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Las deficiencias físicas no limitan el trabajo de los evangelistas voluntarios

Aún con dificultades para hablar, Thais ha dedicado la vida a hablar sobre el amor de Cristo.

Por Anne Seixas 7 de diciembre de 2020

Thais predica en diversas iglesias donde la invitan (Foto: Archivo personal).

Thais Alencar es una de esas personas que “nació en la iglesia”. Sus padres la llevaron desde pequeña a participar de las actividades de su comunidad religiosa. Ella siempre hizo parte de coros, actividades de la Escuela Sabática infantil y otras acciones que llamaron su atención.

Esa podría ser la descripción de muchos niños con historias semejantes, si no fuera por un detalle. Como consecuencia de un parto prematuro, Thais tuvo una parálisis cerebral. Con eso quedó tetrapléjica, lo que transformó la silla de ruedas en su medio de locomoción. Aun con esas dificultades motoras, ella logró ser traductora, intérprete y periodista, y hoy cursa una maestría en Divulgación Científica y Cultural en la Universidad Estatal de Campinas.

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El llamado para dedicar su vida a la predicación del evangelio lo recibió a los diez años, mientras su padre cursaba Teología en el Centro Universitario Adventista de Sao Paulo (Unasp). A los 28 años hace esta actividad con frecuencia y tiene una visión clara sobre cómo tener una deficiencia puede abrir puertas para que más personas entiendan sobre el amor de Dios.

“Eso me da la oportunidad de hablar sobre otros asuntos, de la esperanza del regreso de Jesús y del evangelio de una manera bien peculiar. Yo no diría que el hecho de tener deficiencia llama la atención de las personas, pero sin duda es una forma, una manera que Dios me dio de testificar al hablar de su poder”, resalta Thais.

Inclusión en la práctica

Con la ayuda de consultores especializados, el Ministerio de las Posibilidades de la Iglesia Adventista en Sudamérica, ha trabajado para intensificar proyectos de inclusión de personas con las más diversas deficiencias. Uno de los pasos es crear un registro que pueda mapear y ubicar a esas personas, para ofrecerles servicios y contenidos que estimulen y faciliten el trabajo de evangelismo.

“El objetivo es incluir a esas personas, ampararlas y apoyarlas para que puedan acercar a otras con las mismas deficiencias a esos grupos”, explica el pastor Alacy Barbosa, que coordina ese departamento en ocho países sudamericanos.

Adaptación a necesidades nuevas

Sin embargo, quien no posee ninguna deficiencia puede ser una herramienta para potenciar el trabajo de evangelistas como Thais. Según ella, el simple hecho de orar y apoyar el ministerio de personas como ella puede ser un factor de cambio. En el contexto de la estructura física, es importante que haya adaptaciones como rampas, pisos especiales y recursos sensoriales para facilitar el acceso de ellas a los ambientes públicos y privados.

Julio actúa como consultor del Ministerio de las Posibilidades (Foto: Archivo personal)

“La iglesia local debe actuar en la capacitación de recursos humanos. Los líderes, maestros de Escuela Sabática, ancianos, predicadores y miembros, deben entender la importancia de dar un trato digno al grupo de personas con deficiencia”, explica Julio Cesar Ribeiro, pastor y líder asociado para el área de movilidad reducida y deficiencia física del Ministerio de las Posibilidades en la región central de Sao Paulo.

Ribeiro nació con una malformación congénita en los miembros superiores (brazos). Según él, es importante cambiar “esa idea preconcebida de que una persona con deficiencia es más carenciada, que es una pobrecita. Es importante entender que el evangelio es poder y gracia y eso está disponible para todos”.

 

 

 

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