El insomnio en los adolescentes puede ser una señal de estrés persistente
Si el problema se prolonga por más de dos semanas, los especialistas recomiendan buscar apoyo profesional.

El momento de ir a dormir por la noche es difícil para muchos adolescentes, porque es cuando sus preocupaciones toman el lugar central, causándoles inquietud y dificultad para conciliar el sueño. Aunque el estrés ocasional es una parte normal del crecimiento, la ansiedad y la disrupción del sueño durante la noche persistentes pueden ser una señal de insomnio inducido por estrés.
Cheryl L. Green, médico psiquiatra de niños y adolescentes, enfatiza en la importancia de que los padres reconozcan las señales del insomnio inducido por estrés en adolescentes para que puedan apoyarlos con mejores soluciones prácticas y efectivas.
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La causa de la inquietud
Según Green, que trata cerca de 40 adolescentes cada semana, los estresores principales son los relacionados a la vida académica. “La presión por rendir bien, lidiar con tareas pesadas y cumplir las expectativas puede ser abrumador”, dice. “Para muchos, estas preocupaciones se intensifican a la hora de ir a dormir”.
El estrés emocional también tiene un rol importante. Terminar una relación romántica, especialmente las primeras, puede ser profundamente angustiante y dificultar conciliar el sueño o permanecer dormido.
Señales del insomnio inducido por el estrés en adolescentes
Los padres no siempre ven lo que ocurre durante la noche, pero los efectos con frecuencia pueden percibirse a la mañana siguiente. Las señales de alerta claves incluyen: fatiga, humor depresivo, irritabilidad, poca concentración y dificultad para recordar cosas.
Si estos patrones se convierten en rutina, Green advierte que el impacto a largo plazo suele manifestarse en dificultades en el desempeño académico y la vida social.

Formas prácticas en las que los padres pueden ayudar
Cuando el insomnio persiste por más de dos semanas, es un indicador de que el problema no va a resolverse por sí solo. En lugar de sacar conclusiones, Green dice que los padres pueden crear un espacio de apoyo al preguntar y escuchar sin juzgar a sus hijos.
Las estrategias de apoyo pueden variar dependiendo de la fuente de estrés. Sin embargo, aumentar la conexión familiar a través de actividades compartidas, motivar a pasar tiempo con familiares o amigos cercanos comprensivos y brindar apoyo emocional consistente, al mismo tiempo que permitir espacio para la cura, pueden proporcionar un punto de partida.
Cuando considerar comenzar terapia
Iniciar la terapia es una alternativa eficaz para los adolescentes que necesitan herramientas para manejar el estrés, las emociones y las interacciones sociales. Es importante que el adolescente tenga voz en la elección del terapeuta. Una conexión sólida entre el paciente y el profesional suele ser fundamental para el éxito del tratamiento.
“Para muchos, estas preocupaciones se intensifican a la hora de dormir”, enfatiza Green. Reconocer este patrón de manera temprana es el primer paso para romper ese ciclo.
La versión original de este artículo fue publicado por Loma Linda University Health.