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Banquero le pide a Dios que revele la Biblia y su iglesia

El brasileño dice que Dios respondió la oración más rápidamente que cualquier otra oración en su vida.

Por Andrew McChesney, adventistmission.org

Gilberto Deusdedite Ferreira da Silva, de 68 años, parado en el patio de la iglesia-hogar ‘Sharing Jesus’ en Salvador, Brasil. (Andrew McChesney / Misión Adventista)

Gilberto Deusdedite Ferreira da Silva no tenía ningún interés en unirse a una iglesia, y no podía entender por qué de repente sintió el deseo de leer la Biblia.

Incapaz de resistir el impulso, el gerente retirado del banco brasileño comenzó a estudiar la Biblia por sí mismo.

Gilberto estaba asombrado por lo que leía. Pero partes de la Biblia lo confundieron y reflexionó ansiosamente sobre su significado. Deseó que alguien le explicara la Biblia.

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En la víspera de Año Nuevo, decidió omitir la tradición familiar de ir a una fiesta y ver fuegos artificiales desde la calle en Salvador, una ciudad costera de 4 millones de personas en Brasil.

“Miren los fuegos artificiales sin mí”, le dijo a su esposa y a sus tres hijos adolescentes. “No iré contigo esta vez”.

Gilberto tenía un plan. Él quería orar.

Después de que su familia se fue de la casa, le rogó a Dios que le enseñara la Biblia y le revelara su verdadera iglesia.

“Dios respondió esa oración más rápido que cualquier otra oración en mi vida”, explicó Gilberto más tarde.

Encuentro bancario inesperado

Sin saberlo, Gilberto había orado en sábado, el séptimo día de la semana. El 31 de diciembre cayó un sábado de ese año. Al día siguiente, 1 de enero, era domingo.

El lunes, el primer día de trabajo del año, Gilberto recibió una llamada telefónica del banco donde solía trabajar. El director del banco quería que él ingresara para firmar un contrato sobre algunas inversiones que él poseía.

En el banco, Gilberto vio a un antiguo compañero de trabajo sentado cerca del escritorio del director del banco y recordó abruptamente que el hombre era cristiano. Se acercó al hombre, Álvaro, después de firmar el contrato.

“Álvaro, ¿sabes dónde puedo estudiar la Biblia?”, preguntó Gilberto. “No me presentes a un pastor. No trates de convertirme. Solo quiero estudiar la Biblia”.

Álvaro era un adventista del séptimo día, pero Gilberto no lo sabía.

“Puedes estudiar la Biblia en Cabula”, dijo Alvaro, refiriéndose al distrito de la ciudad donde se encuentra su iglesia adventista.

“Eso está muy lejos”, expresó Gilberto. “El tráfico es terrible”.

Primera visita al grupo

Al día siguiente, el martes, Álvaro llevó a Gilberto a la iglesia-hogar ‘Sharing Jesus’, donde las personas se reúnen en grupos pequeños para cantar y estudiar la Biblia. Gilberto, sin embargo, se sintió incómodo al presentarse en un lugar donde no conocía a nadie, por lo que le pidió a una amiga de la familia, de nombre Regina, que viniera. Su esposa se negó a ir.

Gilberto estaba fascinado con el estudio de la Biblia y le pidió a Regina que se uniera a él en la próxima reunión.

“Bien, iré contigo”, respondió ella. “Pero no me uniré”.

Gilberto fue bautizado a fines de año, el 31 de diciembre de 2006. Regina fue bautizada el año siguiente.

“Adivina quién fue bautizada conmigo”, dijo Gilberto con un brillo en los ojos. “Mi madre.”

Antes de su bautismo, le anunció la noticia a su madre, que había vivido durante años en el campo con su hermana, Odete, una adventista.

“Mamá, voy a ser bautizado en la iglesia de mi hermana”, señaló.

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