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Herber Boger

Herber Boger

Primero Dios

Historias y pruebas de fidelidad a Dios en todos los momentos y circunstancias de la vida.

Consumir sin sentirse infeliz

consumir-sem-ser-infeliz“Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás” Génesis 2:16-17.

La primera prueba de autocontrol no fue la del Dr. Walter Mischel en los años 60 con el test de Marshmallow, sino de Dios con Adán y Eva y el árbol del conocimiento del bien y del mal.

“Yo quiero” es la expresión del deseo de un niño y de todos nosotros en un shopping frente a algo que pasó a ser un objeto deseado.

El sistema límbico es el responsable de nuestras emociones, no se conecta con el lóbulo frontal que actúa en las decisiones. Cuando se acciona una emoción, se estimula un deseo, y es el sistema límbico quién decide basado en la emoción.

Por eso, nunca debemos tomar decisiones límbicas basadas en emociones circunstanciales. Sean cosas, comidas o placeres sensoriales. Si no se decide eso previamente el precio de la acción convulsiva cobrará intereses y correcciones monetarias. El presupuesto familiar puede ayudar mucho para no caer en trampas financieras.

Consumir o esperar

Desde entonces, la prueba creada por Mischel comprueba que el autocontrol puede determinar el futuro de las personas. Ahora lanza un libro para responder si la fuerza de voluntad es innata o puede aprenderse.

El test de Marshmallow probó que desde pequeña, la persona ya puede dar señales de su capacidad de inhibir actitudes más impulsivas. Aunque algunos ya nazcan con una tendencia mayor al autocontrol que otros, la buena noticia que Mischel trae en su libro es que prácticamente cualquiera puede desarrollar esa habilidad. Y además, describe cómo hacerlo.

Al notar que su hija después de los cuatro años tenía la capacidad de esperar algo mejor que recibiría después (como comer un marshmallow ahora, o dos en la hora indicada) nos alerta que desde los tres años los niños deben recibir educación en relación al dinero, que no existe solo para ser consumido.

Enseñar a ahorrar e invertir desde los tres años.

Reinaldo Domingos en su libro “Mesada não é só dinheiro: conheça os 8 tipos e construa um novo futuro” (Mensualidad no es solo dinero: conozca los ocho tipos y construya un futuro nuevo), considera que a un niño, a partir de los tres años, debería enseñársele no solo a consumir las primeras moneditas que recibe sino a ahorrar desde entonces.

Mi esposa y yo hicimos un ahorro para cada hijo desde sus cinco años, después de escuchar una presentación y el testimonio del disertante. Pero después de leer ese libro sobre mensualidad, le hice un desafío a mi hijo, después de orientarlo a tener una gran meta financiera a largo plazo. Por cada real que él colocara para ahorrar yo colocaría otro real. Lo que no imaginaba es que él con tres llamadas telefónicas conseguiría R$ 100,00 por mes y yo otros R$ 100,00 para cumplir lo combinado. Después de ocho años ya irá a la facultad con su auto propio y saldado, su gran meta. Habiendo separado siempre su diezmo y pacto de 10%.

¿Usted recuerda cuál fue su primer contacto con dinero? Domingos sugiere que en el primer contacto con el dinero debería haber una instrucción del significado y origen del dinero como también una orientación de ahorrar el 50% de todo lo que un niño gana para metas a corto, medio y largo plazo.

Primero Dios en mi presupuesto

Sigue abajo un plan para administrar con sabiduría el 100% del dinero que Dios nos concede:

Presupuesto familiar mensual.

Sueños financieros (a corto, medio y largo plazo).

Saldar las deudas.

Link para bajar ese plan mensual:

http://www.adventistas.org/pt/mordomiacrista/projeto/primeiro-deus/

Cleiton Oliveira sugiere tres cosas para saldar sus deudas:

  1. Controlar el presupuesto
  2. Definir sus objetivos
  3. Renegociar las deudas

Steve Jobs escribió: “Simplifique, huya de lo complejo y diga no a lo superfluo”.

Cuando usted tiene una meta y sabe cuánto es lo que puede consumir cada mes, cada semana y cada día, lo hará con alegría y habrá construido sus sueños sin la insatisfacción de los consumos que satisfacen solo momentáneamente. Al colocar primero a Dios en su presupuesto personal/familiar tendrá esa satisfacción en su corazón.

¿Usted esperará para recibir algo mejor en el tiempo indicado? La prueba de los deseos necesita estar en su planificación.

 

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