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Capitán que sirvió en Haití habla de sus batallas espirituales

Capitán del Ejército expone, con exclusividad a ASN, como conoció la Iglesia Adventista.

4 de abril de 2016

capitan-que-sirvio-en-haiti-habla-de-sus-batallas-espirituales Goiânia, Brasil… [ASN] El libro Quando os meus deuses ruíram [Cuando murieron mis dioses], obra de María Anne Hirschmann, de la editora Casa Publicadora Brasileira, le llamó la atención al, en ese tiempo, soldado, Sergio Marques. Leyendo la obra, que le prestó un amigo, el soldado pasaba los pocos ratos libres en el cuartel. Lo que él no imaginaba era que la literatura haría la diferencia en su vida años más tarde.

Sergio comenzó su carrera militar en 1981, cuando tenía 23 años. Período en que tuvo que decidir: ir al seminario y estudiar para ser padre o alistarse para el servicio militar. La familia de Sergio era muy católica, y a pesar del deseo de su padre y de las amenazas del padre, optó por seguir el ejemplo de su padre y se formó como militar.

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Bastó que Sergio comenzara a frecuentar el cuartel para que fuera excomulgado. “Nunca me olvido de las palabras del padre de que si yo seguía esa vida, iba a ser quemado en el infierno”, cuenta indignado. De allí en adelante, Sergio ya no encontró un espacio dentro de la iglesia, período en que dejó de asistir a misa y dedicarse exclusivamente al trabajo.

Sergio siguió su vida, y en 1985, cuando estaba yendo al centro de la ciudad, vio una iglesia diferente de las que estaba acostumbrado a ver. El templo estaba abierto, tuvo una repentina curiosidad y decidió entrar. “Le comenté a mi esposa, vamos a entrar a esa iglesia, y si hablan mal de alguna institución militar me voy y nunca más vuelvo”, recuerda. Asistieron al culto, les gustó y cambiaron sus hábitos sociales. Hicieron el compromiso de estar constantemente en los cultos de la Iglesia Adventista del Séptimo Día que habían terminado de conocer.

Conversión

Sergio Marques comenzó a investigar sobre esa denominación. Cierto día, una mujer se ofreció para estudiar la Biblia con él, para que entendiera de dónde se basaban las 28 creencias de la Iglesia Adventista. Cuando comenzó a estudiar, siempre tenía una manera de rebatir las enseñanzas utilizando argumentos que había aprendido desde pequeño.

El militar se profundizó en los estudios y otro hombre comenzó a estudiar la Biblia con él. “Yo creía que lograría rebatir todos los argumentos hasta que llegó a los Diez Mandamientos de Dios y algo me llamó la atención”, comenta. Sergio conocía muy bien el Catecismo, por eso el sábado era algo diferente del cual nunca había oído hablar. “Yo creía que tenía pleno conocimiento de los Diez Mandamientos”, destaca Sergio.

Según Sergio, el libro Cuando murieron mis dioses, que él había leído en su juventud, vino a su mente mientras estudiaba más sobre la Biblia. Las explicaciones que oía tenían sentido y las vueltas de la vida podían tener grandes propósitos, como estaba presentado en el libro que le gustaba tanto.

El militar continuó leyendo la Biblia y buscando sabiduría en sus palabras por medio del Espíritu Santo. Poco tiempo después decidió entregar su vida a Dios. “mi sentimiento era haber encontrado la felicidad, de haber encontrado la razón para tener esperanza. Una esperanza eterna”, afirma.

Desafíos

Con su decisión le surgieron a Sergio muchos desafíos en el Ejército. Tenía problemas por su elección de guardar el sábado, cuando le tocaba trabajar en ese día y no se presentaba al servicio. La libertad religiosa para Sergio dentro del cuartel no fue algo fácil.

Cierta vez, Sergio quedó preso durante cinco días por no participar del desfile del día 7 de septiembre que cayó en sábado. Aun así, estaba seguro de sus convicciones. El dolor invadió su corazón, pero Dios le proveyó medios y personas que le dieron ánimo y la ayuda que necesitaba. “No fui a la iglesia, pero la iglesia vino dentro del cuartel, porque autorizaron las visitas”, expresa.

Según él, Dios siempre lo libró y sucedieron milagros en su vida, como por ejemplo, cuando se mudó a Manaos, capital del Amazonas, y pasó tres años sin que lo llamaran a trabajar los sábados. Para su sorpresa, con el cambio de jefe del Sector de Personal, responsable de hacer la lista de los trabajaos, le preguntó por qué nunca había sido puesto en la lista los sábados y el mismo respondió: “Yo conocía su historia de trabajo y su fe. Por eso, cuando usted estuvo en la lista varias veces, yo vine en su lugar”, respondió el interlocutor.

Aunque pasó por dificultades, Sergio no desistió de su fe. Mientras estaba en misión en Haití, pasó uno de los momentos más impactantes de su vida y notó cuán importante era su vida para Dios. Estaba dentro de una construcción cuando el catastrófico terremoto asoló el país en 2010. A pesar de ser uno de los últimos en llegar a la base del ejército, Sergio sobrevivió y hoy está muy agradecido a Dios por poder dar testimonio de su amor aun ante situaciones desafiantes.

Diariamente muestra en su lugar de trabajo las bendiciones de una vida diferente. Sergio es miembro de la Iglesia Adventista del Sector Coimbra en Goiania, y está cerca de jubilarse como capitán del Ejército Brasileño. Él da estudios bíblicos a personas que quieren conocer más sobre el libro sagrado del cristianismo y también ayuda a jóvenes que pasan por dificultades religiosas en el servicio militar. [Equipo ASN, Jéssica Veloso]

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