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Convierten local de negocio en Iglesia adventista

Gracias al trabajo misionero de jóvenes del proyecto “Un año en misión” un restaurante marino fue convertido en la futura Iglesia Adventista “Millotingo”.

25 de noviembre de 2014
negocio

Kyomar Basurto, dueña del negocio, entregó su local para una futura iglesia y luego entregó su vida a Cristo.

Huancayo, Perú… [ASN] Gracias al trabajo misionero de jóvenes del proyecto “Un año en misión” (One Year in Mission – OYiM), en el Tambo – Huancayo, el restaurante marino “Mar Adentro” fue convertido en el local de la futura Iglesia Adventista del Séptimo Día “Millotingo”, donde hoy se reúnen decenas de feligreses para adorar a Dios.

Este sorprendente acto sucedió luego de que el negocio que administraba Kyomar Basurto adquirió varias deudas. A partir de ese entonces ella y su pareja tuvieron que trabajar aún más para suplir sus necesidades económicas. Sin embargo, las deudas fueron en aumento y el negocio quebró. Su pareja la abandonó y ella quedó con su pequeño hijo.

La desesperación y la angustia se apoderaron de Kyomar y tuvo que abandonar el local para entregarlo como pago del problema financiero.

En ese momento crucial de su vida salió a caminar al parque y Carlos Valenzuela Palacios, líder del proyecto OYiM en Huancayo, pasaba por ahí y, al verla, la invitó a asistir a uno de los seminarios que estaba presentando la Iglesia adventista en esa zona. Kyomar, gustosamente, aceptó la invitación y asistió al evento. Poco a poco, a través del estudio de la Biblia y la oración, aquella dama fue conociendo el amor de Dios y su poder para transformar vidas.

Al cabo de un tiempo, aquella mujer confirmó que había un Dios amante y preocupado por su bienestar. Ella no dudó más y el 4 de octubre pasado entregó su vida a Cristo a través del bautismo y convirtió el local en una Iglesia Adventista.

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Kyomar aún trata de darle explicación a este hecho que le hizo cambiar rotundamente su vida. “Aquí en este local me endeudé, aquí mi pareja me dejó con  múltiples deudas, aquí conocí a Dios y a mi nueva familia, y es aquí mismo donde entregué mi vida a Dios”, comentó. “Ahora tengo un nuevo negocio pero los sábados permanece cerrado, tal como Dios manda”, afirmó. [Equipo ASN, Carlos Valenzuela]

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