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Tres ideas sobre el futuro del colportaje adventista

El evento, con más de dos mil participantes de varios países, repensará la actividad histórica del colportaje adventista y de publicaciones en la Iglesia.

Por Felipe Lemos 24 de abril de 2019

La actividad pasa por un momento de repensar sus principales objetivos. (Foto: Daniel de Oliveira/CPB)

El II Concilio Sudamericano de Colportores Evangélicos, titulado Hasta que él venga, comienzó este martes, 23, con una idea muy clara. Además de ser una celebración del colportaje adventista con cerca de 2.400 participantes, el evento trata de señalar el futuro de la actividad.

El encuentro tendrá invitados de Filipinas, Rusia, México, España, Curazao y Sudáfrica, incluyendo el líder mundial adventista, el pastor Ted Wilson, y el líder mundial del área de Publicaciones, el pastor Almir Marroni.

Una antigua historia

Es importante recordar que por medio del colportaje, o sea, de la venta de libros  religiosos, fue establecida la Iglesia Adventista del Séptimo Día en Sudamérica. El 10 de diciembre de 1891 llegaron los primeros misioneros Elwin W. Snyder, Albert B. Stauffer y Clair A. Nowling. Los tres dieron inicio al programa de distribución de libros en el continente.

En Brasil, los libros con las enseñanzas adventistas cruzaron fronteras y llegaron hasta las manos de las personas sirviendo como embalaje para jabón. El 11 de junio de 1896 fue fundada la primera iglesia adventista en suelo brasileño, en el distrito de Gaspar Alto, estado de Santa Catarina. El colportaje tuvo una influencia directa.

Tres ideas esenciales

Pero la sociedad cambió mucho desde el siglo XIX, por lo menos en dos aspectos principales. La tecnología avanzó de manera rápida y hoy el mundo digital es una realidad en las relaciones humanas en cualquier nivel. Además, en las ciudades grandes, medianas o pequeñas, el ritmo de actividades hace que el contacto entre las personas sea cada vez más escaso y superficial.

Por eso, el pastor Tercio Marques, director sudamericano del área de Publicaciones de la Iglesia Adventista (que coordina las actividades de los colportores), destaca tres conceptos importantes para el futuro del colportaje.

  1. Colportores que actúen mucho más como consultores que como vendedores

El antiguo misionero, que estaba más preocupado con la venta de libros, da lugar a un consultor. Alguien que ofrece servicios útiles para las personas y orientaciones importantes que proporcionan bienestar físico, mental, emocional y espiritual. Es el caso, por ejemplo, de los consultores de salud de la familia, proyecto que gana más adhesión y consistencia.  Los consultores especializados identifican las necesidades y acompañan a las personas con metas específicas de mejoras en su calidad de vida.

  1. Un colportaje cada vez más enfocado en la misión de predicar el evangelio

El proyecto Dos Ministros ilustra perfectamente la idea. En este caso, la idea es rescatar el concepto pionero del colportaje, una actividad ideada para servir como una oportunidad para la enseñanza de la Biblia. De casa  en casa, en empresas, escuelas o también en otras circunstancias, los colportores se vuelven más evangelistas. Y lo hacen con un abordaje especial y sensibilizan a muchos en sus visitas en los domicilios, para conocer más sobre el contenido de la Biblia. La idea es que trabajen estrechamente con los grupos pequeños, las clases bíblicas y los instructores voluntarios que actúan en las iglesias locales.

  1. Un colportaje más conectado con el mundo digital

A pesar de no dejar a un lado el contacto personal, el nuevo esquema de colportaje se valdrá de los medios digitales con inteligencia. Sitios y redes sociales pueden ayudar a los colportores a agilizar su relación con las personas interesadas en buenos materiales. Al mismo tiempo, la creación del Instituto Vida y Colportores Asociados (IVCA) pretende ofrecer un nuevo canal de capacitación y perfeccionamiento de los colportores, inclusive con clases en video.

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