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Una voz positiva

La idea de ser una voz positiva en tiempos de pandemia es principalmente transformar el miedo y la destrucción, en esperanza de salvación.

Por Erton Köhler 30 de marzo de 2020

La esperanza, que está en la Biblia, es una gran necesidad en tiempos de pandemias y tanta incertidumbre. (Foto: Shutterstock)

Las últimas semanas han sido difíciles. Todos los países entraron en crisis, muchas fronteras fueron cerradas, los medios de comunicación hablaron intensamente de tragedias, la Organización Mundial de la Salud declaró una pandemia. Las autoridades trabajan incansablemente por la prevención y los profesionales de salud luchan para ofrecer tratamiento y recuperación. Todas las acciones giran alrededor del COVID-19, el nuevo coronavirus. Además de traer dolor y sufrimiento, la enfermedad ha despertado miedo e inseguridad, revelando nuestras debilidades y alterando nuestra rutina.

En medio de esa carga negativa se nos llama a ser una voz positiva y enfrentar cada crisis como una oportunidad del Cielo. Esta era la visión del apóstol Pedro. Por eso, él reconoció que, después de momentos de sufrimiento, Dios puede “perfeccionarnos, afirmarnos, fortalecernos y establecernos” (1 Pedro 5:10). Pablo no tenía dudas en decir: “porque cuando soy débil, entonces soy fuerte” (2 Corintios 12:10). Elena de White fue todavía más directa al afirmar que “Las pruebas de la vida son los instrumentos de Dios” (El discurso maestro de Jesucristo, p. 15).

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Los tiempos de crisis nos enseñan lecciones que no aprenderíamos de otra forma. Ofrecen una pausa para que reflexionemos sobre las verdaderas prioridades de la vida y son una invitación para levantar los ojos al Cielo, reconociendo que no somos capaces y necesitamos una ayuda especial. Al encarar estos momentos complejos, tenemos dos opciones: adoptar la visión de la Tierra y concentrarnos en las dificultades o aceptar la visión del Cielo, confiar en Dios y aprovechar sus oportunidades. La mayoría solo logra mirar a la Tierra, pues es todo lo que observan. Pero necesitamos recordar que “Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres” (1 Corintios 15:19).

La visión del Cielo nos lleva a observar más lejos. Al final, la Biblia abre las cortinas de la historia y nos asegura que Dios está al control de las dificultades, por muy malas que parezcan. Ella presenta muchas historias que, sumadas a innumerables testimonios actuales, confirman que cuando todo parece perdido, Dios todavía escribe sus mejores capítulos.

No nos alegramos con las crisis ni las ignoramos, pues ellas también nos afectan.

Al contrario, usamos toda nuestra estructura para ayudar a superar los problemas y ser parte de la solución. Pero tenemos una esperanza mayor que las calamidades. Nuestros ojos no están en las nubes oscuras de la tragedia, sino en el Sol de nuestra esperanza. No bajamos el rostro en señal de lamento, sino que levantamos la cabeza en señal de confianza, pues nuestra “redención se acerca” (Lucas 21:28).

Las crisis también son una oportunidad de dar nuestro testimonio personal, pues los tiempos difíciles encuentran corazones más abiertos, personas más sensibles y multitudes en busca de respuestas. Por eso, quiero invitarlo a abrazar las oportunidades que presenta la crisis actual. Marque presencia donde sea posible, pero especialmente use su influencia en grupos de WhatsApp y redes sociales. Para ayudar, estamos creando un movimiento virtual llamado “Comparta Esperanza” con tres grandes acciones:

Invite 19, Comparta 19 y Contagie 19. Conozca más en www.adventistas.org y transforme el miedo de la destrucción en esperanza de salvación.


Erton Köhler es presidente de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en América del Sur.


 

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