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Reavivamiento: Una urgente necesidad para la Iglesia local

La importancia del Reavivamiento en la vida de cada miembro de iglesia.


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(Foto: Divulgación)

Dios ha llamado desde sus inicios de una manera singular a la Iglesia Adventista del Séptimo Día para vivir y proclamar su mensaje de amor y verdad para los últimos tiempos (Apocalipsis 14: 6 - 12)

Existe una preocupación, la misión de Dios en salvar un mundo perdido no ha ocupado en primer lugar el corazón de cada miembro de Iglesia, descuidando lo más importante: conocerlo.

Son las pequeñas ambiciones, aspiraciones personales y materiales que han desplazado el anhelo de la Iglesia en el reavivamiento, dependiendo de la propia voluntad humana en lugar del poder divino.

Ante esta preocupación, la Iglesia Adventista en el Norte del Perú crea el acróstico RID que significa: Reavivar, Involucrar y Discipular, enfatizado a la iglesia local.

En esta sección hablaremos sobre el Reavivamiento, siendo un plan estratégico para el avance misionero, basado en la búsqueda intensa de Dios y clamando día a día por el poder del Espíritu Santo.

El reavivamiento significa una renovación de la vida espiritual, una vivificación de los poderes de la mente y del corazón, una resurrección de la muerte espiritual. 

Elena G. White (Servicio cristiano, p. 31)

Debemos buscar primeramente el reino de Dios, tomar la misión para no perder la visión de traer personas a Cristo y ser salvo. ¿Cómo puede predicar una iglesia tibia a un mundo frío?

La respuesta lo encontramos Zacarías 4:6 "Esta es palabra de Jehová a Zorobabel, que dice: No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos", una iglesia tibia no puede predicar a un mundo frío, así como un muerto no puede resucitar a otro muerto, la iglesia necesita estar en Espíritu para proclamar su venida.

“Porque existe una promesa, una profecía. En Joel capítulo 2, muestra que poco antes de la segunda venida de Cristo, el Espíritu Santo se derramará de una forma especial en su pueblo. Y en Apocalipsis 3, describe a la iglesia Laodicea en una condición tibia.

Entonces existe allí un llamado de ser “calientes” y no “tibios”, bíblicamente vemos una promesa una profecía que se ha de cumplir. Por otro lado, vemos la necesidad de tener un pueblo lleno del espíritu para poder prepararse y preparar a otros para la venida de Jesucristo”. (Daniel Montalván, presidente de la Unión Peruana del Norte)

Además, la oración personal es tan esencial para la formación de nuestro carácter y te eleva en espíritu a Dios, como resultado, sientes la necesidad de escudriñar su palabra viviendo un reavivamiento "Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad" (Filipenses 2:13).

Como en los tiempos de la Iglesia primitiva se vivió un reavivamiento mediante la comunión espiritual que manifestaba su esperanza en la segunda venida de Cristo.

Estos grandes reavivamientos en la Iglesia primitiva fueron producto de la intercerción ferviente y sentida. “Solo en respuesta a la oración debe esperarse un reavivamiento” (Mensajes selectos, t. 1, p. 141).

“Nada hay que Satanás tema tanto como que el pueblo de Dios limpie el camino de todo obstáculo, de modo que el Señor pueda derramar su Espíritu sobre una iglesia languideciente y una congregación impenitente. Si Satanás se saliera con la suya, no habría, hasta el fin del tiempo, otro despertar, grande ni pequeño”

Elena de White (Mensaje para los jóvenes, p. 131)

Una iglesia languideciente y una congregación impenitente sin consagración, no puede recibir el Espíritu Santo. Es así que líderes de los diferentes ministerios de la Iglesia Adventista del Norte del Perú han propuesto acciones bajo está estrategia “Reavivar”.

Para concluir, en Apocalipsis 3: 14 - 16 menciona "Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, dice esto: Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca".

Un llamado de arrepentimiento, conversión total y un reavivamiento para el pueblo de Dios, que acelerará el derramamiento del poder divino en la lluvia tardía, en la predicación del evangelio eterno y del sellamiento.