La Iglesia implementa el Ministerio de Capellanía para fortalecer la atención fuera de los templos locales
El departamento contempla asistencia espiritual en lugares como escuelas, hospitales, prisiones y cuarteles.

El cuidado espiritual no siempre ocurre dentro de una iglesia. En situaciones específicas, se vuelve esencial justamente en entornos como escuelas, hospitales y cárceles, donde muchas veces las personas enfrentan momentos decisivos. Por eso, con el objetivo de ampliar esta asistencia, la sede sudamericana adventista oficializó el Ministerio de Capellanía.
Al ser presentado a los delegados e invitados de la Junta Directiva Plenaria este lunes 4, la formalización del departamento fortalecerá las iniciativas en marcha y la presencia de pastores fuera de los templos adventistas, con apoyo estructurado para su actuación en distintas áreas.
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"La propuesta es simple y profunda: llevar el cuidado pastoral a donde están las personas, especialmente cuando más lo necesitan y no puedan ir a un templo. El departamento existe para que este llamado especializado tenga estructura, estándar profesional, respaldo eclesiástico y apoyo denominacional", subraya el pastor Otávio Barreto, quien en la misma reunión fue elegido director del Ministerio de Capellanía para ocho países de Sudamérica.
Aun con la nueva función, continúa como secretario ministerial asociado para el territorio. Vea su biografía a continuación:

Nacido en Recife, Pernambuco, Brasil, es licenciado y magíster en Teología por el Centro Universitario Adventista de Enseñanza del Nordeste (Uniaene). También posee un MBA en Administración de Empresas, especialización en Tercer Sector y un MBA en Liderazgo y Gestión Estratégica de Personas por la FIA-SP. Actualmente, es doctorando en Teología Pastoral por la Universidad Adventista del Plata, en Argentina.
Antes de dedicarse integralmente al ministerio pastoral, sirvió como voluntario en diferentes países. Inició su ministerio en 2011, en la Asociación Pernambucana, territorio administrativo responsable de la obra de la Iglesia en Pernambuco, donde ejerció como pastor distrital y director del Ministerio Personal durante ocho años.
En 2019, fue nombrado secretario ejecutivo de la Asociación Cearense y, posteriormente, elegido presidente de la misma institución. En noviembre de 2022, asumió la función de secretario ejecutivo y director de Comunicación de la Unión Nordeste Brasileña, donde permaneció hasta noviembre de 2025, cuando fue elegido secretario ministerial asociado de la sede sudamericana adventista.
Está casado con Cristiane, con quien tiene dos hijas: Lara y Alice.

En esta entrevista, Barreto detalla cómo funcionará el Ministerio de Capellanía y de qué manera la Iglesia espera alcanzar a más personas en diferentes frentes de actuación con el apoyo de aproximadamente 600 capellanes activos en Sudamérica. Este número deberá crecer en los próximos años para apoyar aún más la misión de la Iglesia.
¿Cuál es la importancia de la creación del departamento del Ministerio de Capellanía en el territorio sudamericano?
Sudamérica alberga una de las mayores redes adventistas de educación, salud y medios de comunicación del mundo. A pesar de eso, hasta ahora no contaba con un departamento oficial de Capellanía. El trabajo existía, y existía con mucha calidad, pero estaba disperso en iniciativas aisladas.
La creación del departamento cambia este escenario en tres dimensiones. Primero, alinea a la División Sudamericana de la Iglesia Adventista con lo que ya es práctica consolidada en la Asociación General y en las demás divisiones. Segundo, da a los capellanes una estructura institucional, reglas claras, capacitación organizada y respaldo eclesiástico reconocido. Tercero, abre nuevas puertas para una misión coordinada en diversos sectores de la sociedad.
¿El funcionamiento de este ministerio será similar al de otras regiones del mundo?
El funcionamiento será similar en su estructura. En todas las regiones, el departamento cumple funciones esenciales: establecer normas, otorgar respaldo eclesiástico, supervisar la formación profesional, certificar capellanes y ofrecer apoyo continuo. Lo que cambia es la aplicación local. Cada División adapta los estándares de la Asociación General a las realidades culturales, legales e institucionales de su territorio. Aquí seguiremos ese mismo modelo, con sensibilidad a las particularidades sudamericanas y en diálogo directo con la estructura mundial de la Iglesia.
¿Cuál es su relevancia desde el punto de vista de la asistencia espiritual?
La capellanía alcanza a personas en momentos en los que la asistencia espiritual tradicional difícilmente llega. Un padre sentado junto a la Unidad de Terapia Intensiva a las tres de la mañana. Un adolescente ansioso en la víspera de una decisión difícil. Un preso la noche anterior a una audiencia. Un enfermero acumulando turnos durante una crisis sanitaria.
Estas personas no están en condiciones de buscar una iglesia. Están atravesando crisis, dolor, decisiones, miedo, duelo. Y es precisamente en ese momento cuando necesitan una presencia pastoral preparada, paciente y respetuosa. Eso es lo que llamamos el ministerio de la presencia. Estar allí. Escuchar antes de hablar. Orar cuando se solicita. Derivar cuando el caso requiera otro tipo de ayuda. La asistencia espiritual en capellanía es cuidado integral en tiempo real, en el lugar donde ocurre la vida, no en la agenda pastoral.
¿De qué manera será un apoyo para los capellanes actuales?
El nuevo Ministerio ofrecerá apoyo en varias áreas: capacitación continua con programas reconocidos; respaldo eclesiástico formal, que brinda seguridad tanto al capellán como a la institución que lo emplea; encuentros de formación; materiales y publicaciones profesionales; una red de colegas para intercambio de experiencias y supervisión. En otras palabras, el capellán deja de caminar solo. Pasa a formar parte de una comunidad ministerial preparada, supervisada y respaldada en cada decisión difícil que debe tomar.
¿El ministerio también tendrá interacción con otras iniciativas, como el Club de Conquistadores?
Sí, y esta es una de las dimensiones más ricas del trabajo. La capellanía no funciona de forma aislada. Se relaciona con Educación, Ministerio Joven, Salud, la Agencia Adventista de Desarrollo y Recursos Asistenciales (ADRA), la Asociación Ministerial y grupos voluntarios, como los Doctores de Esperanza en Brasil.
En el caso específico de los conquistadores y aventureros, hay un campo muy prometedor para la capellanía. Pensemos en camporís con decenas de miles de jóvenes, en campamentos, en capacitaciones de liderazgo. Son ambientes que requieren una presencia pastoral preparada, capaz de acompañar historias personales, atender situaciones de crisis, ofrecer orientación y ministrar en los cultos. Lo mismo ocurre con viajes misioneros, acciones comunitarias, eventos deportivos y proyectos sociales. El futuro del trabajo integrado de la Iglesia pasa en gran medida por este tipo de cooperación intersectorial.
¿Cómo este trabajo se convierte en una puerta de entrada para que personas en diferentes contextos conozcan la Biblia y la esperanza en Jesús?
Mucho de lo que llamamos evangelismo comienza con la confianza. Y la confianza se construye a través del cuidado real. Cuando un capellán acompaña a un paciente terminal con presencia y oración, cuando orienta a una pareja en conflicto dentro de una empresa, cuando apoya a un alumno que perdió a un amigo, está haciendo lo que Cristo hizo antes de predicar: mezclarse con las personas, simpatizar, ministrar, ganar su confianza y luego invitarlas a seguirlo.
Este ministerio también tiene una dimensión misionera. La Iglesia Adventista nació con una misión para "toda nación, tribu, lengua y pueblo". Ese mensaje necesita llegar a las personas que están fuera del alcance natural del ministerio de la iglesia local: pacientes terminales, presos, militares en zonas de conflicto, alumnos en campus seculares, profesionales con jornadas extenuantes. No los alcanzaremos solo con cultos y campañas de evangelismo, sino también con una presencia pastoral preparada, en el lugar donde están y en el momento en que lo necesitan.
La creación del Ministerio de Capellanía en la División Sudamericana es, ante todo, una decisión misionera. Es la Iglesia organizando su presencia para servir más allá de sus muros. Esto es coherente con la historia adventista, que siempre ha invertido en colegios, sanatorios y hospitales. Y es coherente con la profecía de Apocalipsis 14, que nos llama a alcanzar a toda la humanidad. Cada capellán enviado es una extensión de la Iglesia en territorios que de otro modo permanecerían fuera de su alcance.
Junta Directiva Plenaria
La Junta Directiva Plenaria, realizada en el primer semestre, está compuesta por delegados de la Iglesia Adventista del Séptimo Día de ocho países de Sudamérica. La reunión aprueba proyectos que impactan directamente a las iglesias locales. En esta edición, también se presentan informes de diferentes áreas que contribuyen a la misión de la Iglesia. Para conocer la estructura administrativa de la denominación, haga clic aquí.
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