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Tenía coronavirus, estaba internado y compartió esperanza en el hospital

Manuel Ale fue llevado al hospital Polo Sanitario, en Buenos Aires, con neumonía bilateral y con diagnóstico positivo de COVID-19. Pero esto no lo detuvo para sumarse a la campaña del libro misionero.

Por Alexis Villar 23 de noviembre de 2020

Manuel Ale en el hospital dedicando los libros para entregar. Foto: Familia Ale.

“El Señor me encomendó que abra en este hospital una oficina de esperanza”, dice Manuel Sixto Ale. Un hombre de 61 años al que la vida le propuso un gran desafío al enfrentar una neumonía bilateral tras ser positivo de COVID-19. A raíz de esta patología, los médicos no dudaron un instante y debieron internarlo en el hospital Polo Sanitario en la localidad de Los Polvorines, provincia de Buenos Aires, en Argentina.

Al llegar se encontró con un panorama desolador. “Estar allí, alejado de la familia y sin saber si los veré de vuelta en esta tierra o no, es lo que más te puede hacer caer”, reflexiona este esposo y padre de dos hijos y abuelo de seis nietos.

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“Casi no podía respirar. Me pusieron oxígeno. Desde el lugar donde yo estaba podía ver a muchas personas que venían con el mismo problema que yo. Esos son los momentos que marcan las diferencias en la vida de las personas. Ese instante fue especial, relata Manuel, porque el Señor me hacía ver el cuidado que estaba teniendo con su hijo y el cuidado que tiene con los hijos que aún no lo reconocen. Creo que fue allí donde empecé a pensar que el tiempo que me quede tengo que contarle al mundo que Cristo Vuelve”.

Estando internado llegó quien sería su compañero de habitación. Diego arribó con un cuadro crítico producto de la poca capacidad de respiración. En ese momento, Manuel pensó: “Él fue el hombre que Dios envió para ir recuperando mi salud, porque hizo que mi mente se preocupara por ayudarlo y así no estar preocupado por mi enfermedad”.

Llevar esperanza

A pesar de estar en una situación poco favorable, luego de seis días de internación, surgió la posibilidad de regalarles algo a los médicos y enfermeras que los asistían diariamente. Tanto Manuel como Diego planificaron qué podrían obsequiarles. En ese instante, casi como una inspiración divina y en el marco del proyecto Impacto Esperanza, Manuel pensó en los libros misioneros. “Le pedí a mi esposa que me consiguiera algunos libros y me trajeron unos cuantos. Mi compañero estaba entusiasmado por lo que se pudo conseguir para regalar”, recuerda Manuel.

Tras un acuerdo en conjunto, Manuel se dispuso a escribir una dedicatoria personal para cada profesional de la salud con quienes trataban todos los días. Y fue allí donde “el Señor me hizo ver cuanta necesidad tiene la gente de escuchar algo diferente de lo que el mundo predica día a día”, subraya Manuel. Y agrega: “El Señor me encomendó que abra en este hospital una oficina de esperanza”.

Este hombre, que asiste con su familia a la iglesia de Grand Bourg en la provincia de Buenos Aires, cree firmemente en que la literatura es lo más viable para acercar a las personas a Cristo. Y reflexiona: “¿Cómo no aprovechar los libros misioneros que a veces duermen en nuestras bibliotecas?”.

Nicolás, Manuel y Diego juntos en el hospital, ya con signos de mejoría entregaron los libros. Foto: Familia Ale.

La misión continúa

Para este discípulo del Señor la misión continúa con más fuerza. “Ya preparé algunas revistas para llevar a estos lugares. Tengo dos estudios bíblicos y dos más para unos clientes que tengo cerca de casa”. Y la historia con Diego, su excompañero de habitación también continúa. Ahora estudia la Biblia con él y sus hijos.

Manuel entendió que el único camino a la salvación “es que estemos ocupados en lo que realmente importa, que es predicar su segunda venida”, e invita a sus hermanos en Cristo a levantarse y anunciar su venida.

Hoy, después del momento que Dios le hizo vivir en aquel lugar y estando convaleciente de esa enfermedad, adoptó el Salmo 116, que terminó siendo un capítulo de estudio diario para él y que, lo que David escribe allí, “es lo que deseo hacer para Dios hasta el día en que mis ojos se cierren”, concluye Manuel.

Misión Esperanza en 10 días

El Impacto Esperanza en Argentina se desarrolló desde el 31 de octubre al 9 de noviembre. Bajo el nombre de “Misión esperanza en 10 días” toda la comunidad Adventista en el territorio distribuyó en formato físico y digital del libro “La Mayor Esperanza”. “La propuesta de este año es que se entreguen un millón de libros físicos”, comentó el pastor Darío Caviglione, presidente de la Iglesia Adventista en Argentina.

“Desde el 31 de octubre nos sumamos para llevar esperanza a las personas a través del libro misionero. Pero también fue una ocasión para fortalecer la fe y la esperanza de nuestros hermanos de iglesia de toda Argentina”, destacó el líder a nivel nacional.

Además, se compartieron cada día, 10 videos y audios de pastores como Erton Köhler, Bruno Raso, Alejandro Bullón, Luis Gonçalves, Daniel Bosqued, Jorge Rampogna, Robert Costa, Joel Flores, Carlos Campitelli y Darío Caviglione. Asimismo, desde las cuentas digitales oficiales de la Iglesia se publicó una serie de videos llamado “Esperanza en dos minutos” con el pastor Rodrigo Arias.

Miles de miembros se organizaron, manteniendo los cuidados necesarios, para llevar esperanza a todos los lugares y de diversas maneras. “Vimos hermanos visitar a sus vecinos, otros prepararon cajas para ponerla frente a sus hogares con un cartel que decía: retire su libro gratis, algunos llevaron estas cajas a supermercados para que la gente pueda retirar. También hubo una entrega personalizada en los comercios, en los semáforos, en transportes públicos. Profesionales y pacientes que entregaron en hospitales, y de muchas otras maneras”, remarca el pastor Fernando Mammana, líder del departamento de Publicaciones de la Iglesia Adventista en Argentina.

“Con unidad y creatividad, la iglesia en nuestro país participó de la Misión Esperanza en diez días. La hermandad, las instituciones, los territorios eclesiásticos y las distintas áreas de la iglesia estuvieron involucrados. Fue una alegría ver a una Iglesia unida para cumplir la misión”, cierra el presidente de la Iglesia Adventista en Argentina.

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