Madres adolescentes entregan su vida a Cristo, mediante el bautismo, en Huancayo
Las jóvenes también solicitaron una Ceremonia de Dedicación para sus bebés, deseando contar con la bendición de Dios.

En un lugar donde muchas jóvenes llegaron cargando historias de dolor, abandono e incertidumbre, Dios comenzó a escribir nuevos capítulos de esperanza. Las damas de la Iglesia Adventista del Séptimo Día “La Florida” (Misión Central del Perú) realizaron una visita solidaria por el Día Internacional de la Mujer al Centro de Acogida Residencial (CAR) “Sor Teresa de Calcuta” en la ciudad de Huancayo, sin imaginar que esta acción se convertiría en una misión permanente.
Actualmente, aquellas damas adventistas, además de compartir donaciones, llevan un mensaje de esperanza y amor cristiano; y con su presencia, cada sábado, están transformando vidas en aquel centro de acogida para madres adolescentes.

Misión de la Mujer Adventista
Con autorización del centro de acogida, se desarrollaron charlas sobre resiliencia y esperanza, momentos de alabanza, meditación y estudios bíblicos. Mientras algunas hermanas cuidaban a los bebés, otras compartían el curso bíblico "La Fe de Jesús" con las adolescentes interesadas. Además de enseñar sobre temas bíblicos, las voluntarias enseñan tejido a las adolescentes, ayudándolas a confeccionar prendas de vestir para sus bebés y para ellas mismas, fortaleciendo así su autoestima y desarrollo personal.

Resultados extraordinarios
Con acompañamiento espiritual, liderado por pastores locales, siete madres adolescentes respondieron al llamado de Cristo y decidieron bautizarse. La ceremonia, realizada con las autorizaciones correspondientes, se convirtió en un emotivo testimonio del poder de Dios para transformar corazones. Además, las jóvenes solicitaron dedicar a sus bebés al Señor, celebrándose un programa especial de dedicación.

Las damas de la iglesia, a través del Ministerio de la Mujer, afirman que también se ha fortalecido su propia fe y compromiso con la misión. Asimismo, continúan capacitándose como instructoras bíblicas; demostrando que cuando la iglesia sirve con amor, el evangelio trasciende las palabras y se convierte en una poderosa herramienta de restauración y esperanza para quienes más lo necesitan.