Conquistadores asistieron a familiares de víctimas y rescatistas tras un accidente en Misiones
En la emergencia, los jóvenes del Club Piedras Blancas mostraron su fe a través del servicio y la solidaridad.

En medio del dolor y la conmoción por el grave accidente ocurrido el domingo 26 de octubre por la madrugada sobre la Ruta Nacional 14, cerca de Campo Viera, Misiones, un grupo de miembros de la Iglesia Adventista del Séptimo Día se movilizó para asistir a quienes trabajaban incansablemente en las tareas de rescate. Los líderes y miembros del Club de Conquistadores “Piedras Blancas” de Villa Libertad, Leandro N. Alem, junto al grupo "Capellanes Misioneros" y "Manos a la Obra", se organizaron para brindar alimento, agua y contención espiritual a bomberos, policías, personal médico y vialidad.

El siniestro, ocurrido cerca de las 4:30 de la mañana, dejó un saldo de nueve fallecidos y 29 heridos, muchos de ellos jóvenes estudiantes de la Universidad Nacional de Misiones. Desde las primeras horas, las fuerzas de emergencia trabajaron para rescatar a los ocupantes del colectivo caído al arroyo, mientras que otros equipos se abocaban al cuidado de las víctimas y al restablecimiento del tránsito en el lugar.
Ezequiel Carvallo, trabajador de Vialidad Nacional y miembro de la iglesia adventista de Villa Urquiza (Posadas) declaró: “Yo llegué al mediodía, después de que habían rescatado a la mayoría. El ambiente era de angustia y cansancio. Los bomberos, los enfermeros, los policías, todos estaban agotados”, relató.

Carvallo contó que su función fue gestionar la maquinaria para retirar el colectivo del arroyo. Sin embargo, vivió de cerca un momento que lo marcó profundamente: “Hacía horas que no comía ni tomaba agua. Y de repente veo llegar a unos chicos con cajas de comida y bebidas. Cuando noté el pañuelo de Conquistadores, no pude contener la emoción. Me dijeron que eran del club de Alem. Sentí que Dios los había mandado justo a tiempo”.
La respuesta solidaria de una comunidad
Belen Rossner, la vice directora del club “Piedras Blancas” explicó cómo se organizó la ayuda: “Supimos del accidente a través de nuestro capellán, Alejandro Wolheim, y enseguida sentimos el deseo de hacer algo. En pocas horas, familias de iglesia, restaurantes locales y vecinos comenzaron a donar alimentos, bebidas y viandas. Nos agrupamos en tres vehículos y viajamos para asistir a quienes estaban trabajando en el rescate”, contó.

Los voluntarios no solo repartieron comida y agua en el lugar del accidente, sino que también se acercaron a la comisaría de Campo Viera —donde aguardaban familiares de las víctimas— y al hospital de Oberá, donde fueron derivados los heridos. “Llevamos refrigerio, pero también consuelo. Oramos con una de las familias y nos pusimos a disposición para ayudarlos con los trámites y la contención espiritual”, agregó la líder del club.
El capellán Alejandro Wolheim, impulsor de la iniciativa, relató cómo comenzó todo: “A eso de las diez de la mañana le dije a Alejandra, ‘¿qué tal si llevamos algo de comida a los bomberos y policías que están allá?’ Y así fue. En pocas horas, panaderías, restaurantes y hermanos de iglesia se sumaron. Salimos tres vehículos con empanadas, pizzas, fideos, agua y jugos. Fue impresionante ver cómo Dios movió corazones”.

Wolheim también acompañó a familiares de los fallecidos en la comisaría, orando con ellos y ofreciendo asistencia práctica. “Nos dimos cuenta de la necesidad de tener un grupo preparado para brindar apoyo emocional y espiritual en momentos de crisis. Esta experiencia nos mostró que cuando actuamos unidos y con amor, podemos ser verdaderamente las manos de Jesús”, expresó.
Fe en acción
La labor del club “Piedras Blancas” no pasó desapercibida entre quienes trabajaron en el lugar. Inclusive, medios locales compartieron lo que los Conquistadores hicieron allí. “Estos chicos no tomaron dimensión de lo que hicieron. Alimentaron y dieron agua a más de 150 personas que llevaban horas sin descanso. Lo hicieron con alegría, sin pedir nada a cambio. Eso no tiene precio”, destacó Carvallo, emocionado.

En medio del dolor por la pérdida de vidas jóvenes, la presencia de estos voluntarios fue un rayo de esperanza. “Este bizcochuelo que me dieron, recordó Ezequiel, fue el más rico que comí en mi vida. Porque vino con amor, con fe, y en el momento justo”.
¿Quiénes son los Conquistadores?
El Club de Conquistadores es un programa mundial de la Iglesia Adventista del Séptimo Día destinado a niños y niñas de entre 10 y 15 años. Sin distinción de religión ni condición social, promueve el desarrollo integral de los jóvenes a través de actividades al aire libre, aprendizaje de habilidades prácticas y servicio a la comunidad. Los participantes se reúnen semanalmente para fortalecer valores, fomentar el trabajo en equipo y cultivar el amor por Dios y por la naturaleza. Actualmente, el movimiento está presente en más de 160 países, con alrededor de 90.000 sedes y más de dos millones de participantes en todo el mundo.