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Sábado Misionero de la Mujer reconoce e impulsa la participación femenina en la misión de la Iglesia

Un día que celebra y valora el trabajo misionero de la mujer dentro de la Iglesia Adventista del Séptimo Dia.


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Sea predicando, cantando o ayudando, toda mujer adventista es llamada a vivir y cumplir la misión. (Foto: Divulgación)

El primer sábado de junio, la Iglesia Adventista del Séptimo Día celebra el Sábado Misionero de la Mujer Adventista, una fecha especial dedicada a reconocer y fortalecer el papel de las mujeres en la misión de la Iglesia. Este año, la programación cobra un significado aún más profundo al integrarse con la conmemoración de los 30 años del Ministerio de la Mujer.

Durante este programa, las mujeres asumen el liderazgo de las actividades del sábado por la mañana, dirigiendo momentos de alabanza, estudio y oración. Por la tarde, salen a realizar acciones misioneras en las comunidades, como visitas a vecinos, atención a personas en situación de vulnerabilidad y otras actividades sociales, llevando la misión de la Iglesia más allá del templo.

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Bajo el lema “Plenitud en la Misión y la Adoración”, el enfoque de la edición 2025 está en la mujer plena en la misión: una mujer que descubre su propósito, reconoce sus dones y los utiliza con intención para alcanzar a otras personas para Cristo.

Según la profesora Janete Lima, directora del Ministerio de la Mujer para ocho países sudamericanos, el programa se basa en cuatro pilares de la plenitud: comunión con Dios, equilibrio emocional, relaciones saludables y compromiso con la misión. “Este año trabajamos especialmente el cuarto pilar: queremos que estas mujeres vivan la misión con propósito. Que la mañana del sábado sea de adoración y reflexión, pero que por la tarde salgan de la iglesia, lleguen a las comunidades, visiten vecinos y realicen acciones sociales y misioneras”, explica.

Liderazgo y misión

Sea en el auto, en la cartera o en las manos, Daiene Arco siempre lleva consigo un libro misionero. Nunca se sabe cuándo alguien necesitará una palabra de esperanza. A los 68 años, ha vivido muchas etapas de la misión, pero conserva el mismo brillo en los ojos que tenía cuando era niña.

Nacida en un hogar adventista, creció rodeada de fe. Su padre la llevaba a todos los programas de la iglesia, y su abuela, líder en una pequeña congregación rural, fue su gran inspiración: cantaba, predicaba, escribía guiones, organizaba eventos y servía a la comunidad dando clases de cocina, creando celebraciones en la iglesia, cosiendo para personas necesitadas y decorando la iglesia con flores de su jardín.

A los nueve años, Daiene decidió comenzar sus estudios bíblicos. Sabía que el bautismo debía ser una decisión personal y consciente. “Vi muchas veces la película El Conflicto de los Siglos y me impresionaba ver a esa niña que predicaba valientemente al aire libre, y, claro, me imaginaba haciendo lo mismo”, recuerda. Así, al cumplir 10 años, fue bautizada con el compromiso de buscar conocimiento y dejarse usar por Dios. “Nunca me he arrepentido de mi decisión”, afirma.

Un llamado especial

Con el tiempo, sirvió como pianista, líder de jóvenes, profesora de la Escuela Sabática, coordinadora de eventos y en muchos otros roles discretos pero esenciales. Más adelante fue elegida para formar parte del ancianato de su iglesia, convirtiéndose en la primera mujer en asumir ese cargo en su localidad.

“Puedo afirmar con certeza que Dios tiene un llamado y un ministerio para cada uno de nosotros. No necesito ser pastora para cumplir la misión. Ser anciana fue, para mí, un privilegio, una responsabilidad y una expresión de afecto por parte de la iglesia, que confió en mí para representar a las mujeres en este ministerio”, detalla.

Actualmente, sigue sirviendo en la Iglesia Central de Campo Grande, donde lidera una clase bíblica, coordina la Escuela Sabática, apoya a los jóvenes, visita a ancianos y participa activamente en la Acción Solidaria Adventista (ASA). En su casa, suele recibir a jóvenes que viven solos o que son los únicos adventistas en su familia, ofreciéndoles una comida como acto de acogida. “Porque la misión es vivir con intención, demostrar el amor de Dios en cada detalle y compartir esperanza en cada encuentro”, afirma.

Capacitar y actuar

Como regalo para las participantes, el Ministerio de la Mujer está lanzando una jornada formativa gratuita, que iniciará el 15 de junio. Contará con clases impartidas por especialistas, cuaderno de actividades, certificado de finalización y un e-book exclusivo, y estará disponible en la plataforma 7Class. Las inscripciones están abiertas hasta el 14 de junio. Todo el material está orientado al desarrollo personal y espiritual de las mujeres, capacitándolas para actuar con mayor intencionalidad en la misión.

Mira la transmisión en vivo del lanzamiento de la Jornada Mujer Plena en la Misión:

Un llamado a la acción

Además de la programación espiritual, el Sábado Misionero de la Mujer Adventista es también un llamado al servicio. La propuesta es que cada iglesia organice acciones misioneras durante la tarde del sábado, promoviendo visitas, donaciones, actividades en las comunidades y gestos de acogida. Es un momento en que la fe se convierte en movimiento, y las mujeres se transforman en protagonistas de la misión evangelística local.

Para conocer más sobre el proyecto, visita: adv.st/sabadomisioneromujer


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