Noticias Adventistas

Biblia

Iglesia y Estado en Chile: a 100 años de su separación - Parte 2

En el tiempo del fin, el verdadero pueblo de Dios defenderá la libertad de conciencia, aunque deba enfrentar fuego, poder y persecución.


  • Compartir:
(Foto: IA)

El león de Tarapacá y la nueva constitución 

La figura de Arturo Alessandri Palma, conocido como el león de Tarapacá ganó preeminencia en el Chile de principios del siglo 20. Alessandri había sido tres veces diputado y una vez Senador cuando con un discurso considerado populista háblala en contra de las elites del parlamentarismo al cual el mismo pertenecía. Tenía algunas frases célebres como “mi querida chusma” para referirse al pueblo y la “canalla dorada” haciendo alusión a la élite gobernante. 

Su popularidad en un periodo crítico lo llevó a ser el representante de la coalición liberal para la presidencia. Dentro de sus propuestas presidenciales estaba la de reformar la constitución y separar la Iglesia del Estado. 

En su primer discurso como candidato donde expreso su programa de gobierno, Alessandri señalaba: “Debemos de concluir la obra de laicizar todas nuestras instituciones, sin propósitos de persecución, sin provocar odios ni divisiones en la familia chilena, inspirándonos sólo en el sagrado espíritu de tolerancia que, en la lucha de las ideas, es tienda bajo la cual pueden cobijarse todas las conciencias a respirar el aire puro de la libertad”.16 Sobre estas temáticas volvió a insistir en sus discursos de 1921, 1923 y 1924. En este último enfatizó el envío de una reforma constitucional al nuevo congreso tratando la separación de Estado e Iglesia para “finalizar la laicización de las instituciones, iniciadas el año 1874 y bruscamente interrumpidas en 1891”.17 

El discurso de Alessandri iba a ser enfrentado arduamente por el mundo católico. En una carta pastoral titulada “El retroceso social: El laicismo imperante lleva a la sociedad a una ruina inminente”, el obispo de Concepción Gilberto Fuenzalida habló sobre como el laicismo era una enfermedad para la sociedad, un problema que degradaba al ser humano. El obispo termina su carta haciendo una apelación a volver a Dios y mencionado: “miramos con pavor el desarrollo de los acontecimientos futuros”.18 En este último mensaje tenía razón, debido a los sucesos que vendrían más adelante en el gobierno de Alessandri. 

En la etapa final de su periodo de gobierno se iniciaron varios conflictos que culminaron con el famoso “ruido de sables” realizado por los militares a principios de septiembre de 1924, los cuales buscaban que sus demandas por mejoras fueran atendidas de forma inmediata. A esto le siguió un golpe de estado que disolvió el parlamento y causó la renuncia del presidente Alessandri el 11 de septiembre. No obstante, esta renuncia no fue aceptada y se le dio un permiso temporal para estar fuera del país. 

Tras el fracaso de una junta militar para reformar el país, la historia de Chile atestiguo un segundo golpe de estado por parte de militares reformistas, quienes depusieron la junta militar y trajeron de vuelta al presidente. Alessandri volverá de su exilio para terminar su periodo con la condición de llevar a cabo el proyecto de una nueva constitución. 

Alessandri y las negociaciones con el vaticano 

Al finalizar su exilio de seis meses, el presidente Alessandri se reuniría con el papa Pío XI en el Vaticano para tratar el tema de una nueva constitución. En sus recuerdos Alessandri escribe que le expresó al papa “la absoluta necesidad de reformar la constitución o hacer una nueva sobre la base de la completa separación entre la Iglesia y el Estado...”. Sin embargo, al querer seguir fundamentando su tesis el Papa lo interrumpió delegando el asunto al cardenal secretario de estado Monseñor Gasparri.19 

En la entrevista privada con el Cardenal Gasparri, que se realizó en casa de Ramón Subercaseux, embajador de Chile. Alessandri planteo nuevamente la separación de Estado e Iglesia, pero manifestando que deseaba encontrar la solución en armonía con la Iglesia. 

El cardenal fue sincero al expresar que en su religión y dogma no puede aceptar tal separación, pero como era un hecho, lo único que podía solicitar era que se efectuara esta separación en las mismas condiciones que está en Brasil. 

Alessandri se puso en pie y le dijo “Convenido Eminencia”. Después tomo un papel y le dijo al cardenal que pusieran sus fórmulas para la separación. El presidente se fue feliz a Chile con su papelito en el bolsillo, el cual definió la separación de la Iglesia y Estado, derogando por fin el articulo 5° de la constitución del 33.20 En su regreso a Chile el León de Tarapacá fue ovacionado por las multitudes y comenzó de inmediato el proyecto. 

Discusiones de la comisión de la constitución de 1925 sobre la secularización de Chile 

Lo que más caracterizo a esta nueva constitución no fue proclamada uninacionalidad, tampoco el centralismo basado en Santiago, ni siquiera la vuelta a un presidencialismo excesivo que ha caracterizado a la historia de Chile y a sus instituciones públicas, inclusive religiosas. Sino la separación entre Iglesia y Estado. Esta es la cumbre de la nueva carta magna, es el gran cambio del siglo 20 en la sociedad chilena. 

El proceso de hacer una nueva constitución consistió en la creación de una convención consultiva de 122 participantes entre parlamentarios, dirigentes políticos y gremiales. Luego se crearon dos subcomisiones: una de Organización que sesionaría 4 veces y la de Reforma que sesionó 33 veces. En total fueron 41 sesiones que estuvieron presididas por el presidente.21 

La vigésima cuarta sesión de Comisión de Reforma trató el tema de la secularización del estado. Esta sesión se llevó a cabo el 23 de junio de 1925 comenzando a las 16:00 H.  

El presidente Alessandri comenzó la sesión leyendo la propuesta de norma constitucional que finalmente quedaría aprobada. La primera intervención la tuvo Briones Luco, al afirmar que el partido radical ha instituido que, al separarse la Iglesia del Estado, los bienes de la Iglesia sean cometidos al derecho común y no solo los futuros bienes. Este fue el primer debate de la comisión. Briones insistía en someter a la iglesia al sistema de patronato si esta mantenía sus bienes. Alessandri recalcaba que la formula presentada era correcta, por lo cual ya era una ganancia para los partidos liberales, recordando que las leyes deben suscitar las menores resistencias posibles.22 Sin embargo, Briones no estaba a gusto con tal indicación al ver la riqueza y el poder que tenían la iglesia católica. 

Un segundo punto de discusión lo puso Silva Cortes quien propuso un artículo transitorio para que “durante veinte años el Estado de a la Iglesia católica una subvención anual de dos millones quinientos mil pesos, desde que se suprimiera el presupuesto de culto”.23 Además, como buen conservador católico declaró lo siguiente: “El sistema de separación, repugna al orden del universo, a la sagrada Escritura y a la Tradición. La iglesia Católica, Apostólica, Romana no acepta jamás como principio la separación. No puede derogar el derecho divino o natural”.24 

Silva Cortes hablando también en nombre de Vidal Garcés continúo expresando su profundo dolor como cristiano ante la separación. Lamentó en su alma cristiana “al encontrase en el caso práctico inevitable de una mayoría de hombres dirigentes de su patria que, en la necesaria, urgente ye imprescindible reconstrucción de las instituciones nacionales, no quieren conservar el régimen de unión cordialidad, y mutuo apoyo entre el Estado y la Iglesia Católica, Apostólica, Romana”.25 

Este segundo punto fue rebatido inmediatamente por Briones Luco, quien creía que la formula era excesivamente positiva para la iglesia. Vicuñas Fuentes apoyo a Briones considerando que lo que más se podía dar a la iglesia era una única compensación si se llegaba a irrogar. En cuanto a la subvención pensaba que no habría daño hacia la iglesia, porque si el Estado suprimía un servicio público lo único que haría sería una indemnización por una única vez y no por un tiempo prolongado. Del otro lado, Silva Cortes enfatizaba que la supresión del presupuesto de culto causaría un daño a los curas que tenían su asignación en base a ese presupuesto. Su propuesta era en base a la justicia para quienes dependían del presupuesto anual hacia la iglesia. 

Viendo el perjuicio que haría la separación de Iglesia y Estado con la supresión de la ley de presupuesto de culto, el presidente Alessandri en consideración del Arzobispo de Santiago, (quien según Alessandri merecía el respeto de católicos y no católicos de chile y el homenaje de la América entera por haber terminar con las luchas religiosa) propuso un periodo de transición de 5 años como máximo.26 

Esta última propuesta quedó aprobada por el pleno de la comisión. Amunategui pidió que se deje constancia en el acta el “homenaje de respeto y de cariño que todos los miembros de la Comisión tributan en honor de S. E. (Su Excelencia) el Presidente de la República y del Arzobispo de Santiago, por la manera tan elevada con que han llegado a un acuerdo que será de perdurable memoria, por los beneficios que acarreará al país”.27  

Votación por una nueva constitución 

El 30 de agosto de 1925 se levantaron a votar 134.421 hombres de un total de 3.753.799 habitante que tenía la población chilena según el informe estadístico del censo de 1920.28 Del total de chilenos solo podían votar hombres mayores de 21 años que supieran leer y escribir, los cuales eran una población de 618.660 hombres. De ese total habían solo 296.259 inscritos en el padrón electoral, que representaban el 47,8% de los posibles votantes. La abstención en la votación fue de un 54,63%, lo cual causó algunas críticas por la baja participación en los comicios.29  

La votación se dividía en tres cedulas distinguidas por colores: rojo, azul y blanco. La roja era la aprobación completa del proyecto sin modificación; la azul era aceptar el proyecto, pero con régimen parlamentario y la blanca era el rechazo a la nueva constitución.30 

Pese a la baja participación, la nueva constitución fue aprobada por el 94,84% de los votantes, que prefirieron la cedula roja aceptando el proyecto de nueva constitución completo.31 

Es interesante notar como el censo de 1920 proyectaba la religión de los chilenos de aquel tiempo. Lo podemos ver en el siguiente recuadro que muestra la población chilena y extranjera con distinción de sexo: 

Profesión Culto Chilenos Extranjeros Total 
Católicos 1.714.476 1.789.715 3.504.182 58.084 35.634 93.718 1.772.551 1.825.349 3.597.900 
Protestantes 20.145 17.406 37.551 11.140 5.474 16.614 31.285 22.880 54.165 
Ortodoxos 82 43 125 587 195 782 669 238 907 
Judíos 255 216 471 921 746 1.667 1.176 962 2.138 
Mahometanos 41 12 53 302 47 349 343 59 402 
Budistas 47 19 66 1.184 49 1.233 1.231 68 1.299 
Positivistas 47 22 69 50 22 72 
Sin religión 53.770 37.076 90.846 4.752 1.318 6.070 58.522 38.394 96.916 
Total 1.788.854 1.844.509 3.633.363 76.973 43.463 120.436 1.865.827 1.887.972 3.753.799 

Como vemos, la mayoría de la población de Chile era católica en esos días sumando un 95,8% de los habitantes. Los protestantes alcanzaban solo el 1,44% de la población total. Los sin religión alcanzaban el 2,58% y el restante el 0,12%. Por lo tanto, vemos como la propagación de la idea de separar el Estado de la Iglesia fue llegando y popularizándose en los habitantes del país. Al menos entre los hombres participantes del plebiscito. 

Por otro lado, también podemos analizar la cantidad de personas que se dedicaban alguna profesión relacionada a la religiosidad como lo muestra el siguiente recuadro: 

Profesión Culto Chilenos Extranjeros Total 
Eclesiásticos 634 634 243 243 877 877 
Ministros Disidentes 30 35 39 45 69 11 80 
Religiosos 702 2.323 3.025 667 820 1.487 1.369 3.143 4.512 
Sacristanes 131 131 135 136 
Total 1.497 2.328 3.825 953 827 1.780 2.450 3.155 5.605 

Se puede deducir que había 1 eclesiástico católico (sacerdote, cura, obispo) por cada 4.280 habitantes. En cambio, solo había un ministro disidente por cada 46.922 habitantes. 

Desde la perspectiva adventista los reportes estadísticos de 1925 de la Iglesia Adventista mundial muestran que la Asociación Chilena estaba representada por 14 iglesias, 1.021 miembros, 160 personas bautizadas en aquel año, 7 pastores ordenados, 4 pastores con licencia ministerial, 4 con licencia misionera y 9 colportores. 

 Por lo tanto, los adventistas para 1925 representaban solo el 0,02% de la población chilena, y había 1 pastor adventista por cada 250.253 habitantes. Los cuales fueron testigos de un momento histórico en la sociedad chilena, cuando el presidente Alessandri promulgó la nueva constitución el 18 de septiembre de 1925. 

Reacción de los obispos ante la separación 

Dos días después de la promulgación de la nueva constitución, específicamente el 20 de septiembre, sale a luz pública la Pastoral Colectiva de los Obispos de Chile, sobre la separación de Iglesia y Estado. Documento que comenzaba diciendo: “En adelante deja de reconocer el Estado como religión oficial a la Iglesia Católica: ciertamente no debía esperar esto la verdadera Iglesia de parte de una sociedad formada y organizada por ella.”32 Luego continua con un repaso de la influencia de la constitución del 1833 que ayudó a mantener al país en estabilidad política, pero que también tenía principios vejatorios para la iglesia como el patronato. En ese sentido la actual constitución dejaba atrás el principio de patronato, pero a la mirada de los obispos era repudiable que no se distinguiera a la iglesia “única y verdadera” de las “sectas y religiones falsas”.  

Los obispos terminan su carta enfatizando “El Estado se separa en Chile de la Iglesia; pero la Iglesia no se separará del Estado y permanecerá pronta a servirlo”.  

Esto fue el término de una era de apogeo católico desde las colonias, que continuo en los días de la independencia, pero que llegaba su final luego de años de luchas de evangélicos, liberales y radicales quienes abogaban siempre por una separación que trajera igualdad y libertad a la nación que llevaba poco más de 100 años de su independencia.  

La Iglesia Adventista y la separación de Estado e Iglesia 

En medio de toda la agitación política que estaba a travesando el país. La Revista Adventista informaba en mínimas porciones la situación sobre la nueva constitución en Chile. 

La sección de “Noticias generales” de La Revista Adventista del mes de Julio de 1925 cita el diario El Mercurio de Chile mencionando que “después de manifestar la forma en que se realizará la separación del Estado y la iglesia en Chile conforme a la nueva constitución dice que conviene a la Iglesia católica dicha separación. Pues en todos los países donde el catolicismo no sea la religión del estado, como en los Estados Unidos, Alemania, Inglaterra y Francia tiene mucha más vitalidad y cohesión, y como prueba adicional dicho periódico cita también al Brasil, donde el catolicismo se ha fortificado mucho desde su separación del Estado.33 

En ese mismo mes el pastor Roscoe T. Baer quien había sido el tercer presidente de la Asociación Chilena informaba en La Revista Adventista lo ocurrido en la reunión anual de la Asociación Chilena realizada en Santiago del 14 al 19 de mayo. Allí se presentaron diversos informes del avance de la obra de los distintos departamentos. Una vez terminada la reunión los delegados se fueron a Chillán para visitar la obra educativa en Chile. Luego los delegados de la Asociación General y de la División se dirigieron al Norte y los del a Unión hacia el sur de Chile.34 

Dentro de la sección el mundo al día de La Revista Adventista del mes de agosto de 1925 se menciona que “el vaticano sigue con intenso interés el desarrollo de los acontecimientos en la situación chilena, pues se proyecta separar allí el Estado de la Iglesia. Se afirma que, “el vaticano, en realidad prefiere una separación completa, como rige en Estados Unidos y Brasil, facultándose a la iglesia de que goce de plena libertad, a cualquier otra forma de protección del Estado hacia la Iglesia, en que, como ocurre en la Argentina, aquella lleva un propósito de ingerencia de Ejecutivo en asuntos Eclesiásticos”.35 

Exactamente en el mismo mes salía un artículo sobre la obra en Chile del quinto presidente de la Asociación Chilena, el pastor W. E. Hancok. En su artículo reconoce no escribir hace mucho en la revista y comienza agradeciendo el trabajo del año pasado y los primeros meses de 1925. Menciona que el año anterior fueron bautizadas 86 personas y la meta para el presente año iba a ser de 150 almas, (lo cual sería sobrepasado, según el reporte del año).36 Además, da a conocer lo alcanzado en diezmos y ofrendas del año pasado y la meta de 1925. A continuación, comienza a mencionar lo destacado de la obra en todo el territorio chileno destacando que cada vez hay más interesados y existe una mayor necesidad de obreros. El pastor termina diciendo “estamos de buen ánimo en el Señor y contentos de poder ayudar en la terminación de la obra en Chile”.37 Como se puede ver la única preocupación de los lideres de la iglesia y la hermandad tiene que ver con el avance de la obra y la predicación del evangelio, lo que pasaba en la sociedad no era para informarlo en la revista cuyo propósito era la misión de la Iglesia, no obstante, esto no significaba que eran ajenos a lo que pasaba en la sociedad chilena. 

En el mes de septiembre de 1925 La Revista Adventista informaba de forma breve: “Se efectúo en Chile el plebiscito o referéndum popular, resuelto con el fin de que el pueblo se pronuncia directamente acerca de la aprobación o no de la nueva Constitución. Las boletas serán escrutadas el 15 de septiembre próximo”.38 Al siguiente mes la Review and Herald publicó un artículo titulado The South American División en el cual P. E Brodersen informaba que “Chile ha declarado la separación entre estado e iglesia”. Además, mencionaba que el gobierno de Chile ha realizado una invitación a varias denominaciones incluyendo los adventistas, para ayudar a mejorar las condiciones morales y sociales del país.39 Al parecer había un interés en el liderazgo de Chile en participar de estos diálogos aportando ayuda al Estado y ayudando a la sociedad. 

 Es interesante agregar que el 22 de octubre de 1925 el pastor Hanckok público un breve artículo sobre el uso de la prensa en Chile. En el destacaba que él había usado la prensa chilena de manera considerable. El último tiempo los principales periódicos del país, publicaron sus artículos que exponían el mensaje en un momento de agitación, donde se creía que el fin del mundo llegaría en febrero del 1925.40 Esta creencia podría ser debido a las turbulencias económicas y políticas del Chile de ese tiempo, en el cual se produjo el segundo golpe de estado que traería nuevamente en marzo al presidente Alessandri.  

El pastor Hanckok destaca que “ahora es el momento oportuno para publicar algo sobre la templanza, la libertad religiosa y otros temas relacionados con los acontecimientos del día”.41 Esto demuestra el profundo interés del presidente de la Asociación Chilena por los acontecimientos del país. No sabemos si publicaron su opinión con respecto a la separación de Estado e Iglesia en algún diario. Pero podemos inferir que los lideres de la Iglesia Adventista en Chile eran conscientes del momento histórico que estaba atravesando el país al separar la Iglesia del Estado y por lo tanto comentaron al respecto.  

Conclusión 

El proceso de secularización de la sociedad chilena fue una larga lucha entre el Estado y la Iglesia. Una batalla entre conservadores ultramontanos contra liberales, radicales y evangélicos. Los últimos fueron ganando terreno en el Chile liberal con la aprobación de las leyes laicas la cuales serían el gran golpe hacia la Iglesia católica que culminaría con la promulgación de la nueva constitución de 1925. Aunque esta no contenía explícitamente la separación de Iglesia y Estado, si afirmaba la libertad de conciencia y religiosa por la cual tanto se luchó.  

Los adventistas fueron testigos y participaron de este hito histórico de la sociedad chilena. Ante un nuevo cambio constitucional en la década del 80, no hubo mayor novedad en relación con el artículo de libertad religiosa, escrito en la constitución de 1925. En el año 1999 se promulgó la ley 19.638 conocida como “Ley de Culto”, la cual trajo mayor igualdad para las denominaciones religiosas. Ya que ahora podrían tener personalidad jurídica con derecho público, estatus que solo había tenido la Iglesia Católica. 

En el tiempo actual la constitución sociológica de Chile ha cambiado bastante en el aspecto religioso. En los resultados del último censo del 2024, el 53,8% de la población respondía ser católico, un 16,2% evangélico protestante, un 3,7% de algún credo no cristiano, mormón, testigo de Jehová u otro, y un 25,7% dice ser sin religión, ateo o agnóstico.42 El Chile de hace 100 años es otro. 

El mundo adventista en la actualidad representa el 0,53% de la población chilena, y existe un pastor cada 69.475 habitantes. Aunque todavía el adventismo es un universo pequeño, su influencia en la sociedad ha crecido a través de sus iglesias e instituciones educativas y comunicacionales.43 

Su influjo también quedó demostrado por su participación en el último proceso constituyente de Chile, donde a través de la propuesta popular de norma constituyente 57.370 la Iglesia Adventista unió a otras denominaciones para votar por una norma que ampliaba la libertad religiosa en Chile. Esta propuesta incluía la libertad de observa un día de descanso semanal mediante la acomodación razonable.  

Es importante que como iglesia se siga defendiendo la libertad religiosa con ahincó, hace 100 años se ganó la batalla en Chile y se ha ido ampliando esta libertad. No obstante, la profecía de Apocalipsis 13 señala que la herida mortal de la bestia sanará y todo el mundo se maravillará (Ap. 13:3). Entonces, el dragón levantará otra bestia que hará que todos adoren a la primera bestia cuya herida mortal fue sanada (Ap. 13:12). La trinidad satánica (dragón, bestia del mar, bestia de la tierra) actuará en el fin de los tiempos para violar las conciencias de los seres humanos al obligar una adoración absoluta bajo pena de muerte (Ap. 13:15).  

Para finalizar, es en este momento que como pueblo debemos levantar la bandera de la libertad de conciencia y religiosa. Y al igual que Sadrac, Mesac y Abed-Nego, no obedecer las órdenes del rey o el Estado estando dispuestos a ser leales a la conciencia dirigida por la Palabra de Dios, aunque eso involucre nuestra vida. Dios nos ayude en este desafío del tiempo del fin.