Cristo tomó las llaves de hogares peruanos durante la Semana de la Familia
Cientos de matrimonios adventistas renovaron su fe en Dios, y numerosas parejas invitadas decidieron estudiar la Biblia.

"Porque toda casa es hecha por alguno; pero el que hizo todas las cosas es Dios" (Hebreos 3:4). En medio de una sociedad que enfrenta crecientes desafíos familiares, la Iglesia Adventista del Séptimo Día desarrolló en el Perú la Semana de la Familia 2026, bajo el lema “Las llaves de la felicidad”, una iniciativa de la División Sudamericana que destacó los principios bíblicos capaces de transformar los hogares en espacios de fe, amor y esperanza.
Como parte de esta iniciativa, del 9 al 13 de junio se realizó una gira especial de predicación con el pastor Alacy Mendes Barbosa, líder del Ministerio de la Familia para Sudamérica, y el pastor Guillermo Delgado, líder del Ministerio de la Familia para la Unión Peruana del Sur. El recorrido incluyó Juliaca, Arequipa, Cusco, Lima Sur y Lima, llevando un mensaje de restauración y misión.

La respuesta fue significativa
Más de 500 parejas de casados asistieron a escuchar los mensajes bíblicos en Juliaca, 300 en Arequipa, 260 en Lima Sur, 148 en Lima y 90 en Cusco; además, entre los invitados, matrimonios no adventistas decidieron iniciar estudios bíblicos, una decisión que también se repitió en otras ciudades. El propósito de la gira fue convertir a los matrimonios adventistas en parejas misioneras, invitando a otras familias a acercarse a Cristo.

Iglesias locales comprometidas
Además, en 15 regiones del país; pastores, líderes y predicadores compartieron los temas preparados para la Semana de la Familia, recordando que un hogar sostenido por la gracia de Cristo puede convertirse en un refugio de esperanza para estos tiempos. Asimismo, cientos de parejas acudieron a ceremonias de renovación de votos matrimoniales organizadas por las iglesias locales.



En un mundo que necesita esperanza, las familias cristianas están llamadas a desempeñar un papel fundamental en el cumplimiento de la misión encomendada por Cristo. Cada hogar misionero que comparte su fe con sus vecinos, amigos y otras familias, está preparando corazones para el regreso de Jesús.