Un llamado de Dios: La misión que guía el ministerio del Anciano de la Iglesia Adventista
Joel Delgado encontró en el Ancianato la expresión de su servicio cristiano, acompañando a personas y familias en su encuentro con Jesús.

"Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros..." (1 Pedro 5:2). Más que un cargo, el Ministerio del Ancianato de la Iglesia Adventista del Séptimo Día (IASD), es un llamado divino a cuidar, discipular y conducir a las personas hacia Jesús. Ese compromiso ha guiado la vida de Joel Delgado, anciano de la IASD Central de Chorrillos (Misión Peruana Central Sur - MPCS) quien, junto a su esposa Sandy Ramirez, ha decidido hacer de la misión el propósito fundamental de su vida.
Desde la niñez, Joel comprendió la misión; es así que, uno de los capítulos más significativos de su vida fue liderar un plantío de iglesia; sostenido por la oración, el trabajo unido y la perseverancia, hoy es una congregación organizada con un templo recientemente inaugurado, la IASD Buenos Aires de Villa (MPCS), un testimonio de que Dios edifica, cuando hombres y mujeres están dispuestos a servir.
Crecimiento en misión
Tiempo después, Joel y Sandy aceptaron el desafío de integrarse a la Escuela Bíblica Nuevo Tiempo. Actualmente, sirven en ambos ministerios en la IASD Central de Chorrillos, donde cada semana acompañan a cerca de veinte personas en el estudio de la Palabra de Dios; han visto cómo vidas son restauradas, y nuevos discípulos comienzan a compartir el evangelio con otros.

Compromiso con iglesia
Su ministerio no termina con una lección; preparan materiales, visitan hogares, oran con cada estudiante y los acompañan en su crecimiento espiritual. Al mismo tiempo, sueñan con formar nuevos instructores bíblicos jóvenes, sembrando esperanza en nuevas generaciones. Aunque ambos desempeñan importantes responsabilidades profesionales, Joel en el sector minero y su esposa en una institución del Gobierno, han decidido que ninguna ocupación reemplazará el privilegio de compartir la esperanza del evangelio.

Respondiendo al llamado divino
"No hay mejor forma de vivir la vida cristiana que hablar de Cristo. Quisiera tener la tranquilidad de que hice todo lo posible por salvar a más personas", expresa Joel, reflejando el espíritu de un anciano que comprende que su mayor responsabilidad es conducir personas al Salvador. Porque la mayor recompensa del servicio no está en el reconocimiento humano, sino en encontrarse un día con aquellos que conocieron a Jesús gracias a un líder que decidió responder al llamado.

En el Día del Ancianato, su testimonio nos recuerda que el liderazgo espiritual alcanza su máxima expresión cuando se vive en misión. Cada anciano que visita un hogar, abre la Biblia, ora con una familia y guía a alguien hacia el bautismo se convierte en un instrumento poderoso. Como escribió el apóstol Pablo: "Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano" (1 Corintios 15:58).