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¿Cómo la Iglesia Adventista trata el pecado?

¿Cómo el pecado es visto, encarado y tratado por la Iglesia Adventista del Séptimo Día? ¿Y cuál es la base para hacerlo de esta manera?

Por Rafael Rossi 12 de febrero de 2019

Los adventistas tienen una orientación clara sobre cómo tratar el pecado. (Foto: Shutterstock)

Una de las debilidades que se vuelven más expuestas después que comenzamos a usar la comunicación digital, ya sea por sitios o redes sociales, es que las personas opinan acerca de todo, aun sin tener todo el conocimiento, comprensión y datos sobre el hecho, causa o situación.

De este rasgo social surgen también las conocidas fake news [noticias falsas]. Hay muchas razones por las que se crean las noticias falsas. No se puede descartar la cuestión económica, impulsada por el marketing digital, cuando se crean textos con temáticas extravagantes con el objetivo de atraer visitas a los sitios, likes, cantidad de veces que se comparte y, así, facturar con la publicidad digital.

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Por medio de la diseminación de mentiras o un mero conocimiento parcial de la situación se practica la diseminación del odio, la envidia, la desconfianza y las acusaciones. Así, lo que vemos son personas e instituciones perjudicadas, personas heridas, familias deshechas y mucho sufrimiento que podría ser evitado.

Existen también aquellos, aunque bien intencionados, que están causando mucho dolor por no comprender que algunos aspectos del comportamiento digital se potencian con la devastación o exposición que pueden causar. Noticias o hechos que no pueden ser validados nunca deberían ser compartidos.

Para los que producen este tipo de material no hay barreras, no hay límites éticos, no hay plena comprensión, no hay amor al prójimo, no se busca entender a la otra parte, no se miden las consecuencias y, al final, deja un rastro de destrucción y dolor.

¿Cómo deben actuar los cristianos ante este escenario?

Conocer este panorama es importante porque ante situaciones complejas y con las que la iglesia necesita lidiar, algunos temas terminan siendo expuestos parcialmente en las redes, donde se obtiene una respuesta rápida o incluso se cuestiona la posición adoptada. La Iglesia Adventista del Séptimo Día tiene en la Biblia, en los escritos de Elena de White y en el Manual de la Iglesia las bases de sus decisiones y siempre actuará de acuerdo con aquello que está establecido en sus reglamentos.

En 1 Juan 2:9-11, están las directrices básicas que deben permear el comportamiento de los cristianos en cualquier área de su vida. Dice el texto: “El que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, está todavía en tinieblas. El que ama a su hermano, permanece en la luz, y en él no hay tropiezo. Pero el que aborrece a su hermano está en tinieblas, y anda en tinieblas, y no sabe a dónde va, porque las tinieblas le han cegado los ojos”.

El tema central trata sobre la diferencia entre la teoría y la práctica. Todos nosotros sabemos que una cosa es la que se dice y otra la que se hace. Quien dice estar en la luz, lo hace como teoría, porque eso es lo que básicamente cualquier persona diría: “Soy de la luz, no soy de las tinieblas”.

Pero no es la teoría la que por sí sola posiciona a una persona donde ella está. Para Dios, lo que realmente cuenta es la práctica. Si una persona odia a su hermano, aunque se autoproclame de la luz, echa por tierra la teoría, porque sus actos son de quien está en las tinieblas. Dice que está en la luz, pero eso no se revela por la forma en la que trata a su hermano.

El contexto de 1 Juan esclarece aún más por qué el autor estaba preocupado con el procedimiento de los cristianos, y presenta esta advertencia. La epístola fue escrita en Éfeso, al final del siglo I, entre los años 90 y 95. Juan escribió esta carta por causa de una herejía creciente y extremadamente peligrosa: el docetismo.

La idea del docetismo decía que el cuerpo de Jesucristo no era más que una ilusión, y que su crucifixión había sido solo aparente. Jesús, entonces, no vino de verdad, nunca se encarnó, no fue histórico. Surge pocas décadas después de la crucifixión cuando ya existían dudas sobre el Cristo, sobre la cruz y sobre el testimonio de los apóstoles.

Como el mensaje comienza a crecer, el texto de Juan sirve para fortalecer la fe y combatir las herejías que surgieron, y no solo las del final del primer siglo. Las herejías necesitaban ser refutadas. ¿Cómo se combate una herejía? ¿Con teoría? ¿Gritando más alto que los acusadores? ¿Palabra contra palabra? Para Juan, la herejía debía ser combatida con el poderoso e irrefutable testimonio de los cristianos.

En otras palabras, lidiamos con la mentira en oposición al testimonio. Desde siempre, escucho la frase que dice: “Los hechos hablan más fuerte que las palabras”. El mejor y más fuerte testimonio para parar una idea falsa y creciente era vivir el amor.

El termómetro de mi comunión con Dios será medido con el trato que doy a mi hermano. ¡La vida es el mensaje! No tenemos un mensaje para predicar, somos el mensaje predicando. Como nos amamos nosotros, los cristianos, hará que los otros vean y den testimonio que Dios está entre nosotros.

¿Y cómo lidiar con el pecado y los pecadores?

La base del amor no excluye la exhortación, la advertencia ni las consecuencias que resultan del pecado. Tales procedimientos educativos en la iglesia deben ser siempre tomados con cautela, oración y con el máximo conocimiento de la causa para no cometer ninguna injusticia. Siguiendo el consejo bíblico, para tratar a los miembros que cometen faltas, debemos seguir estrictamente las instrucciones dadas por Jesús en el capítulo 18 de Mateo.

Es un hecho perceptible que la revolución digital aceleró los procesos de comunicación y facilitó el acceso a las informaciones para el público en general. La velocidad no siempre será la misma que la de la elucidación de una situación o aún la de la necesidad de tiempo para el tratamiento con las personas que están sufriendo. Como la velocidad es diferente, pueden surgir espacios para especulaciones y para las fake newsque causarán aún más dolor en quien se encuentra en una situación vulnerable. Es aquí que no podemos jamás olvidar la base del amor.

La iglesia lidiará con todas las situaciones y siempre tomará todos los procedimientos administrativos pertinentes basada en el amor, siguiendo los pasos de Mateo 18 y en el tiempo exacto cuando todas las implicaciones hayan sido ajustadas.

“Ningún dirigente de la iglesia debe aconsejar, ninguna junta directiva recomendar, ni ninguna iglesia votar que el nombre de una persona que obra mal sea excluido de los libros de la iglesia, hasta que se hayan seguido fielmente las instrucciones dadas por Cristo. Cuando estas instrucciones se hayan cumplido, la iglesia queda justificada delante de Dios. El mal debe, pues, presentarse tal cual es, y debe ser suprimido, a fin de que no se propague. La salud y la pureza de la iglesia deben ser preservadas, para que ella aparezca delante de Dios sin mancha, revestida del manto de la justicia de Cristo” (Elena de White,Consejos para la iglesia, p. 466).

En momentos sensibles para la iglesia, nuestra mayor necesidad es la oración. Del Señor viene la sabiduría. Así, evitemos hablar o retransmitir informaciones contra personas y la obra de Dios. No debemos compartir el sufrimiento ajeno, ni siquiera para dar informaciones de primera mano. La iglesia siempre tratará esas situaciones para ayudar a las personas involucradas en su plena restauración y no se omitirá. Las respuestas vendrán, considerando los diversos factores que fueron mencionados en este artículo.

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