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“En cada iglesia, un club”: adventistas en Chile impulsan la plantación de clubes en una cumbre nacional

Además de fortalecer el desarrollo integral de niños y adolescentes, los clubes de Conquistadores y Aventureros alcanzan familias con el mensaje del evangelio.


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“En cada iglesia, un club” no es solo un lema, es un sueño y un compromiso del Ministerio de Conquistadores y Aventureros (MCA) de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. La importancia de tener un club en cada congregación apunta a fortalecer espiritualmente a las nuevas generaciones, a la formación de líderes y a su permanencia activa dentro de la iglesia.

El pastor Andrés Dinamarca, líder de este ministerio en Chile, señala además que, “las iglesias con clubes son iglesias que tienen mejores resultados misioneros, son iglesias que tienen mayor cantidad de niños y adolescentes, son iglesias que generan nuevos líderes y preservan de mejor manera a los adolescentes y jóvenes, acercándolos a vivir una conexión permanente con el Señor”.

Cumbre Nacional de Plantadores

El Pr. Andrés Dinamarca es el Departamental del MCA de la Unión Chilena. (Foto: Comisión cumbre)

Con ese propósito en mente, se realizó la Cumbre Nacional de Plantadores de Clubes, entre el 30 de mayo y el 1 de junio, en el recinto El Manzano. A la cita asistieron representantes de iglesias sin clubes activos y líderes de clubes recientemente establecidos.

Actualmente, en Chile, más de 610 iglesias aún no tienen un club de Conquistadores y 670 carecen de un club de Aventureros. Aunque el desafío es grande, el MCA reconoce que con compromiso de la iglesia y la guía de Dios el anhelo de un club es totalmente alcanzable.

Durante la cumbre, los participantes recibieron capacitaciones estratégicas y orientación práctica sobre cómo plantar y sostener clubes desde una visión evangelizadora, educativa y de servicio, fomentando el trabajo unificado de los ministerios en las iglesias locales y el impacto en la comunidad.

Testimonios de fe y perseverancia

Uno de los momentos más emotivos del encuentro fueron los testimonios de clubes recién formados. La mayoría de ellos tenían en común la falta de niños, pocos líderes y escasos recursos. Sin embargo, con planificación, apoyo de la iglesia y fe, han crecido notablemente. Tal es el caso del club Uziel de Frutillar, en la región de Los Lagos, que inició con solo cuatro niños. Hoy, tras vincularse activamente en la comunidad reúne a más de 20 niños entre Aventureros y Conquistadores.

Presentación del Club de Conquistadores y Aventureros Uziel en evento de la Municipalidad de Frutillar. (Foto: club Uziel)

Otro testimonio inspirador es el de la Iglesia Recreo en Viña del Mar, una congregación pequeña, sin presencia de niños, conformada por adultos mayores. A través de proyectos Caleb y la Escuela Cristiana de Vacaciones, lograron formar el Club de Conquistadores y Aventureros Heritage, integrado principalmente por niños y apoderados no adventistas.

“La invitación sin duda es plantar nuevos clubes. La comunidad necesita a Dios, quizá en tu iglesia no hay niños, pero en la comunidad sí. El club es una forma de llevar a niños y a sus familias a los pies de Cristo”, destaca Ibzan Orellana, Guía Mayor Consejero del club Heritage.

Clubes que transforman comunidades

El alcance del ministerio también se extiende a establecimientos educativos. El club Melipangi de la Iglesia Central de Melipilla en Santiago, ha trabajado durante 18 años en un colegio municipal, y el 2024 comenzó actividades en el Liceo Los Jazmines, impactando positivamente a sus estudiantes. El club tiene cinco parejas misioneras y diez líderes enfocados a enseñar la Palabra de Dios a niños y a sus familias.

Club de Conquistadores Melipangi. (Foto: Club Melipangi)

“Estamos orgullosos de compartir este espacio con el club. Hoy en día, donde los niños ocupan las pantallas continuamente, es interesante ver cómo actividades de recreación, de esparcimiento, de trabajo colaborativo, son muy interesantes para nuestros niños y niñas. Creo que labores como las que realiza el club deben seguir potenciándose, afianzándose en el tiempo”, comenta Sonia Vargas, directora del liceo.

Una red de plantación

“Cada campo en Chile cuenta con un núcleo de plantadores, liderado por el departamental MCA, donde participan líderes y hermanos que están abriendo nuevos clubes”, comenta el pastor Dinamarca. Estos núcleos reciben capacitaciones y el acompañamiento de Coordinadores Regionales, Regionales y Guías Mayores, hasta consolidar el club en la iglesia o colegio.

El llamado a plantar clubes es una respuesta al llamado de “ir y hacer discípulos”.  Allí donde se establece un club, muchas veces también nace una iglesia. El club no solo fortalece el desarrollo integral de niños y adolescentes -física, mental, espiritual y social- sino que siembra el amor a Dios y al prójimo en cada corazón.

En la cumbre se entregó un kit de iniciación a los nuevos clubes. (Foto: Comisión cumbre)

“En el club de Conquistadores aprendí mucho más sobre Jesús. Tuve la oportunidad de ir al Camporí Nacional en Chillán, me interesé más por Jesús y un día decidí ir al Culto Joven. Me invitaron a GTeen, a la Escuela Sabática, empecé a ir a la iglesia todos los sábados, a estudiar la Biblia, y decidí bautizarme. Desde ese momento mi vida cambió, conocí nuevos amigos, estoy muy feliz”, cuenta Nayadet Corvalan, conquistadora del club Melipangui.

La visión es clara y desafiante: que en cada iglesia haya un club. A través de este ministerio, niños, adolescentes y familias enteras están siendo alcanzadas por el mensaje del evangelio. Porque cuando un club es plantado con fe, Dios se encarga de hacerlo crecer.

Director nacional del ministerio (en el centro) junto departamentales de los campos administrativos de la IASD en Chile. (Foto: Comisión cumbre)

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