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Oración fervorosa sana a niño de cáncer

Es la historia de José Ignacio Marmolejo, padre de familia, quien aferrado a la oración confió en las promesas del Señor.

Por Ángela Arias 18 de febrero de 2019


Ignacio Marmolejo, kinesiólogo, que reside en la Región Metropolitana de Chile, manifestó que su mundo se cayó a pedazos cuando a su hijo le diagnosticaron un cáncer. “Le hicieron un fondo de ojo, que era mirarle el ojito, y encontraron que él tenía un tumor. Ese día lo vieron 3 médicos y movían sus manos magnificando el tamaño del tumor que tenía calcificaciones y que había que sacarle el ojo, si es que queríamos buscar una posibilidad de que sobreviva. Yo le pregunto al médico, le digo, cuáles son los números, yo soy un hombre de números y habíamos tenido un 95% de sobrevivencia, y él me dice con suerte un 30%”, relata Marmolejo.

“En ese minuto se cayó el mundo a pedazos. Pude experimentar lo que era derramar el alma ante Dios y decirle Señor, esta mochila es demasiado grande para mí, yo esta mochila no la puedo cargar y la dejo en tus brazos. Y al día siguiente despertamos y después de haber derramado el alma ante el Señor y haber conocido la bondad de Dios, al día siguiente conocimos la paz del Señor”, cuenta.

Imagen: grabación del testimonio.

“Cuando todos lloraban, cuando todos estaban desesperados, en nuestra pieza había paz porque habíamos dejado a José (hijo) en las manos del Señor”, manifiesta Ignacio, dichoso por haber confiado en las promesas del Señor, pese al diagnóstico de su hijo.

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Ignacio Marmolejo logró afirmar su vida y su relación con Dios comenzando a estudiar la Biblia. “Hay una parte de la Biblia que dice pruébame y verás. Y así pasaron los 6, 7 meses de tratamiento, donde tocaba dejarlo en pabellón, hacerle su quimioterapia y después diez días de pinchazos para su sistema inmunológico”, comenta. 

“Y nos llaman los médicos impresionados, se nos acercan y  nos dicen chiquillos yo no sé qué hicieron ustedes, pero el tumor no está. Y nosotros lo único que hicimos fue pedirle a Dios que fuera su voluntad”, comparte emocionado el padre.

“Hoy en día José es un niño prácticamente normal. Él ve por sus dos ojos, está vivo y se comporta como un niño normal. Hoy en día asistimos como familia a la Iglesia Adventista, todos juntos, y son nuestros hijos los principales seguidores de Dios. Ellos nos han enseñado a nosotros el camino”, declara.

Mira el testimonio en video, grabado em 2018.


Participa de los 10 Días de Oración y las 10 Horas de Ayuno. Este movimiento se llevará a cabo del 14 al 23 de febrero, donde cada día será un motivo de oración diferente. Conoce más del proyecto en: adventistas.org/es/10dias

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