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Teólogos reflexionan sobre la identidad adventista, la hermenéutica y la gracia

Mark Finley, Artur Stele y Michael Ryan comparten puntos de vista sobre los desafíos de la Iglesia contemporánea.


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Mark Finley hace una presentación en la reunión del Concilio Anual. (Foto: Brent Hardinge, Adventist Exchange Media)

A pedido especial del presidente de la Asociación General (AG), el pastor Ted N. C. Wilson, tres presentadores compartieron sus puntos de vista en el Concilio Anual del 2021 sobre las cuestiones que están impactando a la Iglesia Adventista del Séptimo Día. El asistente de la presidencia, Mark Finley, abordó la identidad adventista de la función de la Biblia; el vicepresidente de la AG, Artur Stele, consideró las implicaciones de las “nuevas hermenéuticas”; y el asistente de la presidencia, Michael Ryan, reveló por qué los adventistas ven la gracia de Dios como extensa y amplia. A continuación, hay un resumen de las tres presentaciones. – Los Editores.

Mark Finley: ¿Deberíamos redefinir quiénes somos?

La Biblia ¿está culturalmente condicionada? La Iglesia Adventista del Séptimo Día ¿es un movimiento religioso levantado por Dios para preparar un pueblo para la venida de Jesús o es meramente una de las muchas denominaciones en el escenario de las religiones? ¿Quiénes somos y por qué existimos?

“Los adventistas del séptimo día todavía creen que la Biblia es la Palabra de Dios fidedigna e infalible”, enfatizó Finley. “Y la Biblia todavía tiene autoridad, entre otros, en la ciencia, profecía, modelos de estilo de vida y doctrina”.

¿Y con relación a la identidad adventista? Finley les recordó a los líderes que los adventistas del séptimo día son “un movimiento profético con un mensaje profético y una misión divina”. Él preguntó: “Las profecías de Daniel y Apocalipsis ¿son todavía relevantes en el siglo XXI, o tenemos que reevaluar nuestra comprensión profética?”. Finley afirmó con vehemencia que las profecías de Daniel y Apocalipsis continúan hablando con poder.

Mencionó que otra cuestión es preguntar si los once primeros capítulos de Génesis son un relato histórico o solo una alegoría para explicar cómo hizo Dios las cosas hace mucho tiempo. “¿Hace alguna diferencia lo que alguno cree sobre la Creación del mundo y un diluvio mundial?”. Él explicó que la creación literal de siete días “vincula toda la Biblia y da sentido a la existencia”.

Finley también compartió sus preocupaciones con relación a un movimiento creciente de jóvenes adventistas que creen que hay una distinción entre Jesús y la doctrina. “Algunos consideran el énfasis en la doctrina como legalista y arbitrario”, explicó. Y recordó a los participantes y miembros de iglesia que Jesús y sus enseñanzas son inseparables. “Aceptar completamente a Cristo es aceptar plenamente las doctrinas que él enseñó”.

El conferencista también trató sobre lo que él llama “fatiga del advenimiento”, haciendo notar que, por más de 175 años, los adventistas han proclamado el pronto regreso de Jesús. “¿Todavía creemos que él volverá pronto?”, preguntó Finley. “¿Es antibíblico predicar la cercanía del regreso de Cristo a la luz del atraso del advenimiento? ¿Cómo podemos motivar un movimiento a prepararse para el pronto regreso de nuestro Señor?”

Los adventistas todavía creen en la enseñanza de la Escritura de que la venida de Jesús “ahora está más cerca de nosotros que cuando creímos”, resaltó Finley, citando al apóstol Pablo (Romanos 13:11). Él notó que, desde fines de la década de 1970 y comienzos de la década de 1980, un número creciente de voces en la comunidad académica ha cuestionado la validez de las cronologías proféticas que culminaron en 1844, año en que los adventistas creen que Jesús entró en el Lugar Santísimo, en el Santuario celestial, para el juicio preadvenimiento. “Las voces son más claras e intensas”, reconoció Finley.

Muchos cuestionan la creencia en un Santuario celestial. Pero “el juicio y el santuario preadvenimiento todavía están en el centro de la teología adventista para preparar un pueblo para el regreso de Jesús”, reforzó Finley.

Artur Stele: ¿Cómo debemos leer y estudiar la Biblia?

“A lo largo de la historia, Satanás usó la duda, el uso selectivo y una reinterpretación de las Escrituras para atacar al pueblo de Dios”, les recordó Stele a los líderes adventistas. Durante la Edad Media, el enemigo estuvo intentando mantener la Palabra de Dios lejos de las personas. “La Biblia estaba disponible solo en latín, y solo el clero podía entenderla y explicarla. Una de las grandes bendiciones de la Reforma fue que le dio la Biblia al pueblo en su propio idioma”, afirmó.

Stele mencionó las presuposiciones del método histórico crítico de interpretación de la Biblia. De acuerdo con ese y otros puntos de vista semejantes, la Biblia no es la Palabra de Dios, sino que se la considera culturalmente condicionada. “Dice que la Biblia muestra cómo las personas veían a Dios en la época en la que fue escrita”, contó Stele. “Entonces, no es Dios quien habla con nosotros, sino como las personas en diferentes culturas y épocas entienden a Dios y como interpretan [el texto bíblico]”.

Por el contrario, los adventistas del séptimo día creen que “aunque la Biblia sea cultural e históricamente constituida, no está cultural o históricamente condicionada”.

Stele explicó que los enfoques posmodernos del estudio de la Biblia produjeron un cambio de énfasis. Bajo esta nueva hermenéutica, el énfasis cambia del texto bíblico real, pasa por alto el significado pretendido del autor para el lector, que ahora decide lo que la Biblia dice.

Él señaló que, bajo esta nueva lógica, el lector ya no está buscando entender lo que el autor pretendía decir, sino que, al contrario, está buscando un encuentro. “El significado se da en el momento de un encuentro entre el lector y el texto”, compartió Stele. “Entonces, no importa lo que el autor quería decir. El texto ahora tiene vida propia. Siempre que una palabra, un ejemplo, una historia o un texto habla a su corazón, en ese momento se produce un encuentro”.

Stele agregó que ese enfoque lleva a múltiples significados del texto, que pueden representar diferentes cosas para lectores diferentes. Para el mismo lector, el texto puede significar cosas diferentes en momentos diferentes. “En lugar de intentar entender el significado objetivo del texto dentro de su contexto original, el seguidor de la nueva hermenéutica mira a la Biblia, y ve una colección de diferentes palabras, ideas, comprensiones e historias que en el momento de un ‘encuentro’ puede volverse la Palabra de Dios”, afirmó.

“Finalmente”, Stele enfatizó, “esta nueva hermenéutica nos lleva de la centralidad en Dios al egocentrismo. La historicidad de los eventos bíblicos no tiene ningún papel significativo”.

Recalcó también la creencia adventista de que Dios y los escritos inspirados incentivan a investigar las Escrituras diligentemente, a través de un enfoque canónico que hace esfuerzos considerables para cavar hondo mientras se permanece fiel a la Biblia. “¡Seamos estudiantes fieles de la Palabra de Dios!”, exclamó.

Michael Ryan: ¿Cuán grande es la gracia de Dios?

Algunas personas acusan a la Iglesia Adventista del Séptimo Día de tener una visión estrecha de la gracia. Afirman que la teología de la Iglesia es sombría y que jamás será aceptada por otras iglesias cristianas o por el mundo. De esta forma, dicen que la comprensión adventista de la gracia nunca concederá a los miembros la libertad presentada en la Biblia, que los críticos definen como un estilo de vida sin límites.

“En el centro de la comprensión de la gracia de Dios debe venir el reconocimiento de que su gracia impregna absolutamente todos los rincones del mensaje bíblico”, afirmó Ryan. La Palabra de Dios lleva a la justicia de Cristo. “Cada historia, profecía, tema, doctrina bíblica; la ley de Dios y la historia bíblica; cada parábola bíblica…todo esto nos invita a lavar nuestras vestiduras en la sangre del Cordero”.

“Rechazar lo que la gracia proporcionó disminuye la gracia”, observó él. La Biblia no da lugar para lo que se hizo conocido como “híper gracia”. La idea de la híper gracia alega que el corazón fiel está tan saturado de gracia que la reforma no es necesaria. Afirma que la doctrina bíblica no tiene sentido, y destruye así la gracia. Por el contrario, los adventistas del séptimo día creen que abrazar lo que la gracia proporcionó, en verdad, expande la gracia.

“Comprendamos plenamente que hay afiliados a la Iglesia que vislumbran un movimiento de la híper gracia”, dice Ryan. Él observó que la teología de los pioneros adventistas se volvió el centro de las críticas. Los miembros de la Iglesia que critican a los líderes afirman que las creencias distintivas de la Iglesia se convirtieron en una ideología desplazada. Argumentan que esas creencias que nos identifican son exactamente lo que impide la misión.

“Eso no es nueva gracia”, señaló Ryan. “No es la fe de Jesús. No existe ningún nuevo tipo de gracia que crezca de alguna forma mientras el mensaje de Dios disminuye. No existe una gracia como esa”.


La versión original de esta noticia fue publicada por la Adventist Review.