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Nueva congregación adventista lleva esperanza a Cuzubamba

En menos de dos años, una nueva congregación adventista se ha consolidado en Cusubamba, gracias al compromiso misionero, la fe activa y el trabajo comunitario.


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Grupo feliz en de iniciar con su terreno para la construcción de su iglesia. (Foto: Comunicaciones Ecuador)

En la comunidad rural de Cuzubamba, ubicada en el norte del Ecuador, ha surgido una nueva congregación adventista que refleja el poder de la misión, el servicio y la unidad cristiana. Lo que comenzó como un proyecto para reunir a los creyentes de zonas cercanas y plantar una nueva obra, hoy es un grupo creciente que reúne cada sábado a más de 45 personas, incluidos adultos, jóvenes, niños y nuevos simpatizantes.

La iniciativa empezó con la asignación de dos misioneros adventistas, quienes comenzaron a impartir estudios bíblicos. Con la bendición de Dios, once personas ya han sido bautizadas, y el grupo continúa en expansión.

Uno de los mayores desafíos ha sido la distancia. Varios miembros recorren entre 12 y 15 kilómetros desde localidades como Guayabamba hasta Cuzubamba, a esto se suma la limitación de la infraestructura. Las reuniones se realizan en un galpón improvisado, con techos rústicos que no protegen del clima. Sin embargo, estas dificultades no han impedido que la adoración y la misión sigan adelante.

Gracias al apoyo de los centros de formación de líderes, se ha fortalecido el espíritu misionero de la congregación. Actividades como Escuela Cristiana de Vacaciones, retiros espirituales, proyecto Sábado Total, Club de Conquistadores, grupos pequeños y ferias de salud han sido clave para captar nuevos interesados en el mensaje bíblico.

Las nuevas generaciones cumplen un rol destacado a través del Club de Conquistadores, Culto Joven y actividades como campamentos y repartición de literatura: Impacto Esperanza. Toda la comunidad participa en la organización: diáconos, diaconisas y líderes de grupos pequeños trabajan en armonía. Un compromiso que ha fortalecido los lazos es el almuerzo comunitario cada sábado, que se ha mantenido sin faltar ni una sola vez en casi dos años.

Gracias a pactos, donaciones y actividades solidarias, los hermanos lograron adquirir un terreno legalmente registrado, con la visión de construir allí una iglesia. Cuzubamba se ha convertido en un faro de esperanza en su sector, anunciando con hechos que la misión sigue viva y creciendo.

“Todos arrimamos el hombro”, comenta el líder del grupo Vladimir Guillin “No soy solo yo, es un equipo comprometido que trabaja por amor a Dios. A Él sea la honra y la gloria”.