Noticias Adventistas

Personas

Hombre abandona el alcohol y las drogas para convertirse en misionero

La oración, el acompañamiento de la iglesia y su bautismo le dieron un nuevo comienzo. Ahora su testimonio lleva esperanza a otras personas.


  • Compartir:
Marco Estrada predica para los internos de un centro de rehabilitación. (Foto: Daniel Vásquez)

En una noche de Año Nuevo, Marco Estrada caminaba sin rumbo por las calles, atrapado desde hacía años en el alcohol y las drogas, cargaba una profunda sensación de soledad. Con lágrimas en el rostro, regresó a su vivienda y, de rodillas, elevó una oración que marcaría un antes y un después en su vida: “Señor, ya no puedo más. No quiero seguir viviendo así. Quiero cambiar… no dejaré de orar hasta que me respondas”. Esa noche, agotado, se quedó dormido arrodillado en el suelo de su habitación, pero con la semilla de un nuevo nacimiento ya plantada en su corazón.

La iglesia y su transformación

Fueron cinco meses de lucha. Mientras conducía su mototaxi para ganarse la vida, enfrentaba la depresión, la abstinencia y las tentaciones. A menudo lloraba mientras manejaba  su mototaxi, cuando caminaba por las calles o al cerrar la puerta de su habitación. Aún con ese dolor, no se rindió.

Decidió asistir a la Iglesia Adventista “Nueva Esperanza”, ubicada en el distrito de Villa Maria del Triunfo (territorio de la Misión Peruana Central Sur), en la zona sur de Lima, Perú. Allí comenzó a estudiar la Biblia y, pronto, sintió el deseo de compartir con otros cómo Dios lo sostenía en su proceso de cambio.

La moto misionera de Marco, miembro activo de la Iglesia Adventista. (Foto: Liseht Santos)

En esa misma iglesia conoció a Eduardo Dueñas, un hombre que Dios usaría para guiarlo al siguiente paso de fe. "El Señor me manda para que te bautices, mañana puedes bautizarte", le dijo Eduardo. Marco convencido respondió: "Yo oré y le dije a Dios que quería servirle. Si lo voy a hacer, me voy a bautizar".

Una nueva vida con propósito

Su primer llamado para la misión fue a predicar en un centro de rehabilitación para personas con dependencia al alcohol y las drogas. Marco cuenta que sólo con la ayuda de Dios las palabras fluyen para contar su testimonio. Muchas personas han sido conmovidas por el Espíritu Santo y motivadas a estudiar la Biblia. Solo este año, 25 personas han decidido ser bautizadas tras escuchar su testimonio y su guía, junto con el acompañamiento fiel de Eduardo.

Un interno del centro de rehabilitación es bautizado, lo acompañan líderes y miembros de la iglesia. (Foto: Liseht Santos)

Marco continúa trabajando con su mototaxi, que ya no es solo su sustento, sino su “moto misionera”, porque con ella lleva esperanza, oración y estudios bíblicos a cada rincón donde Dios lo envía. Allí donde va, su vida es una evidencia viva del poder transformador de Dios.

Además, cada día agradece por los adventistas que oran por él porque cree que nada de esto sería posible sin esas oraciones. A donde va, la gente no ve solo a un hombre, sino que ven el poder transformador de Dios.

Su historia demuestra que para Dios no hay imposibles, porque con Su amor, puede transformar la vida de cualquier persona que se rinda a Su poder y convertirlo en un instrumento poderoso para llevar luz y restauración.

Mira la historia de Marcos en este video:


También puedes recibir este y otros contenidos directamente en tu dispositivo. Inscríbete en nuestro canal en Telegram o WhatsApp.

¿Quieres conocer más sobre la Biblia o estudiarla con alguien? Haz clic aquí y comienza ahora mismo.