La misión y el llamado de un anciano en la Iglesia Adventista
Joel Delgado encontró en el Ancianato la expresión de su servicio cristiano, acompañando a personas y familias en su encuentro con Jesús.

En la Iglesia Adventista del Séptimo Día (IASD), el anciano es un líder voluntario ordenado que tiene la responsabilidad de acompañar el crecimiento espiritual de los miembros de una congregación local, guiando, cuidando y fortaleciendo su experiencia de fe dentro de la vida de iglesia.
En la vida de Joel Delgado, anciano de la IASD Central de Chorrillos, en la Misión Peruana Central Sur (MPCS), unidad administrativa de la denominación en la región centro-sur del Perú, esa responsabilidad se ha convertido en una forma concreta de servicio que comparte junto a su esposa Sandy Ramírez.
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Desde joven, Joel entendió que su fe no se quedaba solo en los espacios de culto, sino que debía vivirse acompañando a otras personas en su camino espiritual. Con el tiempo, esa convicción fue marcando el rumbo de su vida dentro de la iglesia.
Uno de los momentos más importantes y significativos de su jornada llegó cuando lideró un plantío de iglesia. Con oración, trabajo constante y perseverancia, ese proyecto dio origen a la IASD Buenos Aires de Villa, hoy una congregación organizada con templo propio, algo que él considera una muestra de la guía de Dios.
Crecimiento en misión
Con el paso del tiempo, Joel y Sandy asumieron un nuevo desafío: integrarse a la Escuela Bíblica Nuevo Tiempo. Actualmente sirven en la IASD Central de Chorrillos, donde cada semana acompañan a unas veinte personas en el estudio de la Biblia. Allí han sido testigos de transformaciones, decisiones de fe y nuevos discípulos que comienzan a compartir el mensaje con otros.

Su labor no se limita a las clases. Preparan materiales, visitan hogares, oran con los estudiantes y acompañan cada proceso de crecimiento espiritual. También sueñan con formar nuevos instructores bíblicos jóvenes, ampliando así el alcance de la misión.
Aunque ambos tienen responsabilidades profesionales, Joel en el sector minero y Sandy en una institución del Estado, han decidido mantener su servicio en la iglesia como una prioridad central en su vida.

(Foto: MPCS)
Respondiendo al llamado divino
“No hay mejor forma de vivir la vida cristiana que hablar de Cristo. Quisiera tener la tranquilidad de haber hecho todo lo posible por ayudar a que más personas lo conozcan”, expresa Joel, reflejando el espíritu de un anciano que comprende que su mayor responsabilidad es conducir personas al Salvador.
Para él, la mayor recompensa del servicio no está en el reconocimiento humano, sino en el encuentro futuro con aquellos que conocieron a Jesús gracias a un anciano que decidió responder al llamado.

El testimonio de Joel refleja cómo el servicio en la Iglesia Adventista se expresa en la vida cotidiana. Cada visita, cada oración y cada estudio bíblico se convierten en una semilla de fe.
Como escribió el apóstol Pablo: “Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano” (1 Corintios 15:58).
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