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Médicos voluntarios tratan la salud de mujeres refugiadas en el Líbano

Muchas mujeres fueron diagnosticadas con tumores en el útero y los ovarios, además de neoplasias mamarias y nódulos que podrían evolucionar a enfermedades más graves.


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Las médicas con sus traductoras. (Foto: Divulgación)

Por tercer año consecutivo, la Asociación de Médicos Adventistas (AMA) realizó otra acción voluntaria en el Líbano, junto con el proyecto Winners, una organización asistencial, filantrópica y de beneficencia que atiende niños y adolescentes en el país del Medio Oriente. En 16 días de trabajo intenso, entre el 18 de abril y el 4 de mayo, cerca de 2 mil refugiados sirios y libaneses fueron atendidos por el equipo médico brasileño en Majdal Anjar, ciudad ubicada al este del Líbano, y en otras localidades donde se encuentran los campamentos de refugiados de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Además de las consultas gratuitas, la población también recibió medicamentos, gracias a la recaudación de 8 mil dólares. En total, 22 profesionales de la salud: 8 médicos, 5 de ellos mujeres que formaron el equipo de especialistas en las áreas de ginecología, mastología, neurología vascular, pediatría y clínica general. Los demás profesionales como psicólogos, fisioterapeutas, dentistas y educadores físicos también completaron el grupo.

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El médico de cuidados intensivos y presidente de la asociación, el doctor Fabiano Luz, vio la necesidad de llevar más profesionales de la salud que fueran mujeres. “Cuando las quejas se referían a la región íntima, ni yo como médico, ni tampoco el traductor podíamos hacerles preguntas a las sirias para una evaluación clínica. Solo una médica y una traductora podían preguntar”, explica.

Equipo de AMA con traductores, en frente de la alcaldía de la ciudad de Majdal Anjar. (Foto: Divulgación)

Esta vez, el equipo de voluntarios brasileños embarcó reforzado por un grupo de mujeres profesionales de la salud, con el objetivo específico de cuidar de la salud ginecológica de las mujeres sirias refugiadas. Esa selección fue crucial debido a la cultura local, que prohíbe la atención ginecológica a los profesionales del sexo masculino.

Los responsables de la organización de todo el proyecto en el Líbano fueron el líder de Misiones de la Asociación de Médicos Adventistas, AMA, el doctor Edson Jara, médico clínico general, el doctor Fabiano y la médica neurovascular,  Ellen Carvalho.

“Ayudar en la planificación y la ejecución de tantos detalles me hace admirar aún más la coordinación de los proyectos y, aunque sea desafiante, me dio un mayor sentido de misión cumplida. Desde el alojamiento, la alimentación, la distribución del trabajo, los paseos, el seguro, todo se piensa y se hace viable para que los voluntarios se preocupen solo por el servicio y aprovechen al máximo la experiencia de la misión humanitaria”, detalla la doctora Ellen.

Atención domiciliaria para pacientes con limitación de movilidad. (Foto: Divulgación)

Descubrimiento de enfermedades graves

Según el doctor Fabiano, cerca del 90% de la población libanesa fuma mucho, cerca de cuatro paquetes por día, o sea, 80 cigarrillos por día. Esa adicción descontrolada ocasiona muchas enfermedades respiratorias, con gran riesgo de infartos y de necesidad de procedimientos quirúrgicos. Muchos pacientes sirios se quejaban de dolores crónicos, incluso dos de ellos tenían una bala de revolver alojada en el brazo y en el tórax que, antes de ser atendidos, aún no se habían detectado. Eso ocurre porque no reciben asistencia y no tienen ningún apoyo en el área de la salud.

Parte del equipo junto a pacientes, frente a uno de los puestos de atención. (Foto: Divulgación)

Durante las consultas se diagnosticaron casos graves oncológicos, cardiológicos y ginecológicos. “Hicimos diagnóstico de tumores en el útero y ovarios, neoplasias mamarias, nódulos que podrían convertirse en neoplasias, en fin, muchas enfermedades que causaban dolor y sufrimiento”, constata el médico presidente de AMA.

“Una de las consultas más relevantes que hice, además de los niños desnutridos, fue el de un niño de 2 años, nieto de una de las líderes del campamento de refugiados sirios”, recuerda el doctor Fabiano. Él cuenta que el niño se ponía azul cuando estaba más animado. “Cuando puse el estetoscopio en el pecho del niño, escuché un ruido típico de un soplo cardiológico, una comunicación interventricular, el tipo de malformación cardíaca más frecuente en bebés”. Para el presidente de AMA, “lo más doloroso es saber que ese niño nació dentro de un hospital en el Líbano, pero como sirio y refugiado de guerra, no recibió la atención apropiada”. Al niño se le realizó un electrocardiograma y fue derivado a un cardiólogo pediátrico para solicitar la cirugía cardíaca.

Salud de las mujeres

Parte del equipo de atención a la salud de la mujer, liderado por Karin Kiefer Martins. (Foto: Divulgación)

Con respecto a la atención a las mujeres, la médica ginecóloga  Karin Kiefer Martins dijo que la principal queja de ellas era el sangrado irregular, el cansancio y el malestar. “La mayoría de ellas tenía algún déficit de crecimiento, otras tenían dificultades para tener una alimentación básica”, completa. Karin resalta que en el Líbano no tienen acceso fácil a la atención médica porque tienen que pagar y la mayoría no tiene dinero para costear las consultas y los exámenes.

La doctora Ellen Carvalho pudo evaluar predominantemente a pacientes con demandas neurológicas, la mayoría mujeres adultas, aunque también niños, adolescentes y algunos hombres. “Mi mayor alegría fue atender en el campo de refugiados a los niños y las mujeres que nos ofrecieron amor y gratitud en respuesta a lo poco que pudimos ofrecer. Fue increíble servir a esa población y ver a tantos profesionales dando lo mejor de ellos, incluso en situaciones desfavorables, para atender las necesidades de los libaneses y los refugiados sirios”, declara la médica neurovascular.

Apoyo psicológico y de fisioterapia

La psicóloga Tatiana Alvarenga de Oliveira embarcó hacia el Líbano con sus dos hijas y el yerno, que son médicos. Ella realizó consultas individuales, en las que las quejas más frecuentes eran la ansiedad y la depresión. La especialista en salud mental también brindó por lo menos tres charlas: para los alumnos de la escuelita de fútbol del proyecto Winners, en total unos 25 chicos; para niños sirios en una escuela; y para alumnos sirios de las clases de corte y confección. Tatiana también dio apoyo a los traductores y al equipo de voluntarios.

“Sin duda, fui la más beneficiada en esta experiencia. Expandí mis horizontes culturales, sobrepasé fronteras del conocimiento y construí nuevas amistades transculturales con jordanos, sirios y libaneses. No podíamos hablar de religión, teníamos que “ser Jesús” sin hablar de él, por medio del servicio, las sonrisas, el acogimiento y el abrazo”, resalta la psicóloga.

Los fisioterapeutas Vinicius Coelho y Suzely Ferreira hicieron la diferencia en la vida de los pacientes, tanto en 2024, como en 2025. Suzely atendió mujeres con varias quejas, incluyendo fracturas antiguas, dolor generalizado, tendinitis, fascitis plantar, dolor lumbar y problemas relacionados al área pélvica. Se organizaron dos grupos de pilates, uno por la mañana y otro por la tarde. “Dos pacientes llegaron con quejas muy severas con relación a dolor en el área de la cadera, rodillas y cuello. En cada clase teníamos enormes avances y los dolores de las pacientes fueron desapareciendo”, revela la fisioterapeuta.

Las clases de pilates les proporcionaron a las pacientes la capacidad de retomar sus actividades diarias, antes limitadas por el dolor. “Ellas compartían sus logros, pues ahora podían realizar actividades como agacharse, alzar a los niños, levantar los brazos para tomar algo en el armario, sostener el plato, entre otras cosas”, detalla Suzely.

Una misión de acogimiento

El presidente de AMA resalta que ya ha atendido a muchas personas con mucho sufrimiento en diferentes partes del mundo, como en el Amazonas, países como India, Perú, Argentina y algunos países en África, pero atender a los refugiados de guerra fue diferente y muy impactante, pues para los sirios, el pasado ha sido destruido, el presente es difícil y el futuro es incierto por el hecho de residir en un país que los rechaza porque sobrecargan la infraestructura del Líbano. “Por la gracia de Dios, logramos dar apoyo terapéutico a esas personas. Fue muy gratificante poder ayudar y traer un poco de consuelo a ese pueblo que ha sufrido tanto”, concluye el doctor Fabiano.


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