun viviendo en esta superficialidad, muchos insisten en criticar públicamente todo, hasta porque poseen audiencia para eso. Y presentan videos, textos y otros contenidos comunicacionales con datos incorrectos, descontextualizados y producidos a partir de un solo punto de vista.

Ya vi eso en muchas áreas, y más recientemente en la polémica entre evolucionismo, creacionismo y la Teoría del Diseño Inteligente (TDI). Algunos articulistas de los medios de comunicación tradicionales, blogueros y youtubers prefieren atacar la argumentación de la TDI o del creacionismo sin, por lo menos, estudiar de manera profunda lo que piensan los que defienden este tipo de argumentación sobre el origen de la vida. ¿Y el riesgo de esto? Básicamente es la información equivocada transmitida a mucha gente. Y no aporta ningún servicio ni estimula el estudio serio sobre el tema. Sale perdiendo toda la sociedad que desea conocer más y tener una visión más amplia del asunto para decidir en qué prefiere creer.

Sin diálogo

Finalmente, otro factor que potencia el ataque a la reputación es la negativa de diálogo y de debate constructivo. Además, es la consecuencia directa de la superficialidad informativa. Si usted no tiene conocimiento y no le importa lo que el otro piensa, cree o hace, probablemente no tendrá interés en dialogar. El fenómeno del filtro-burbuja parece contribuir a la destrucción de los diálogos. Si usted se cierra solo en su pensamiento y en la información que solo corrobora lo que usted considera correcto, será más fácil atacar la reputación. Y aclaro: nadie está obligado a cambiar de opinión o cambiar su cosmovisión por causa de opiniones contrarias. Pero escucharlas y discutirlas de manera sensata, cuando surge la oportunidad, es un antídoto al aislamiento arriesgado.

El riesgo seguro de tener aversión al diálogo constructivo es la pérdida de información que podría, inclusive, mejorar la argumentación de su punto de vista para defenderlo. O sea, la pérdida de crecimiento como individuo y como organización.

Una buena estrategia comunicativa, según mi evaluación, tiene que ver con la práctica de evitar ataques reputacionales, agresividad mutua y el intento de destruir argumentos en una guerra. Pasa, mucho más, por la profundidad de conocimiento de los diferentes argumentos y, por lo tanto, también del diálogo. Veo ahí una construcción sensata y respetuosa del conocimiento y el buen uso de la comunicación.

 

 

 

 

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