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El enfoque redoblado en la misión

Incluso durante la pandemia, la Iglesia llevó al bautismo a casi 165.000 personas. Este año, el objetivo es involucrar a los miembros en la enseñanza bíblica y el cuidado personal.

Por Felipe Lemos 5 de febrero de 2021

Los bautismos crecieron significativamente en 2020, pero el desafío sigue siendo grande para 2021. El enfoque en la misión es lo que debería impulsar a los adventistas. (Foto: Divulgación)

A pesar de la pandemia, la Iglesia llevó casi 165 mil personas al bautismo. Este año, el objetivo es involucrar a los miembros en la enseñanza de la Biblia y en el cuidado personal.

Los datos de la Secretaría Ejecutiva de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en Sudamérica muestran un avance en el crecimiento líquido y en el número de bautismos en 2020, en comparación con 2019. El crecimiento fue menor comparado con años anteriores, pero refleja una realidad muy afectada por una crisis pandémica mundial. La Agencia Adventista Sudamericana de Noticias (ASN) resolvió conversar sobre estos datos con el presidente de la Iglesia Adventista para ocho países sudamericanos, pastor Erton Köhler.

El año 2020 cerró, según los datos de Secretaría, con 164.421 bautismos en los ocho países que comprenden el territorio de la División Sudamericana de la Iglesia Adventista. Y también con un crecimiento líquido del 1,68% con relación al año 2019. Los números mostraron una reducción en comparación al año anterior, pero tenemos que recordar que vivimos un año de pandemia. ¿Cómo evalúa usted estos números?

El crecimiento de la Iglesia en 2020, con todos los trastornos causados por la pandemia es un verdadero milagro. En el auge de la crisis llegamos a pensar que tendríamos pocas personas bautizadas durante el año. Pero Dios abrió las puertas, renovamos el enfoque en la misión y gracias a un grupo de pastores y líderes voluntarios, con valentía y precaución, llegamos a más de 164 mil vidas entregadas a Jesús. Fue un resultado del 30% menos que 2019, pero considerando la pandemia, fue muy positivo.

Un punto destacado fue el rebautismo de 26.703 personas. La crisis despertó muchos corazones adormecidos que volvieron al Señor. Estos números muestran que recibimos muchos recién convertidos en la Iglesia, en días de templos cerrados o cultos con presencia reducida. Necesitamos intensificar el discipulado y el cuidado personal de cada uno para que permanezcan fieles y crezcan espiritualmente. Nuestro constante desafío es equilibrar el cuidado de los que están dentro al mismo tiempo que fortalecemos la búsqueda de los que todavía están afuera.

¿De qué manera en 2021, todavía en un contexto de pandemia, la Iglesia Adventista del Séptimo Día en Sudamérica deberá seguir para alcanzar más personas ante el escenario que causa mucha aprehensión e inseguridad?

Queremos continuar siendo una voz de esperanza, presentando un mensaje bíblico y profético positivo, que lleve a Jesús y fortalezca la confianza en él. Seguimos orientando a la Iglesia en los cuidados básicos de prevención a la contaminación, al mismo tiempo que invertimos en estrategias de capacitación para el uso de nuestros canales de comunicación digital y también de la Nuevo Tiempo, con su Escuela Bíblica. Ella ha sido una gran fuente de nuevos interesados.

Pero el foco no está solo en lo digital. El énfasis principal está en el testimonio personal. En días de miedo e inseguridad necesitamos mostrar interés por las personas y sus necesidades, contándoles nuestra experiencia de vida con Jesús. Este es uno de los medios más fuertes y actuales de alcanzar y conquistar corazones. Para ayudar en este proceso acabamos de lanzar un curso bíblico nuevo: Jesús, el restaurador de la vida. Fue preparado para ir más allá de la enseñanza y crear vínculos de discipulado y una conexión más fuerte con Jesús y la Iglesia.

De la misma forma, ¿cómo pretende avanzar la Iglesia con relación a un mayor cuidado y preocupación en involucrar aún más a los miembros, en especial a los jóvenes, adolescentes y niños, franjas etarias en las que suele haber una mayor cantidad de personas que deja la Iglesia y abandona la fe en Dios?

Este es uno de nuestros mayores desafíos. Ya estamos ofreciendo cultos virtuales por casi un año. En muchos lugares, los templos reabrieron con protocolos de seguridad, pero muchos prefirieron continuar virtualmente. Las clases infantiles todavía no volvieron a ser presenciales en la mayoría de los lugares. Sin duda, los medios virtuales ofrecen muchas oportunidades de predicación y enseñanza, pero empobrecen la comunión. Estamos trabajando para usar eficientemente el tech sin empobrecer el touch. En otras palabras, ser fuerte en lo virtual sin debilitar el cuidado personal.

Muchas veces, una participación débil o la pérdida del compromiso espiritual tiene una relación directa con la desconexión, la falta de apoyo o cuidado por parte de la Iglesia. Cuando hay interés y cuidado personal es más fácil identificar las dificultades espirituales y ayudar en el fortalecimiento del compromiso con Cristo. Como Iglesia, hemos estimulado con intensidad la visitación y los encuentros de las pequeñas comunidades (pequeños grupos y unidades de la Escuela Sabática).

En algunos lugares esto puede suceder presencialmente, pero en otros solo virtualmente. Lo más importante es valorar el cuidado personal. También motivamos el uso de las plataformas virtuales de comunicación, en donde el programa de la iglesia puede tener más interacción y las personas son identificadas y atendidas, dependiendo menos del modelo más genérico de las redes sociales. Cada región también ha buscado mejorar la calidad de los cultos, produciendo una programación más dinámica y que hable a las mentes digitales. Esto no puede empobrecer el mensaje, sino ajustar la liturgia y cambiar la forma de presentar la Palabra.

Un factor muy interesante es el crecimiento del número de personas estudiando la Biblia y dando estudios. El balance anual de 2020 mostró que más de 820 mil recibieron estudios por medio de una iniciativa individual o de escuelas bíblicas. Entiendo que la Iglesia seguirá fortaleciendo esta área, ¿verdad?

Nuestros misioneros se reinventaron en la pandemia y no perdieron oportunidades. Este ejército de instructores bíblicos, la mayoría virtual, fue fundamental para la conquista de 164 mil personas en 2020. Estamos trabajando para fortalecer el modelo tradicional de estudios y clases bíblicas, disponiendo de herramientas nuevas para esto. Pero hay una inversión especial en los medios virtuales, en función de la “nueva normalidad”.

Además de los proyectos y materiales, queremos aumentar el número de interesados para ser instructores bíblicos virtuales conectados a la Escuela Bíblica Digital de Nuevo Tiempo. Para lograrlo, estamos poniendo en las asociaciones y misiones a personas responsables por promover esta nueva forma de misión, además de coordinar la atención de los interesados y capacitar a instructores bíblicos nuevos.

¿Qué mensaje deja usted para los miembros y simpatizantes que en un momento todavía de pandemia están con muchas dudas e inseguridades en cuanto al futuro?

Tenemos que recordar que Cristo es la vida de la Iglesia, la Biblia su alimento, pero la misión es su oxígeno. Es fundamental mantener el corazón de la Iglesia latiendo en sintonía con Cristo, conociendo su voluntad y dependiendo de su cuidado. Pero también necesitamos compartir la Biblia con profundidad y relevancia en medio de una confusión de ideas e ideologías, con personas perdidas y desesperadas porque ya no saben dónde apoyarse.

Pero en la pandemia no puede faltar el oxígeno. Por eso necesitamos avanzar con los dos pies en el acelerador de la misión, como pueblo remanente que fue llamado para preparar personas para el encuentro con el Señor. Si equilibramos los tres énfasis, Cristo, la Palabra y la Misión, continuaremos siendo relevantes y bendecidos por el Señor.

 

 

 

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