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El milagro en la UTI

Lista para ir a cirugía luego de sospechar un aneurisma, el segundo examen demostró que Beatriz no necesitaría pasar por el procedimiento.

Por Priscila Baracho 15 de febrero de 2019


Era el 9 de febrero de 2015 cuando Beatriz Abreu se dirigía al trabajo a pesar de no sentirse muy bien. Viviendo en la ciudad de Manaos, en el Amazonas, ella hacía unos tres días que estaba con un cuadro que parecía ser una gripe. Por eso, decidió ir al médico y le explicó que había pasado la noche anterior despierta, sintiendo los efectos de un problema desconocido.

Luego de la consulta, a pedido del médico, ella fue a su casa a hacer reposo. Sin embargo, los dolores de cabeza empezaron a ser muy fuertes y no se iban, aun después de haber tomado remedios. Fue entonces cuando Beatriz sintió un “estallido” en la cabeza y se desmayó. “Es lo último que recuerdo de ese momento”, recuerda.

Beatriz (centro) con sus hermanas durante un viaje en familia. “Dios hizo un milagro en mi vida” (Foto: Archivo personal).

Fue un susto muy grande para su madre y sus hermanas, que la llevaron al hospital, donde comenzó una batería de exámenes para investigar qué era lo que estaba ocurriendo. En el primero de estos exámenes, se detectaron dos hematomas en la cabeza y tres hemorragias extensas. El caso era grave, lo que dejó a la familia muy asustada. “En ese momento todos se unieron en oración”, declara Aline de Mello, cuñada de la joven.

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Beatriz tuvo que ser llevada a la Unidad de Terapia Intensiva (UTI). El médico explicó que sospechaba de un aneurisma y que sería necesario hacer una cirugía delicada. Al día siguiente, al recibir más exámenes, él descartó el aneurisma y vio que no sería necesario hacer el procedimiento. No había explicación, pero el cuadro de salud de Beatriz estaba mejorando. Ella estuvo 17 días internada, de los cuales siete los pasó en la UTI.

Familiares y amigos de la iglesia que oraron por la recuperación de la joven (Foto: Archivo personal).

Todos los días, le realizaban exámenes más específicos. En la semana siguiente a la internación comenzaba el proyecto 10 Días de Oración, un programa anual de la Iglesia Adventista. “Comenzamos a leer la revista con ella”, destaca Aline. Además de la familia, todos los miembros de su iglesia local estaban orando por la joven durante ese periodo. Al mismo tiempo, Beatriz se fue recuperando y contrarió todos los diagnósticos previstos por los médicos. No fue necesario hacer ninguna cirugía. “Dios hizo un milagro en la vida de ella y de todos nosotros”, afirma la cuñada.

Cuando faltaban solo dos días para que finalizara el proyecto, la joven recibió el alta. El cuadro de hemorragias y hematomas tuvo una regresión, como si ella nunca hubiese sufrido ningún problema. La familia no tiene dudas de que Dios actuó en la vida de ella ante un cuadro tan grave. “En aquellos 10 Días de Oración, Dios oyó nuestras oraciones por la vida de mi hermana”, destaca Onilza Abreu.

Cuatro años han pasado y Beatriz no quedó con ninguna secuela. “Dios hizo un milagro en mi vida”, declara la joven, con gratitud.


Participa de los 10 Días de Oración y las 10 Horas de Ayuno. Este movimiento se llevará a cabo del 14 al 23 de febrero, donde cada día será un motivo de oración diferente. Conoce más del proyecto en: adventistas.org/es/10dias

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