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Iglesia celebra 120 años de historia en Pichirropulli, Sur de Chile

Desde esta congregación surgieron iglesias filiales que hoy siguen activas, como Maranata de Choroico y Paillaco.


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Iglesia de Pichirropulli en la actualidad (Foto: Comunicaciones)

La Iglesia Adventista de Pichirropulli agradece al Señor el acompañamiento durante 120 años, en un camino lleno de desafíos, altos y bajos; pero siempre con la fe y determinación que es Dios quien bendice.

Archivo Pichirropulli (Foto: Comunicaciones)

Origenes de Pichirropulli

La historia de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en Pichirropulli se remonta a enero de 1906, cuando Pedro Silva y sus hermanos llegaron desde Puerto Saavedra.

Aunque no existían adventistas en la zona, Pedro inició desde su hogar rural una silenciosa pero constante labor evangelizadora entre sus vecinos, apoyado por visitas pastorales esporádicas que fortalecieron la fe del naciente grupo.

Tras su fallecimiento, la congregación dio un paso significativo con la construcción de un pequeño templo rural en la propiedad de Nicolás Jara y su esposa Luisa Placencia.

Congregación reunida (Foto: Comunicaciones)

Bajo el liderazgo del hermano Martín Aros, familias del campo y del pueblo caminaban largas distancias cada sábado para congregarse.

Los bautismos se realizaban en un estero cercano, donde era necesario construir un tranque (depósito artificial de agua) para celebrar las ceremonias.

El crecimiento de la iglesia se acentuó especialmente después del terremoto de 1960, evento que llevó a muchas personas a buscar esperanza y consuelo en la fe.

Este ocurrió el 22 de mayo de 1960, y registró una magnitud de 9.5, considerado hasta hoy en día el sismo de mayor magnitud registrado en la historia del planeta.

Miembros de la Iglesia Adventista de Pichirropulli (Foto: Comunicaciones)

Ante el aumento sostenido de miembros, durante la década de 1960 la congregación decidió trasladarse al sector urbano de Pichirropulli.

Gracias a la donación de un terreno por parte de Alejandro Vásquez Ortiz, al esfuerzo comunitario y a la dirección del pastor Augusto Bacigalupi, se concretó la construcción del templo, inaugurado el 27 de enero de 1968 con la presencia de autoridades locales y vecinos.

En el marco de este legado histórico, el sábado 31 de enero de 2026 se realizó una emotiva celebración conmemorativa, que contó con la participación de representantes de las iglesias adventistas de Paillaco y Maranata filiales nacidas de la iglesia madre de Pichirropulli, además del Cuerpo de Bomberos local, reconocido por su permanente colaboración con la congregación.

Conmemoración 120 años

El programa incluyó presentaciones musicales, la participación de la hermandad, familiares y amistades, y la exhortación a cargo del pastor Aldo Delgado Montecinos, evangelista del sur de Chile.

Hermanos de Pichirropulli reunidos (Foto: Comunicaciones)

Asimismo, se compartieron saludos a través de videos de pastores que marcaron la historia del distrito, como Germán Fuentes, Luis Lagunas, Erick Gómez, Nelson Tapia, Raúl Larrondo, Rubén Soto, y un mensaje especial del pastor Juan Vásquez Zúñiga, nacido y criado en esta iglesia.

Durante la jornada también se rindió un reconocimiento a hijos y nietos de los pioneros que continúan sirviendo activamente: Joel Vives, Ruth Vásquez, Yolanda Aros, José Soto, Óscar Pinto y Sandra Zúñiga.

La celebración culminó con un cóctel fraterno preparado por las diaconisas para todos los asistentes.

Desde esta congregación surgieron iglesias filiales que hoy siguen activas, como Maranata de Choroico y Paillaco.

Asimismo, la iglesia ha sido cuna de vocaciones ministeriales, destacando pastores formados en la teología adventista como Juan Vásquez Zúñiga, Aldo Delgado Montecinos, Diego Silva Delgado y José Silva Montecinos.

Pastor Aldo Delgado, evangelista del sur de Chile (Foto: Comunicaciones)

A día de hoy la Iglesia Adventista del Séptimo Día en Pichirropulli permanece firme en su misión, agradecida de sus humildes comienzos y consciente del crecimiento que Dios ha permitido.

Tan significativo ha sido este desarrollo que el templo, por décadas hogar espiritual de la congregación, resulta actualmente pequeño frente a una comunidad que continúa avanzando unida en la fe.