La Iglesia Adventista del norte del Perú traza su hoja de ruta misionera con la Misión GloCal
Líderes adventistas analizaron avances, votaron nuevos nombramientos y renovaron su compromiso con una misión activa y guiada por el Espíritu Santo.

El evento, desarrollado los días 27 y 28 de mayo en la sede de la Unión Peruana del Norte (UPN), en Chaclacayo – Lima, congregó a 46 delegados de campos misioneros e instituciones adventistas. Este año, el lema que enmarcó la jornada fue “Promesa VIVA”, una frase que no solo decoró el escenario, sino que resonó en los informes, testimonios y llamados espirituales vividos durante estos dos días.
Informes que impulsan la misión

Desde el inicio, los líderes compartieron informes que mostraron el avance de la Iglesia en distintas áreas: crecimiento bautismal, desafíos generacionales, sostenibilidad financiera y fortalecimiento institucional.
En el área de finanzas, el Mtro. Álvaro Masías subrayó que el crecimiento económico de los últimos cinco años ha sido una bendición para la expansión misionera.“Los recursos que Dios nos ha confiado no son para acumular, sino para evangelizar. Cada centavo cuenta cuando se trata de salvar vidas,” expresó.
Durante la jornada también se votaron nuevos nombramientos de los campos misioneros e instituciones.
Misión GloCal

En la clausura de la jornada, el presidente de la Iglesia Adventista del norte del Perú, Pr. Daniel Montalvan, compartió el propósito central de esta reunión:
“Reafirmamos nuestro compromiso con una misión GloCal: actuar localmente para plantar y expandir la Iglesia, y al mismo tiempo mirar hacia el mundo, enviando y recibiendo misioneros. Este enfoque necesita recursos, planificación y, sobre todo, disposición del corazón”, afirmó.
Testimonios que confirman la fe en acción
La plenaria también fue escenario de historias que inspiran. Como la de Celso Burga, un joven universitario de Cajamarca, que decidió dedicar su vida a la misión al declarar: “No puedo quedarme callado sabiendo que hay tantos esperando escuchar a Cristo.”

También se presentó a un equipo OYIM (Un Año en Misión), conformado por jóvenes de Perú, Brasil, Venezuela y Estados Unidos. Ellos están dedicando un año completo de sus vidas para servir en lugares donde se necesita testimonio, compasión y evangelismo.
Pero quizás uno de los momentos más conmovedores fue el bautismo de Jesús Alvarado, un joven que conoció el mensaje gracias al testimonio de su tía Alejandrina, quien con apenas siete meses en la fe, ya ha llevado a 11 personas al bautismo y estudia la Biblia con 20 más.

“Ella es prueba de que el Espíritu Santo puede usar a cualquiera que esté dispuesto a ser un instrumento”, comentó Montalván al presenciar el bautismo.

La Junta concluyó con una oración colectiva, la entrega de desafíos a cada campo e institución, y un compromiso renovado de hacer viva la promesa de Cristo en cada rincón del territorio. El texto de Romanos 15:19 fue citado como inspiración final: “Todo lo he llenado del evangelio de Jesucristo.”
De esta manera la Iglesia en el norte del Perú sigue firme, enfocada y en movimiento, con la promesa de Dios como guía y el evangelio como misión.
