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Pr. Stanley Arco: “Soñamos con una iglesia unida y fuertemente direccionada hacia la misión”

En su visita a la Argentina, el líder sudamericano habló acerca de los desafíos que la iglesia visualiza para estos próximos años.


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Pr. Stanley Arco, presidente de la División Sudamericana. (Foto: Alexis Villar).

El pastor Stanley Arco, presidente de la División Sudamericana, región administrativa de la Iglesia Adventista del Séptimo Día para ocho países en Sudamérica, compartió su visión desde Argentina sobre el nuevo quinquenio, el concepto “Integrados en la misión”, los desafíos actuales y las prioridades estratégicas.  

En un diálogo profundo y directo, el líder sudamericano remarcó que el centro de todo es la misión y el compromiso espiritual de cada miembro. 

“Integrados en la misión” 

Para el pastor Stanley Arco, el concepto resume el sueño que moviliza a la iglesia: “Nosotros soñamos con una iglesia unida fuertemente en dirección a la misión”. Y añadió: “Es terminar la obra de evangelización para poder ver a Jesús volver”. 

En ese sentido, definió que estar integrados implica que cada nivel de la iglesia trabaje en la misma dirección: “La iglesia local, el pastor distrital, el campo, la unión y la división, todos integrados en ir y llevar a Jesús para poder traer el mayor número de personas para la salvación, esperando su venida”. 

Para el líder sudamericano, no se trata solo de una estrategia organizacional, sino de una visión espiritual compartida por toda la iglesia. 

Desafíos para los próximos años 

Al analizar el presente y el futuro cercano, el presidente de la División Sudamericana señaló que la iglesia realizó estudios y encuestas en toda Sudamérica para identificar sus principales desafíos. 

Uno de los ejes centrales es fortalecer la espiritualidad: “Buscamos los resultados de una iglesia más espiritual, comprometida con la evangelización, para que podamos en nuestros días ver a Jesús”. 

Entre los desafíos actuales, mencionó el crecimiento de la iglesia en contextos urbanos cada vez más complejos, el avance del secularismo —que impacta tanto a la sociedad como a los propios miembros— y, especialmente, el acompañamiento espiritual de las nuevas generaciones. “Cada día necesitamos salvar a nuestros niños, adolescentes, jóvenes y universitarios. Es una iglesia de futuro”, expresó, subrayando que el fortalecimiento de la juventud garantiza la continuidad de la misión. 

El líder de los Adventistas en Sudamérica compartió el mensaje central en el inicio de los 10 Días de clamor. (Foto: Alexis Villar).

También destacó el llamado a una membresía comprometida: “Soñamos con cada familia, cada hermano, preocupado en buscar a otros para que conozcan a Jesús. Puede ser un familiar, mi vecino, aquel que trabaja o estudia conmigo”. 

Sin embargo, planteó una preocupación interna que considera clave: la permanencia de los nuevos miembros. “Muchos se bautizan y muchas veces pasan por la iglesia y salen por las puertas del fondo”, advirtió. 

Frente a esa realidad, subrayó la necesidad de fortalecer el sentido de comunidad: “Tenemos que crear un ambiente donde nos ayudemos mutuamente, donde nos fortalezcamos espiritualmente, donde lloremos juntos si es necesario y también celebremos juntos. Esta iglesia tiene que ser creada de forma que cerremos la puerta del fondo y la gente se quede ahí, contenta y feliz”. 

Cuatro prioridades estratégicas 

El pastor Stanley explicó que, tras un proceso de estudio y organización de roles en los distintos niveles administrativos, se definieron cuatro prioridades estratégicas. 

La primera es la identidad: “Como iglesia no podemos perder nuestra identidad fundamentada en la Palabra de Dios”. 

La segunda es el liderazgo. “Necesitamos formar líderes en todos los niveles”, afirmó, y agregó que es fundamental preparar a las nuevas generaciones de líderes: “El que está hace mucho tiempo como anciano debería trabajar en la formación de nuevos ancianos, acompañarlos y después dar continuidad”. 

La tercera prioridad son las nuevas generaciones. “Una iglesia que tiene niños y jóvenes es una iglesia de presente y de futuro”. Para ello, enfatizó la importancia de ser relevantes y hablar el lenguaje de los jóvenes. 

Finalmente, el discipulado ocupa un lugar central. “Los que llevamos más tiempo en la iglesia tenemos la responsabilidad de ayudar a formar a los nuevos adventistas”, explicó. Esto implica acompañarlos en aspectos básicos de la vida cristiana, como la comunión diaria con Dios, la fidelidad y la vivencia práctica de la fe.  

“Estas cuatro prioridades: identidad, liderazgo, nuevas generaciones y discipulado, deben hacerse realidad en la iglesia local, grande o pequeña, en el colegio adventista y en los grupos pequeños”, remarcó. 

El pastor Stanley inició los 10 Días de Clamor en Argentina. (Foto: Alexis Villar).

Un mensaje para la iglesia en Argentina 

Al dirigirse especialmente a los miembros en Argentina, el líder de los adventistas en Sudamérica expresó su alegría por el desarrollo de la obra en el país y dejó una invitación clara. 

“Hermanos queridos de Argentina, no hemos terminado la obra del Evangelio”, afirmó. Y añadió: “Necesitamos cada día clamar por el poder del Espíritu Santo sobre nuestras vidas y nuestras iglesias”. 

El presidente de la División Sudamericana llamó a no permanecer pasivos: “Les invito a clamar diariamente por el Espíritu Santo y a no cruzar los brazos. Salir adelante, en dirección a la misión, integrados en la misión”. Y enfatizó: “Con todas las clases sociales, niveles económicos, hombres, mujeres, niños, adolescentes, jóvenes y adultos, todos involucrados en predicar a Jesús”. 

Con la mirada puesta en la esperanza cristiana, concluyó: “Esperamos en Dios que en nuestros días podamos ver los frutos de este compromiso y que juntos avancemos en el cumplimiento de la misión”.