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El apetito de los niños necesita ser educado, dice doctora

Las comidas deben ser momentos agradables de interacción familiar, por lo que eliminar los teléfonos celulares y otras distracciones mejorará las comidas.

Por Adventist Review 10 de julio de 2019

Dra. Bisase Moraa. (Foto: Gertrude’s Children Hospital)

Un artículo de la doctora Bisase Moraa, gerente del Hospital de Niños de Gertrudes en África, fue publicado en la página de la División de África Centro Occidental. El texto habla sobre cómo educar el apetito de los niños.

El artículo dado a la relevancia del tema fue re editado por Adventist Review. A continuación presentamos el tema.

Educación alimentará

Las tendencias naturales heredadas de muchos niños no son necesariamente hacia alimentos saludables, sino más bien a alimentos procesados ​​salados o azucarados y sabores fuertes. Permitir que los niños tomen libremente alimentos poco saludables para satisfacer su apetito natural e inculto es dañino y puede resultar en un cuerpo enfermo.

Un estudio realizado por el University College London en el Reino Unido examinó 214 parejas de gemelos. El estudio indicó que las preferencias alimenticias para la carne y el pescado son altamente hereditarias, mientras que las preferencias para las frutas y verduras se derivan de la educación y deben aprenderse. Es un hallazgo que afirma el papel de un padre para educar a sus hijos en una alimentación saludable.

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Hipócrates, un médico griego que vivió de 460 a 370 a. C. y es considerado como el padre de la medicina moderna, argumentó que la enfermedad era el resultado de factores ambientales, la dieta y los hábitos de vida. Creía que todas las enfermedades se originan en nuestro intestino. Científicos y profesionales médicos han vinculado recientemente una gran cantidad de enfermedades a la composición de nuestro microbioma intestinal.

El microbioma

El microbioma de nuestro cuerpo consiste en los billones de bacterias y microbios que viven en nuestro intestino y en otros lugares dentro y sobre nuestros cuerpos. Además de ayudar a nuestra digestión, el microbioma ayuda a regular nuestro sistema inmunológico, nuestro metabolismo e incluso afecta la comunicación con nuestro cerebro, influyendo en todo, desde nuestro apetito e instintos hasta nuestro estado de ánimo.

Lo que comemos y cuando comemos afecta poderosamente al microbioma. Es importante educar bien a nuestros hijos para que sus hábitos alimenticios puedan contribuir a su búsqueda de una experiencia feliz y exitosa en la vida.

Educación

 El primer principio que los padres deben entender al abordar el tema de la salud en su familia es que la educación para la salud debe comenzar lo antes posible en la vida de un niño. Los hábitos que se adquieren durante la infancia y la niñez permanecen arraigados en la memoria de uno durante toda la vida. Cuanto antes se adquiera un hábito, ya sea bueno o malo, más fuerte será su raíz y más difícil será modificarlo. Nunca es muy temprano para empezar. Por ejemplo, la lactancia materna promueve el desarrollo de un microbioma intestinal saludable.

Preparación y consejos

 Segundo, los padres deben usar sus iglesias y otros recursos a su alrededor para prepararse para entender y enseñar la fisiología humana. Los padres deben entender cómo funciona la maquinaria viva del cuerpo humano, para que puedan educar a los niños. Pueden enseñar de causa a efecto, mostrando a los niños que, si violan las leyes de su ser, deben pagar la multa por sufrir una enfermedad. Es algo que debe ser instruido con paciencia, línea sobre línea, precepto sobre precepto, aquí un poco y un poco más, presionando hasta que se gane la victoria.

Finalmente, los consejos sobre cómo hacer que la vida saludable sea un asunto de familia incluye la sugerencia de que en el hogar, solo debe ofrecerse alimentos saludables para comer. Al mismo tiempo, debe enseñar a su familia a “comer por colores” al tener una amplia variedad de colores de frutas y verduras disponibles durante las comidas. Esto, a su vez, ayudará a los padres a ofrecer una variedad moderada de alimentos que ayudarán a garantizar que los nutrientes necesarios no queden excluidos de la dieta familiar.

Otro consejo útil es establecer límites sobre lo que es aceptable o inaceptable en la mesa. Las comidas deben ser momentos agradables de interacción familiar, por lo que eliminar los teléfonos celulares y otras distracciones mejorará las comidas. Además, es importante asegurarse de que la comida preparada sea deliciosa y nutritiva.

También debe alentar a los miembros de la familia a permitir que su sistema digestivo descanse adecuadamente al no comer entre comidas.

Y, finalmente, es importante que se asegure de que es seguro que sus hijos sigan el ejemplo establecido por sus padres. Los niños aprenden por imitación de sus padres, así que asegúrese de usar su herramienta más influyente y poderosa. Padres, ¡oren para que el Señor les ayude a dar un buen ejemplo!

 

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