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Felipe Lemos

Felipe Lemos

Comunicación estratégica

Ideas para una mejor comunicación personal y organizativa

¿Cómo está su reputación online?

Las acciones de una persona deben ser consistentes con su discurso, ya sea en línea o fuera de línea (Foto: Shutterstock)

La pregunta que da título a este artículo requiere una respuesta individual y es absolutamente relevante, estratégica y actual. Y está ligada, incluso, a los valores espirituales.

La reputación es una palabra mencionada y estudiada por muchas personas. Teóricos como Fombrun[i]dicen que la reputación de una organización siempre tiene que ver con el resultado de los juicios personales. William Benoit[ii]explica que la percepción de la imagen es un bien que es considerado como más importante que la propia realidad. Indica que la responsabilidad atribuida a una organización, por determinado hecho, es lo que va a contar en la mente del público de interés.

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Mario Rosa[iii], especialista brasileño en reputación, comenta que la reputación es un patrimonio a ser trabajado de forma permanente y no una conquista final, una medalla guardada en un lugar seguro, lejos de cualquier tipo de riesgo o amenaza.

Podemos decir que la reputación online es aquello que se va construyendo, especialmente en el ambiente digital, sobre una organización (empresa, iglesia, etc.) o incluso sobre usted mismo, a lo largo del tiempo. Y todo a partir de la percepción de la imagen que los otros hacen. O sea, algo formado por aquello que los otros ven sobre quién es usted y qué hace.

No basta solo con parecer. ¡Los demás necesitan creer en eso! Tiene todo que ver con la reputación online.

Reputación online individual

Sí, la reputación que usted construyó en el ambiente digital es una suma de muchas cosas. Tiene relación con aquello que se encuentra en una búsqueda de su nombre en Google, posteos en perfiles de las redes sociales, publicaciones en sitios o blogs o incluso los comentarios en los perfiles de otros o de reseñas acerca de productos y servicios.

Posee, por lo tanto, una doble influencia: una para su propia vida, y otra para las relaciones con los demás. Por más que muchos afirmen que la opinión ajena no es importante, sí que es importante. La percepción de la imagen formada por otros con respecto a usted es de gran influencia, ya sea de forma positiva o negativa. Se trata de algo que preocupaba incluso a los escritores bíblicos.

En Proverbios 22:1[iv], el consejo es explícito: “Elige una buena reputación sobre las muchas riquezas; ser tenido en gran estima es mejor que la plata o el oro”. En Eclesiastés 7:1, dice: “Vale más una buena reputación que un perfume costoso. Y el día que morimos es mejor que el día que nacemos”.

Reputación online y las organizaciones que represento

La reputación, sin embargo, es más que solo una cuestión de cómo nos ven. Abarca la idea de la comparación entre lo que decimos ser y lo que se percibe. Reputación implica coherencia, consistencia. Y entonces, el ambiente digital es el más usado como referencia para obtener información.

La forma en la que me comporto en el ambiente digital, ¿representa quien realmente soy? Y aún más: ¿representa el modo de ser y de pensar de las organizaciones de las que soy parte y que, de alguna forma, también represento?

La Biblia nos ayuda a entender eso. Los primeros discípulos de Cristo iniciaron la construcción de la reputación de la entonces desconocida creencia, que era diferente del judaísmo y de otras formas de religiosidad de la época. En Hechos 2:47, se dice que la manera como estos primeros cristianos vivían contaba con la simpatía del pueblo en general. Eso es un trabajo de construcción de la imagen y, por lo tanto, de la reputación.

Las personas observaban cómo eran ellos y, a partir de eso, creaban su opinión sobre lo que era el cristianismo. Lo mismo se dio con el joven líder Timoteo. En Hechos 16:1, 2 se percibe que las personas de Listra e Iconio tenían una buena imagen de él. Por eso, Pablo no dudó en llevarlo junto en su ministerio. El modo de vivir de Timoteo, de cierta forma, era compatible con lo que se esperaba de un cristiano y del cristianismo.

Entonces, ¿quiere decir que mi reputación online también tiene que ver con las organizaciones de las cuales participo? Sí, ciertamente. Jonathan Bernstein, destacado especialista en gestión de crisis, concuerda con esta idea. Hablando sobre los empleados de una empresa, él declara que “el hecho es que cada empleado tiene un papel en la gestión de crisis, le guste o no, porque cada empleado es un representante, en algún nivel, de la organización”.[v]

Tres actitudes posibles y recomendables

Reflexione antes de postear, comentar, escribir o hacerse visible de alguna manera en el ambiente digital. No todo lo que piensa necesita ser compartido con los demás. Eso generará percepciones y reacciones diversas y, quien sabe, lejanas a la realidad de la cual usted imaginó.

Sea coherente en relación a lo que afirma creer, pensar o entender como visión del mundo (cosmovisión). Analice la coherencia entre sus manifestaciones públicas y las causas que usted o que las organizaciones (empresas, iglesias, entidades) de las que usted es parte defienden.

Piense en el propósito de lo que hace visible en el ambiente digital. ¿Con qué propósito haré un comentario? ¿Por qué escribiré este texto? ¿Exactamente qué finalidad tendrá este video que postearé? Pensar en la función o finalidad de las cosas que hacemos nos ayuda a evaluar si son correctos el tipo de actitud, el momento y la forma.

[i]THOMAZ, José Carlos; BRITO, Eliane Pereira Zamith. Comunicação corporativa: contribuição para a reputação das organizações. Comunicação organizacional na perspectiva da complexidade. Revista Organicom, n. 7, 2007.

[ii]BENOIT, William L. Image repair, discourse and crisis communication. Public Relations Review, v. 23, p. 177-186, 1997. Disponível em: <https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0363811197900230?via%3Dihub>. Acesso em: 17 set. 2017.

[iii]ROSA, Mario. A era do escândalo: Lições, relatos e bastidores de quem viveu as grandes crises de imagem. São Paulo: Geração Editorial, 2003.

[iv]Versão Almeida Revista e Atualizada, 2ª edição.[NT: Para la traducción, se utilizó la versión Nueva Traducción Viviente (NTV)].

[v]BERNSTEIN, Jonathan. Manager’s Guide to crisis management (Briefcase Book Series). McGraw-Hill Education, 2011.

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