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Matrimonio misionero relata vivencias en isla lejana

Los esposos han abierto los primeros clubes de Aventureros y Conquistadores en las Islas Malvinas o Falkland.

Por Carolyn Azo

El matrimonio Hoepers aceptó el desafío de continuar la obra adventista en uno de los países adoptados por la sede sudamericana adventista. (Foto: Carolyn Azo)

Mientras vivían en Canadá, Jonathan y Mara Hoepers vivían comodamente; excepto que extrañaban a la família que mora en Brasil, país de donde son naturales. Cierto día, Jonathan sintió que Dios lo estaba llamando a estudiar teología. Compartió ese sentir con Mara, su esposa, y decidieron tomar una decisión, dado a que Mara estaba a punto de obtener su residencia canadiense. “No fue nada fácil para nosotros dejar lo que habíamos logrado en canadá. Incluso oré a Dios y le dije que si mi esposo pasaba el examen de ingreso de la universidad sería una señal de que deberíamos ir, pero si eso no sucedía entonces no sería su voluntad”, relata Mara.

De Canadá a Brasil

Dos años más tarde, para la sorpresa de Mara, Jonathan había pasado el examen de ingreso  a la carrera de teología, de las cuatro instituciones superiores adventistas de Brasil. Sin pensarlo más, el año 2013 tomaron sus maletas y regresaron a Brasil.

El año 2014, Jonathan Hoepers inició sus estudios de teología en el Instituto Adventista Paranaense, ubicado en el estado de Paraná, Brasil. Para el joven misionero ese inicio se estaba convirtiendo en una pasión por predicar el mensaje bíblico.

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Pasaron tres años de estudios y casi para finalizar el bachillerato, él sintió un segundo llamado de Dios para el extranjero el año 2017. Se puso en contacto con el Servicio Voluntario Adventista (SVA) y, junto a su esposa, comenzaron a evaluar las posibilidades y a orar por su próximo viaje misionero. “Teníamos varias opciones, pero cuando aplicamos para Ucrania nos llamaron de inmediato como profesores de inglés, a Kiev, la capital del país”, cuenta sonriendo Jonathan.

Pasaron algunos meses, como profesores, hasta que los Hoepers fortalecieron su aprendizaje del idioma inglés. Los líderes de la Iglesia Adventista al ver el trabajo misionero de la pareja, los llamaron a liderar la iglesia adventista internacional de Kiew.

“Pero nuestro llamado no quedó allí, después de siete meses en Kiev algo sucedió”, dice Mara.

“Una madrugada el teléfono comenzó a sonar como a las dos de la mañana. A la primera llamada no respondí. Pensé, ¿quién podrá estar llamando a esta hora? Hasta que cortaron la llamada y por segunda vez el teléfono sonó. Mi esposa me dijo: “responde”. Ella llegó a pensar que alguien había fallecido debido a la insistencia y al horario. Al final respondí”, relata Jonathan riendo.

La pareja no sabía que el momento de dejar Ucrania había llegado.

“Respondí la llamada y vi que me había llamado el pastor Alex Palmeira y la segunda llamada fue del pastor Marcelo Cardoso, profesores del Instituto Adventista Paranaense. El pastor Cardoso me preguntó si estaría dispuesto a servir como misionero en las Islas Malvinas (o Falkland)”, agrega Jonathan.

El grupo que había estado reuniéndose en las islas había estado a cargo del pastor Robson Gondim (pastor anterior) quien tuvo que dejar la isla por problemas de salud. Eso llevó a que la iglesia buscase otro pastor para cuidar de esa región.  “Al pastor que supuestamente iría le habían negado la visa”, dice Jonathan. Por ese motivo, se necesitaba con urgencia de misioneros en la isla.

Dos semanas después, en agosto de 2017, los Hoepers aceptaron el desafío de dejar todo en Ucrania e ir a las Islas directamente.

Vea imágenes del trabajo misionero en la isla.

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El mayor desafío

La pareja misionera menciona que fue todo muy rápido y en diciembre del año pasado lograron obtener la visa para vivir en las Islas.

Al llegar a su nuevo centro de misión comenzaron a reunirse, en la casa pastoral, con el Grupo Pequeño los días viernes con unas 15 personas aproximadamente. De igual manera, los días sábados en dos turnos: un culto en inglés por la mañana, con siete personas y un culto en español por la noche, con ocho personas. Sin embargo, los Hoepers querían hacer algo más. Iniciaron clases gratuitas de inglés los días martes y jueves y los miércoles comenzaron a dictar clases de portugués. Sin contar que los sábados de noche dedican su tiempo a confraternizar con estudiantes e interesados de la Biblia.

Actualmente, Jonathan y Mara además de las clases de idiomas han formado el primer Club de Aventureros y Conquistadores de la Isla, cuyos integrantes se reúnen los domingos por la tarde. “El director del Club me ha invitado para ser el técnico de basket de la isla, para adolescentes de las edades de nuestros integrantes del Club de Conquistadores. El plan es hacerlos parte del Club”, resume entusiasmado Jonathan.

Grupo de Conquistadores y Aventureros de la Isla. (Foto: Familia Hoepers)

Los primeros frutos

En la isla viven varios ateos, lo que se convierte en uno de los grandes desafios para los misioneros. Jonathan se atrevió a compartir una de sus experiencias con uno de ellos: “Uno de nuestros estudiantes de inglés es ateo y él sabe que soy misionero. Cierto día se me acercó y me contó que estaba atravesando por problemas en su centro de trabajo y me pidió consejo. Le dije que como él bien sabía yo creía en Dios y que estaría orando por él. Sin embargo le lancé un desafío. Le dije que a pesar de que era ateo orase a Dios, porque estaba dispuesto a ayudarlo a salir de sus problemas”. La respuesta del joven fue positiva. Semanas más tarde, ambos se volvieron a encontrar. El joven le dijo: “Todo está bien ahora. Realmente la oración funciona”. Incluso, el mismo joven comenzó a orar por su família.

Hoy en día, los Hoepers usan sus dones y todos los medios posibles que les permitan acercarse a la gente de la isla para poder compartir con ellos el mensaje de la Biblia.

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