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Damas realizan programa especial por el “Sábado misionero de la mujer Adventista”

El 1 de junio, bajo el título “Vida Transformada”, damas del Ecuador fueron protagonistas activas durante toda la programación y de esta manera celebraron el “Sábado misionero de la mujer adventista”.

Por Vanessa Castro y Geraldine Flores 4 de junio de 2019

(Foto: Geraldine Flores)

El 1 de junio, bajo el título “Vida Transformada”, damas del Ecuador fueron protagonistas activas durante toda la programación y de esta manera celebraron el “Sábado misionero de la mujer adventista”.

En el sur del Ecuador (Misión Ecuatoriana del Sur – MES), directoras del departamento de Ministerio de la Mujer de la Iglesia Adventista, se organizaron e hicieron decoraciones en cada templo y centro de congregación, siendo esto el inicio de un  sábado elegido para recordar el llamado de Dios a cada dama de cumplir la misión y predicar el evangelio de salvación. Luego de terminar con el tema central de la mañana, se hizo un llamado a las mujeres presentes entregándoles tarjetas de compromiso para ganar una persona para Cristo.

Este día cerca de 15.033 damas se movilizaron y se pudo percibir el trabajo en conjunto de los diferentes ministerios que realizan las mujeres adventistas, entre ellos las 1.200 GEMAS, mujeres laicas comprometidas a llevar esperanza por medio de estudios bíblicos, visitación y llevar personas a los pies de Cristo por medio del bautismo. También está el proyecto “Madres de rodillas, hijos de pie” que este sábado recibieron a nuevos miembros gracias al fruto de cada estudio bíblico y oración intercesora.

En todo el Ecuador, tanto la Misión Ecuatoriana del Norte y el Sur, muchas de las damas hicieron labor misionera a través de diferentes ministerios repartiendo 20.000 folletos “Sembrando Esperanza”, distribuyendo víveres, visitando personas delicadas de salud y realizando donaciones de ropa a los más necesitados.

Una vida transformada

La pequeña María Zamora Avilés, de 10 años, entregó su vida a Cristo y  fue bautizada este sábado gracias a la gran labor que realizan las mujeres adventistas día a día.

En el recinto Lechugal, ubicado en el cantón Quevedo perteneciente a la provincia de Los Ríos, Ecuador, vive María quien nació con un problema en su ojo izquierdo, a medida que pasaba el tiempo iba perdiendo la vista. Hace 3 años sus padres preocupados, al ver que su ojo empeoraba decidieron realizarle exámenes detallados. En busca respuestas positivas llegaron hasta una clínica, pero el diagnostico fue devastador para el hogar, era un tumor maligno. Gina Avilés, madre de María y su padre, debían considerar operarla de inmediato, extirpar el ojo ya que el tumor podía seguir desarrollándose hasta llegar al cerebro, al punto de quedar todo su cuerpo inmóvil y perder hasta la vida. Preocupados por el bienestar de su hija, pero con pocos recursos económicos, después de mucho tiempo regresaron a la clínica para realizarle los exámenes pertinentes para intervenir quirúrgicamente a María. Lista para llevarla al quirófano, Gina expresa a los doctores que no podía permitir que su hija sea intervenida, en ese momento ella decidió aferrarse Dios y a sus promesas “No hay poder más grande que el Divino, Dios será quien intervenga en la salud de mi hija”, pensó. Esta decisión no agradó al padre quien la hizo responsable si su hija fallecía.

Pastor Rafael Bolivar junto a María Lourdes Zamora, quien la toma del brazo su mamá Gina Avilés. (Foto: Geraldine Flores)

Actualmente Gina asiste fielmente a la Iglesia Adventista Ventanas Norte y pertenece al grupo de oración “Madre de rodillas, hijos de pie” de esta manera su pedido de oración se extendió y ya no solo era ella quien oraba por la salud de su hija sino un grupo grande de mujeres de fe, quienes también la visitaban todos los sábados en la tarde. Desde mayo 2018, oran por la salud de María Lourdes quien había dejado de asistir a la escuela porque no se sentía bien con su problema de salud.

Gina comenzó a darles estudios bíblicos a su pequeña hija para reconfortarla. Hace un mes María y su madre regresaron al doctor por llevar un control periódico donde se refleja el crecimiento del tumor. Al realizarle la valoración el Doctor, asombrado, le dijo a Gina y a María:“¡Esto es un milagro!, no tienen ningún tumor solo sangre acumulada que es necesario drenar, y ver como evoluciona su ojito.”

Este sábado María fue a la Iglesia junto a su madre, decidió entregar su vida a Cristo y ser una nueva persona. Todos los miembros de la iglesia la acompañaron en este momento tan especial para ella. “Yo no me sentía normal, no me gustaba cómo me veía, pero al escuchar lo que dijeron los médicos, entendí y sé que fue Dios quien me sanó”, menciona María Lourdes

Dios busca maneras inexplicables de llevarnos hasta sus pies, así como estos hay muchas historias que reflejan la importancia del poder de la oración y del trabajo misionero de cada mujer adventista.

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