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“Un colportor tocó la puerta de mi casa y le cambió la vida a mi familia”

Abuelos, padres e hijos son adventistas gracias al mensaje compartido en un folleto


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Para Zenon Quispe, la lluvia no detiene al colportaje (Foto: Archivo familiar)

Hace más de 50 años, en una mañana de primavera, una joven mujer acudió a la puerta de su casa tras el llamado de un colportor que, seguidamente le mostró textos y folletos con mensajes de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. La joven no pudo comprarlos, pero guardó un folleto de obsequio en un lugar dentro del techo de su casa. Sin imaginarse que años después, este folleto sería encontrado por su esposo y le cambiaría la vida a toda su familia.     

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Esta es la historia de Zenon Quispe y su familia. Su padre, que padecía de una enfermedad, postrado en su cama, vio en el techo de su habitación el folleto “Cristo la única solución” y cayó rendido a su contenido; vendió la única vaca que tenían para comprar una Biblia. Decidió buscar una iglesia en la ciudad de Arequipa, inició sus estudios bíblicos y los cambios en su salud y hogar empezaron a notarse.

Como hijo, Zenon Quispe, desde aquella experiencia vivida, toma la decisión de convertirse en colportor permanente y llevar esperanza mediante las publicaciones a más personas. Desde 1999, lleva ejerciendo esta labor, así conoció a su esposa María, también colportora. Y juntos han educado a dos hijos y los apoyan para desarrollar sus estudios en la Universidad Peruana Unión (UPeU).  

Zenon y su esposa acompañan en el bautismo de un lector (Foto: Archivo familiar)

Muchas personas llegaron a las aguas del bautismo gracias a las publicaciones distribuidas por Zenon. Algunas de ellas están asistiendo a iglesias cercanas a sus hogares; él cuenta que ha logrado tener contacto con 10 personas bautizadas. Sin embargo, dejó muchas semillas del amor de Dios en los corazones de más personas.

“Cada día es un milagro de Dios. Ver a muchas personas, visitar casas, compartir el evangelio. Muchas personas están en crisis, por eso oramos con ellos en sus casas. Llegamos en el momento preciso, y Dios nos utiliza; es importante nuestra consagración diaria, el Espíritu Santo debe acompañarnos”, cuenta Zenon Quispe.

El colportaje no es sólo un trabajo, es un llamado a la misión; en cada desafío, Zenon comparte el versículo que le ha dado fortaleza en todos estos años: “Yo iré delante de ti, y enderezaré los lugares torcidos; quebrantaré puertas de bronce, y cerrojos de hierro haré pedazos; y te daré los tesoros escondidos, y los secretos muy guardados, para que sepas que yo soy Jehová, el Dios de Israel, que te pongo nombre” (Isaías 45:2,3).

La Iglesia Adventista del Séptimo Día pide oración por cada colportor y colportora, para que en cada lugar Dios los proteja y bendiga sus vidas. Si ve un colportor tocando la puerta de su casa, lo más probable es que Dios decidió llevarte un mensaje.

Mira el video testimonio: