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Jóvenes Caleb viven la misión en Buenos Aires, Argentina

Experiencias marcantes vivieron jóvenes adventistas en Misión Caleb, en Argentina.

Por Santiago J. López Blasco 18 de marzo de 2019

Jóvenes Caleb en Buenos Aires.

Series, televisión, escuchar música y redes sociales suelen ser los pasatiempos de los jóvenes, especialmente en las vacaciones. ¡Pero no de todos! Unos 300 de la zona norte de Buenos Aires, Argentina, decidieron tener otra experiencia, espiritual, profunda, intensa y misionera con la Misión Caleb. Estas son algunas de las experiencias vividas por ellos, que ayudando al prójimo, fortalecieron su propia experiencia con el Señor.

Escobar

En el barrio de Villa Vallier, Escobar, el grupo liderado por Dina Velázquez realizó actividades misioneras y comunitarias. Entre ellas, fueron parte de la Escuela Cristiana de Vacaciones, que tuvo una asistencia de 20 chicos. La mayoría de ellos no eran adventistas. Cada mañana los jóvenes Caleb tomaron parte de esta actividad y para el cierre planearon algo especial. El sueño era convocar a los padres de los chicos. Para eso organizaron una fiesta de graduación el último sábado. Según comentó Dina, “¡La iglesia se llenó de padres, madres y familias no adventistas!”.

Otra experiencia positiva fue cuando visitaron un barrio de bajos recursos económicos. Los “Caleb” llevaron alimentos y otras donaciones para ayudar. También hicieron encuestas sobre temas de interés en ese lugar. Fueron muy bien recibidos y desde el mes de abril, la iglesia estará brindando charlas y talleres de beneficio para los vecinos.

caleb buenos aires

Limpiando las calles

Pehuajó

Los jóvenes del distrito San Martín asumieron un desafío particular. Se instalaron en la ciudad de Pehuajó (distante a 360km) para realizar allá la Misión Caleb en conjunto con los chicos locales.

Tomas Cignola, coordinador del grupo, comenta que fue notable el entusiasmo que tenían los “Caleb”, levantándose 5:30 am todos los días y yéndose a dormir cerca de las 23hs. Vivieron intensas jornadas misioneras colaborando en la Escuela Cristiana de Vacaciones, visitando un hogar de niños y uno de ancianos con una obra de teatro, repartiendo libros misioneros en la terminal de ómnibus, invitando a los vecinos a estudiar la Biblia y por las noches predicando en una semana de evangelismo joven.

Lo que marcó la vida de los participantes fue conocer a Julio. Él ya asistía a la iglesia en Pehuajó y había participado del último congreso JA. En aquel evento había tomado la decisión de bautizarse. Pero al regresar a su ciudad, algunas influencias negativas de su entorno lo desanimaron y pospuso su plan de entregarse a Jesús. Todo cambió cuando llegaron los Caleb y comenzaron a conversar con él de lo importante que era no demorar la decisión más importante. Dios tocó su corazón nuevamente y el último sábado comenzó una nueva vida en las aguas del bautismo.

Julio en su bautismo.

Los Polvorines

En el distrito de Los Polvorines, la Misión Caleb tuvo 22 participantes, liderados por Marta Samaya. Como cada grupo hizo diversas acciones en favor de los demás. Organizaron dos “Gratiferias” (ferias gratuitas donde se regala ropa), regalaron libros misioneros, y visitaron ciertos ámbitos como la comisaría, la sala de primeros auxilios y la estación de tren llevando el desayuno o merienda a los trabajadores de esos lugares, además de orar con ellos e invitarlos a la iglesia.

Una tarde fueron a regalar globos con promesas bíblicas en su interior en en la estación de Adolfo Sordeaux, donde también oraban con las personas y les obsequiaban una sencilla merienda. Allí conocieron a un hombre en situación de calle que conmovió sus corazones con su historia de vida. No conformes con la ayuda que le habían brindado, lo invitaron a ir a la iglesia a compartir la merienda con el grupo Caleb. ¡Él aceptó encantado! No solo compartió ese momento sino que se quedó a la reunión de evangelismo que se hacía por la noche. Cuando terminó la reunión, siguió con los jóvenes y juntos disfrutaron la cena. Lo escucharon, ayudaron y le predicaron. Así compartieron el amor de Dios en forma práctica con alguien que lo necesitaba mucho. Esta experiencia motivó profundamente a los Caleb para continuar sirviendo al prójimo al estilo de Jesús.

De la calle a la iglesia.

Villa Ballester

En Villa Ballester, los jóvenes liderados por Gabriel Vallejo también se sumaron a la Escuela Cristiana de Vacaciones cada mañana. Por las tardes visitaron a hermanos que no asistían a la iglesia, a los abuelos de un geriátrico e hicieron una obra de títeres en una plaza donde también entregaron libros misioneros.

El último sábado fue una fiesta espiritual que tuvo como protagonistas a dos jóvenes. Tomás y Dylan asistían a la iglesia de José L. Suárez desde el año pasado. Este verano se sumaron a la Misión Caleb, aunque no estaban bautizados. Durante la semana trabajaron compartiendo el evangelio con muchas personas. Esa fue la oportunidad que Dios tenía para invitarlos a entregarse a Él y por supuesto que no la rechazaron. Al revés de lo habitual, primero fueron misioneros y luego miembros de la iglesia.

Tomás y Dylan.

Estas fueron algunas de las experiencias que tuvieron los jóvenes que se animaron a vivir algo diferente con Jesús en estas vacaciones. A lo largo del año continuarán enfocados en la misión con los planes que trae cada iglesia.

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