Cambios en el Manual de la Iglesia: Mayordomía, pastoreo y hacer discipulos
Las nuevas enmiendas al Manual de la Iglesia, refuerzan el compromiso con la misión global, la fidelidad y el liderazgo pastoral.

El Manual de la Iglesia Adventista del Séptimo Día desempeña un papel clave no solo en preservar el orden y la unidad de la iglesia en todo el mundo, sino también en potenciar su misión. Bajo esta premisa, en el actual Congreso de la Asociación General 2025, se han propuesto y votado modificaciones en áreas sensibles como el diezmo, las ofrendas y la mayordomía, pensando en la función que estas áreas cumplen en el fortalecimiento de la misión.
Estos cambios reflejan el compromiso de la Iglesia con una administración fiel y contextualizada de los recursos, centrada en la misión local y global del mensaje de los tres ángeles.
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Diezmos y ofrendas
La Comisión del Manual de la Iglesia recomendó una modificación que expresa que la fidelidad en el diezmo es vital para la obra de la Iglesia. Por ello, en la mañana del 10 de julio, se votó incluir el siguiente concepto: “En respuesta amorosa al don de la salvación (Romanos 6:23; Efesios 2:8-10), y de acuerdo con el plan bíblico (Levítico 27:30), se anima a todos a devolver fielmente el diezmo, la décima parte de sus ganancias o ingresos personales, a la tesorería de la denominación” (punto de agenda 407-25GSc).
Pero ¿cuál es el propósito de enfatizar la fidelidad entre los miembros? Además de los beneficios espirituales y personales para el diezmante y ofrendante, esta modificación señala que la fidelidad en los diezmos “permite a la Iglesia [mundial] ser un movimiento de hacer discípulos en sus regiones, cumpliendo activamente su misión de compartir el evangelio eterno con todo el mundo en preparación para el pronto regreso de Cristo” (ibid.).
Además de los diezmos, las nuevas enmiendas aclaran que “las Escrituras enfatizan nuestro privilegio y responsabilidad de llevar las ofrendas al Señor. Se nos anima a dar ofrendas con alegría y de manera sistemática, como un acto de adoración por todas las bendiciones recibidas de Dios […]. Dar ofrendas es un acto de sacrificio amoroso y una respuesta de gratitud al seguir las indicaciones del Espíritu Santo” (ibid.).

Más allá de los beneficios para la misión, para el pastor Marcos Bomfim, director del departamento de Mayordomía de la Asociación General, subrayó que el llamado a ofrendar de manera regular y sistemática no responde únicamente al apoyo de la misión, ni a la espera de una bendición, ni es una condición para pertenecer a la Iglesia. Es una ofrenda dada en respuesta a las bendiciones de Dios, “una actitud de quien ha sido salvo por la fe, acepta la verdad y confía en Dios para su manutención”. Esta es la diferencia entre dadivosidad espiritual y donación. Damos ofrendas no para ayudar a la iglesia, sino porque ya hemos sido ayudados por Dios.
Además, Bomfim, aplaudió estas modificaciones, ya que “estas presentan el diezmar y ofrendar bajo una perspectiva de disciplina espiritual, y no como una donación o contribución a la iglesia. Promueven esa práctica como un acto de sumisión a Dios y su palabra, un ejercicio de fe, un testimonio de la parte del diezmante y ofrendante de que esa persona cree en la Biblia y en los milagros, y quiere aprender a vivir por la fe”.
Adoración
Estas enmiendas tienen un alcance tanto personal como litúrgico (corporativo), ya que una de ellas resalta la importancia del momento en que se anuncia la recolección de los diezmos y ofrendas: “Devolver los diezmos y dar ofrendas es una parte esencial del servicio de adoración. Se debe prestar mucha atención al anuncio de la recolección de los diezmos y ofrendas durante la Escuela Sabática, el servicio de adoración del sábado y, cuando sea posible, por medio de los boletines de la iglesia y otros medios de comunicación de la iglesia.
Eso quiere decir que el anuncio debe promover los principios bíblicos de la mayordomía, incluyendo el dar como un acto de adoración, la clara conexión entre el dar y la misión, el valor de dar de manera regular y sistemática, y las maravillosas bendiciones que resultan de la fidelidad.
El delegado de la División Interamericana, Joel Pascuas Dussan, dijo al respecto que “este párrafo está muy bien desarrollado […] y pienso que, al ser expresado de esta manera, está colocando sobre los miembros la responsabilidad de devolver lo que le pertenece a Dios”.
Mayordomía
En la misma línea, uno de los agregados al Manual señala cuán crucial es la mayordomía en todas las áreas de la vida: “La mayordomía abarca todos los aspectos de la vida y la experiencia cristianas, incluida la mayordomía de nuestros recursos. […] En todas las áreas de nuestra vida, Dios nos invita a obedecer su palabra y luego confiar en sus promesas” (punto de agenda 407-25GSb).
Transparencia y rendición de cuentas
Fue muy bien recibido el añadido que subraya la responsabilidad de la Junta de Iglesia en promover la transparencia y rendir cuentas: “La iglesia debe preparar informes trimestrales para presentarlos a los miembros de la iglesia. Estos informes deben incluir información sobre la administración adecuada de los fondos, la asignación adecuada de los recursos para fines relacionados con la misión y testimonios que destaquen el impacto de las contribuciones en el avance de la misión de la Iglesia. Además, la iglesia debe presentar un informe anual que muestre la proporción sistemática de devolución de los diezmos y ofrendas”.
Funciones del pastor
En la mañana del 10 de julio, la Comisión del Manual de Ia Iglesia trajo nuevamente al plenario del Congreso algunas propuestas previamente devueltas a Comisión. Entre las más destacadas estuvo la inclusión de una sección titulada “Un ministerio divinamente designado”, que detalla con mayor claridad las funciones del pastor distrital, especialmente como evangelizador, capacitador y equipador de los miembros, preparándolos para cumplir la misión.
“Entre otras responsabilidades, los pastores están llamados a realizar la labor de evangelistas, leyendo públicamente la palabra de Dios y enseñando a obedecerla (1 Timoteo 4:13; 2 Timoteo 2:24-26; 4:2, 26 5)” (punto de agenda 401-25GS). Además de la tarea de evangelización, se enfatiza la función de hacer discípulos. “Nuestros ministros tienen la solemne responsabilidad de guiar a sus congregaciones en la misión de alcanzar a otros para Cristo” (ibíd.).

Este enfoque está en consonancia con la misión de la Iglesia Adventista, de “proclamar el evangelio eterno, discipular y equipar a los santos según sus dones espirituales, con el fin de prepararlos para el servicio (Efesios 4:11, 12; 2 Timoteo 4:2)” (ibid.).
La tarea de discipular
El 7 de julio de 2025, durante el 62º Congreso de la Asociación General, los delegados aprobaron una modificación al Manual de la Iglesia que sustituye el término «discipulado» por expresiones más activas como «discipular» o «hacer discípulos».
Según la Comisión, esta enmienda refuerza el compromiso evangelizador, resaltando el discipular y la participación de todos los miembros, especialmente en el ámbito local, donde se promueve la participación activa de cada miembro.
En consonancia con esto, también se aprobó una modificación en la sección de la Escuela Sabática: “Debido a que incorpora los elementos espirituales fundamentales del estudio de la Biblia, la oración, la comunión y la misión, la Escuela Sabática es una parte esencial de la estrategia de la iglesia para hacer discípulos” (punto de agenda 407-25GSi). Esta enmienda incorpora el discipular como una parte importante de la Escuela Sabática.
Conclusión
Cada una de las modificaciones votadas al Manual de la Iglesia en el Congreso de la Asociación General 2025 ha sido diseñada con un objetivo central: fortalecer la misión de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en un mundo en constante cambio. Ya sea a través de una mayordomía más fiel, funciones pastorales mejor definidas o un renovado enfoque a discipular, estos cambios buscan capacitar a miembros y líderes para cumplir más eficazmente con la comisión evangélica. Así, el Manual de la Iglesia no solo preserva la unidad doctrinal y organizativa, sino que se convierte en una herramienta dinámica al servicio del propósito misionero de llevar el evangelio eterno a todo el mundo.
Se prevé que, para finales de 2025, los textos actualizados del Manual de la Iglesia Adventista del Séptimo Día estén disponibles en varios idiomas y puedan consultarse.
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