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Voluntaria aprende inglés durante servicio misionero

Diana Acero fue misionera por un año en Filipinas. Se fue sin saber hablar inglés y ahora habla el idioma y predica del amor de Dios.

8 de febrero de 2016
Mediante la amistad, la misionera impartió 60 cursos bíblicos en Filipinas.

Mediante la amistad, la misionera impartió 60 cursos bíblicos en Filipinas.

Lima, Perú… [ASN] Diana Beatriz Acero Poma es el nombre de la joven arequipeña que donó un año de su tiempo al trabajo de voluntariado misionero y es docente de artes de profesión.

Su dificultad en el idioma inglés no fue impedimento para viajar a Filipinas, representando a la Iglesia Adventista para el centro, oriente y sur peruano (territorio conocido como Unión Peruana del Sur) y dar a conocer a Cristo. Su labor misionera ha permitido que 60 personas inicien un curso bíblico.

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A su regreso al Perú, nos cuenta su testimonio: “Hello Peru! I´m Diana Beatriz Acero Poma. I am here in Peru, now. Yesterday, I returned from the Philippines”, expresa entre risas. “Me siento muy feliz de estar aquí en mi país. Pisar tierras peruanas nuevamente es un gran privilegio y un reto en mi vida”, continuó.

Gracias al Movimiento Mil Misionero, Diana viajó hasta el continente asiático para convertirse en una portadora de la Palabra de Dios. Mediante el Ministerio de la Amistad, ella junto a su pareja misionera pudo conocer a cien familias a quienes entregaron el mensaje de esperanza. “Teníamos una iglesia muy grande, muy bonita pero los miembros no eran de la zona. Entonces la misión era conquistar a las personas del lugar para que asistan a esa iglesia. Empezamos a visitarlas y hacernos amigos: cantábamos con ellos y orábamos por ellos. En muchas ocasiones también hemos cocinado con ellos”, afirmó.

Una de las experiencias más destacadas fue una Cruzada o Programa de Evangelismo, donde durante quince días ellos expusieron mensajes de esperanza para cientos de personas y para cien niños. “Compartir el amor de Cristo de esta manera, fue inolvidable”, sostuvo.

Con sus habilidades artísticas pintó un cuadro en el que se refleja la segunda venida de Cristo. La obra de arte fue colocada en el templo como un recuerdo para los amigos que ella dejó en Filipinas, una motivación para estar preparados para recibir a Cristo.

El cambio de vida

“Participar en este proyecto realmente ha sido un reto muy grande”, explica Diana. “En el lugar donde estuve, las personas hablaban idiomas diferentes. Solamente en la isla filipina hablan 250 idiomas”, agregó.

Por lo tanto, la comunicación no era fácil y la inseguridad se tornaba en parte de ella. “No sabía hablar en inglés y por eso no podía comunicarme con nadie o expresar alguna necesitad que yo tuviera. Sin embargo, Dios me enseñó a través del estudio de la Biblia y mucha oración. Ahora ya puedo comunicarme en inglés”, señaló.

Afirma que las dificultades que en un principio se le presentó, solo eran parte de un aprendizaje y un desafío que ella debía alcanzar. Utilizó sus habilidades de socialización y el arte de hacer amigos para que muchas personas se convirtieran en amigos de Jesús.

Diana viajó aproximadamente 32 horas para llegar a Perú y ver nuevamente a su familia.

Ahora, anima a otros jóvenes para que también ellos donen a Dios un año de su tiempo para conquistar personas para Cristo. “Yo no soy nada. Soy pobre y con muchas carencias pero Dios me trató como si fuera rica. Si Dios ha sido tan maravilloso en mi vida, imagínate cuán maravilloso puede ser también para ti. Él viene pronto pero no volverá si nosotros no predicamos su Palabra, el mensaje de los tres ángeles y tú tienes que ser uno de los voceros de la predicación en estos tiempos”, finalizó Diana. [Equipo ASN, Rosmery Sánchez]

Diana invita a unirse al proyecto misionero. Véalo aquí:

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