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Ministerio de la Mujer refuerza el trabajo misionero en las iglesias

Su enfoque en discipulado y evangelismo práctico fortalece la comunión con Dios y el compromiso misionero en las mujeres adventistas en Chile


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Basado en cinco áreas esenciales: devoción personal, vida plena, oración intercesora, evangelismo femenino, y voluntariado de acompañamiento espiritual; el Ministerio de la Mujer motiva, acompaña y capacita a las mujeres de la Iglesia Adventista del Séptimo Día (IASD) en su propósito de ser discípulas de Cristo en sus hogares, iglesia y comunidades.

Hoy, ellas, no solo representan la mayoría de los miembros de la iglesia (57% en Chile y 56,8% en la región de la División Sudamericana), sino que también son una fuerza misionera activa, decidida a llevar luz donde hay oscuridad y esperanza donde hay dolor.

Un legado que inspira

En Chile, el Ministerio de la Mujer fue establecido en el año 2000, cinco años después de su organización oficial como departamento de la IASD a nivel mundial. Sin embargo, desde mucho antes se tejía silenciosamente el trabajo misionero femenino. A través de talleres de cocina, costura, grupos de estudios bíblicos y otras reuniones enfocadas en la misión, guiadas por esposas de pastores y maestras de Escuela Sabática, se fue plantando la semilla de lo que hoy es un movimiento vibrante y comprometido.

La primera líder o directora del Ministerio de la Mujer en Chile fue Soledad Álvarez Valenzuela. Solo un año después de su organización, en 2001, ya existían 44 escuelas de Evangelismo Femenino a nivel país, que formaron a 1.465 mujeres, generando más de 3.800 estudios bíblicos y 652 bautismos como frutos de la obra misionera encabezada por las mujeres de la iglesia.

Directoras del Ministerio de la Mujer en Chile (Imagen: Comunicación UCh)

A lo largo de los años, el ministerio ha impulsado diversas iniciativas que combinan espiritualidad, cuidado emocional, compañerismo y acción misionera. Entre ellas destacan: “Basta de Silencio” (2003), “Té entre Amigas”, (2007), “Vida Plena” (2010), “10 Días de Oración” (2013), Semana de Evangelismo Femenino (2014), “Madres de rodillas, hijos de pie” (2015), y “Proyecto VIVE” (2017). Todas con el objetivo de fortalecer la vida espiritual y convertir cada encuentro en una oportunidad para llevar a otros a Jesús.

La marca misionera femenina

El proyecto VIVE (Vive Iluminando Vidas con el Evangelio) se ha convertido en la marca distintiva del Ministerio de la Mujer. A través de grupos pequeños, se cultivan amistades, se atienden necesidades prácticas y se comparte la Palabra de Dios con mujeres no adventistas. Desde talleres en diversas áreas de interés hasta estudios bíblicos, cada actividad es una puerta abierta para el discipulado. En los últimos tres años, se han organizado 3.646 grupos VIVE, y en este primer semestre 784 están activos. Este proyecto como muchos otros fortalece la comunión, el relacionamiento y la vida en misión.

Otra estrategia que moviliza a las mujeres adventistas en Chile es la Semana de Evangelismo Femenino, la cual se realiza anualmente en cada uno de los siete campos misioneros que tiene la iglesia adventista en el país. Durante el año 2024, se abrió 849 puntos de predicación donde 1.711 mujeres fueron las predicadoras principales. ¿El resultado? 513 vidas transformadas mediante el bautismo.

Compasión en acción: voluntariado en hospitales

El Voluntariado Adventista de Acompañamiento Espiritual es otra área y frente de trabajo del Ministerio de la Mujer que consiste en brindar apoyo emocional, espiritual y en algunos casos entrega productos de aseo personal y asistencia alimentaria a pacientes que yacen en camas de hospitales y a sus familias.

Desde su inicio en el Hospital de Ovalle en 1990, las voluntarias adventistas, conocidas como las “damas de rosado” han dejado  marcas indelebles en muchos corazones, motivando a que esta obra siga creciendo con fuerza, reuniendo hoy a 697 voluntarios activos que conforman 39 equipos de voluntariado adventista en diferentes hospitales del país, incluyendo a hombres y jóvenes en la misión de llevar esperanza a quienes más lo necesitan y a presentarles a Cristo a través de acciones de amor y del estudio de la Biblia.

“Estamos muy agradecidas de Dios por su compañía durante los años pasados. Cada año llevamos adelante muchos planes, proyectos y actividades que apuntan a nuestro propósito: inspirar a las mujeres a alcanzar su pleno potencial en Cristo, capacitándolas para profundizar su relación con Dios; y con sus dones, servir a la iglesia y comunidad, volviéndose activa en la predicación del evangelio”, comentó Waleska Blu, directora del Ministerio de la Mujer en Chile.

Cada mujer adventista es llamada a ser una discípula activa, a llevar luz y a sembrar esperanza a través del servicio y la predicación.